AGUSTÍN ZAPATA (ENVIADO ESPECIAL)
TROPICANA FIELD, Tampa, Florida.─ Hay momentos en el béisbol que trascienden las estadísticas, los contratos y los resultados.
Para Carlos Villanueva, exlanzador dominicano de Grandes Ligas y actual ejecutivo de los Cerveceros de Milwaukee, vivir la Serie Mundial 2026 con el uniforme de la organización que le dio su primera oportunidad en el máximo nivel representa una experiencia difícil de describir con palabras.
Después de once temporadas en las Grandes Ligas, además de su recorrido por las ligas menores, Villanueva disfruta ahora el béisbol desde otra perspectiva.
Ya no se encuentra en el montículo tratando de dominar a los bateadores, sino en las oficinas, participando en las decisiones que permiten construir un equipo competitivo y desarrollar a los peloteros que mañana pueden convertirse en figuras.
“Se da una vez en la vida”, expresó al referirse a la oportunidad de estar en una Serie Mundial. Recordó que existen jugadores que pasan quince años o más en las Mayores sin siquiera acercarse a una final por el campeonato. Por eso, su presencia en esta instancia tiene un significado especial, tanto en lo personal como para una organización que vuelve a disputar el título después de una larga espera.
Villanueva destacó que Milwaukee regresa a la Serie Mundial por primera vez desde 1982, cuando él todavía no había nacido.
Ser parte de esta historia, vestido con el uniforme del equipo que considera su casa, le produce una satisfacción que, según explicó, todavía no logra dimensionar completamente.
“Cuando yo me cambié a Milwaukee, con 19 o 20 años, comenzó mi trayectoria aquí. Veinte años después, poder estar parado aquí y con el uniforme todavía puesto de Milwaukee, para mí es algo muy especial”, manifestó.
Su vínculo con los Cerveceros no se limita a los recuerdos de su carrera como jugador.
Actualmente se desempeña como presidente de operaciones y desarrollo, una responsabilidad que lo involucra directamente en la formación del roster, la planificación durante la temporada muerta y el seguimiento de los jugadores que ingresan al sistema de ligas menores.
Su trabajo también abarca una de las áreas más importantes para el futuro de cualquier franquicia: la identificación y preparación de talentos jóvenes, particularmente aquellos que buscan abrirse paso desde los complejos de desarrollo hasta las Grandes Ligas.
En ese proceso, la República Dominicana ocupa un lugar importante. Villanueva explicó que participa en distintas etapas de la formación de los prospectos, desde su firma hasta la elaboración de los planes individuales que buscan llevarlos al máximo nivel.
Mencionó a jóvenes como Abner Uribe y Freddy Peralta, además de Jackson Chourio, quien, aunque venezolano, pasó por el complejo de desarrollo de la organización en Santo Domingo.
La transición de jugador a ejecutivo, según contó, se produjo de manera natural.
Después de retirarse, evaluó diferentes posibilidades durante la temporada muerta y encontró en Milwaukee las condiciones ideales para iniciar una nueva etapa profesional.
“Todavía tenía mucha gente aquí que trabajaba en la organización, entre coaches y personas de las oficinas. Fue una transición muy natural, muy orgánica. Siempre me he sentido querido y escuchado aquí”, señaló.
Esa experiencia le permitió incorporarse a una estructura que conocía desde dentro, pero que ahora debía comprender desde la perspectiva administrativa, analítica y estratégica.
Villanueva considera que el béisbol moderno exige una combinación de conocimientos tradicionales y herramientas tecnológicas.
Durante su carrera como lanzador vivió los primeros pasos de la transformación analítica del juego y tuvo que aprender nuevamente muchos de sus fundamentos, esta vez desde el lado de quienes toman las decisiones.
“Para mí ha sido un placer aprender nuevamente el juego de otra forma”, explicó.
Reconoció que varias personas dentro de la organización dedicaron tiempo a enseñarle cómo se evalúan actualmente los peloteros y de qué manera se utilizan las nuevas mediciones para tomar decisiones más acertadas.
Su experiencia como jugador constituye ahora una herramienta adicional.
Comprender lo que sucede en el terreno, conocer las exigencias de una temporada de Grandes Ligas y entender las necesidades de un lanzador le permite complementar los datos con una visión práctica del juego.
En el área de evaluación de talentos, Milwaukee ha desarrollado un proceso que combina el trabajo de sus scouts con la tecnología.
La velocidad del bate, la calidad de los lanzamientos rompientes y otras características medibles forman parte de un análisis cada vez más amplio.
