YANKEE STADIUM, BRONX, NY.─ Lo que hoy está haciendo el dominicano Leody Taveras con los Orioles de Baltimore no es producto de la casualidad.
Detrás de su explosivo inicio de temporada, de sus batazos oportunos, de su renovada confianza y de la energía con la que pisa el terreno, existe una historia de sacrificio, humildad y una decisión personal que terminó cambiando el rumbo de su Carrera, jugar béisbol invernal con las Águilas Cibaeñas.
Para entender el renacer de Taveras hay que viajar hasta noviembre de 2025, cuando muchos pensaban que su carrera atravesaba uno de los momentos más inciertos.
Luego de varias temporadas con los Rangers de Texas, organización con la que debutó en las Grandes Ligas el 24 de julio de 2020 con apenas 21 años, el jardinero de Tenares, Salcedo, vivió una montaña rusa profesional.
Su ofensiva había caído, la consistencia desapareció y, tras ser colocado en waivers por Texas en mayo de 2025, fue reclamado por los Marineros de Seattle.
Sin embargo, tampoco logró establecerse allí y en julio fue colocado nuevamente para asignación, dejando muchas interrogantes sobre su futuro en el mejor béisbol del mundo.
Pero cuando muchos pensaban que el talento del dominicano comenzaba a apagarse, Leody tomó una decisión que hoy parece haber marcado un antes y un después en su carrera: regresar a su tierra y uniformarse con las Águilas Cibaeñas.
Taveras se integró en noviembre y no abandonó al conjunto amarillo hasta enero, acompañando al equipo hasta el final de la temporada invernal de la República Dominicana.
Allí no solo volvió a jugar todos los días; también recuperó ritmo, confianza, agresividad en el plato y, sobre todo, volvió a disfrutar el juego.
Cuando se le preguntó quién lo convenció de jugar en la pelota dominicana, su respuesta fue tan sencilla como poderosa:
“Yo mismo… yo mismo.”
No fue una sugerencia. No fue una imposición. Fue una decisión personal de un pelotero que entendió que necesitaba volver a sus raíces para reencontrarse.
Y los resultados están a la vista.
En noviembre de 2025, antes de iniciar oficialmente la agencia libre, los Orioles apostaron por él con un contrato de un año y dos millones de dólares, una cifra curiosamente menor a los 2.1 millones que recibió cuando firmó al profesionalismo con apenas 16 años.
Hoy, esa inversión luce como una de las mejores gangas del mercado para Baltimore.
En sus primeros 25 partidos con la organización de Maryland, Taveras ha sido una auténtica revelación.
Con promedio de .288, un sólido OPS de .852 y 17 carreras remolcadas, el jardinero de 27 años está viviendo el mejor arranque ofensivo de toda su carrera en Grandes Ligas.
Pero para él, la clave está clara.
“Estuve en Dominicana, en la Liga Dominicana… el gran trabajo que la Liga Dominicana me ha ayudado bastante. Entonces, súper contento con los resultados que me llevo hoy en día.”
No lo dice una estadística. Lo dice el propio protagonista.
Taveras, quien ya sabe lo que es ser campeón de Serie Mundial tras ser pieza importante en el título de 2023 con Texas gracias a su defensa élite, ahora parece estar viviendo una segunda —o quizás tercera— oportunidad en su carrera.
“Agradecido con Dios… una nueva oportunidad, un día más aquí en este terreno de juego. Siempre es un privilegio ponerme un uniforme y competir.”
Su mensaje transmite madurez, gratitud y una mentalidad distinta. Quizás la misma que fortaleció durante esos meses jugando frente a la exigente fanaticada cibaeña.
Y cuando se le preguntó si volvería a vestir la camiseta de las Águilas, no dudó.
“Claro que sí… siempre y cuando esté saludable, Dios mediante para allá voy.”
Hoy, Leody Taveras está demostrando que a veces el camino de regreso al éxito no siempre está en las grandes instalaciones de Arizona o Florida. A veces, el verdadero renacer puede comenzar en un estadio de Santiago, bajo la presión de la pelota dominicana y vistiendo el uniforme de las Águilas Cibaeñas.