Sin embargo, Villanueva considera que la clave no consiste únicamente en acumular datos, sino en encontrar un equilibrio entre las evaluaciones tecnológicas y la observación tradicional.
“Creo que nuestra diferencia es que, aparte de la parte tecnológica, nos hemos podido mantener en un término medio, sin inclinarnos demasiado hacia ninguno de los dos lados”, sostuvo.
Esa filosofía también influye en la manera en que Milwaukee administra su presupuesto para firmar prospectos internacionales, especialmente en la República Dominicana, donde cada año las organizaciones compiten por captar a los mejores talentos jóvenes.
Villanueva explicó que los Cerveceros procuran identificar a los jugadores antes de que su valor aumente considerablemente en el mercado.
En lugar de concentrar una parte importante de sus recursos en una sola firma, buscan distribuir su presupuesto entre varios prospectos que hayan sido evaluados cuidadosamente por sus departamentos especializados.
Según detalló, la organización dispone de aproximadamente cinco a seis millones de dólares anuales para ese segmento de su estrategia internacional, aunque la cantidad puede variar.
La intención es identificar temprano a los jugadores con potencial, desarrollar sus habilidades y construir profundidad en el sistema de ligas menores.
El ejecutivo reconoció que Milwaukee no cuenta con una de las nóminas más elevadas del béisbol, lo que obliga a la organización a ser cuidadosa en el mercado de agentes libres.
Por esa razón, invierte recursos importantes en tecnología, personal de evaluación, scouts y entrenadores.
“Invertimos mucho dinero y mucho tiempo en esa parte, porque sin eso no estaríamos aquí hoy en día”, afirmó.
La filosofía refleja una realidad del béisbol actual: las organizaciones con recursos económicos más limitados necesitan ser especialmente eficientes en la identificación y el desarrollo de sus jugadores.
Para Milwaukee, encontrar talento, prepararlo adecuadamente y ofrecerle oportunidades constituye una parte fundamental de su modelo competitivo.
Pero más allá de los análisis, los presupuestos y las responsabilidades ejecutivas, la Serie Mundial ha devuelto a Villanueva a una dimensión profundamente personal de su historia.
Durante la conversación, el dominicano recordó con especial cariño a William Castro, veterano entrenador de pitcheo dominicano que desempeñó un papel determinante en su carrera y que también estuvo vinculado durante muchos años a los Cerveceros.
“Cuando yo llegué a Grandes Ligas, si no es por Willie Castro, no existiría mi carrera”, afirmó con emoción.
Villanueva explicó que Castro fue una de las figuras más cercanas durante sus primeros años en las Mayores, cuando todavía era un joven lanzador que apenas comenzaba a comprender las exigencias de aquella competencia.
A su juicio, la orientación, el cuidado y la dedicación de Castro marcaron una diferencia fundamental en su desarrollo profesional.
También resaltó que el cariño hacia él y su familia permanece intacto y que procura recordarle, cada vez que tiene la oportunidad, cuánto significó su ayuda.
“El cuidado, el cariño y el tiempo que nos dedicó a todos los que pasamos por sus manos es algo que ojalá él entienda. Tuvo una importancia enorme en la carrera de cada uno de nosotros, porque es una persona especial”, expresó.
En ese reconocimiento quedó al descubierto el lado más humano de Villanueva.
El ejecutivo que hoy participa en decisiones trascendentales para el futuro de una franquicia no olvida a quienes lo ayudaron cuando era un muchacho que buscaba consolidarse en las Grandes Ligas.
Su presencia en la Serie Mundial representa, por tanto, mucho más que una responsabilidad administrativa.
Es el regreso simbólico a una casa que le abrió las puertas hace dos décadas, el reconocimiento a una trayectoria construida con aprendizaje y perseverancia, y la oportunidad de contribuir a que otros jóvenes alcancen los sueños que él mismo persiguió.
Mientras Milwaukee busca culminar su histórica campaña con el campeonato, Carlos Villanueva vive una de las páginas más significativas de su carrera.
Esta vez, el objetivo no depende de una recta, un lanzamiento rompiente o un turno al bate, sino de la visión colectiva de una organización que ha sabido convertir el desarrollo de talento en una de sus mayores fortalezas.
Y en medio de esa experiencia, conserva una certeza: el éxito de un pelotero no se construye únicamente con habilidades, sino también con las personas que lo orientan, las oportunidades que recibe y la capacidad de aprender a lo largo del camino.








