YANKEE STADIUM, BRONX, N.─ “Hay que luchar por cada picheo, cada out y tener fe en Dios”.
Con esas palabras, Nick Martínez resumió la mentalidad que ha llevado a los Rays de Tampa Bay a superar a los Yankees y avanzar nuevamente a la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
Después de una barrida 3-0 sobre los Yankees, Martínez habló con la serenidad de un jugador que sabe que todavía queda mucho camino por recorrer.
El derecho, quien abrió el tercer partido de la serie, terminó su actuación de manera inesperada después de ser golpeado por una línea conectada por Anthony Volpe, pero aseguró que se encuentra bien de salud y preparado para continuar ayudando a Tampa Bay.
“Me siento bien, me siento muy emocionado. He trabajado mucho para estar en este momento y busco para el próximo round”, expresó Martínez, dejando claro que su mirada ya está puesta en la próxima batalla.
Su salida en el tercer encuentro tuvo un significado especial. Martínez trabajó 3.2 entradas, permitió cinco hits y dos carreras, concedió una base por bolas y ponchó a tres bateadores.
Realizó 63 lanzamientos, 42 de ellos para strikes, antes de abandonar el partido luego del batazo que lo golpeó en la parte baja de la espalda.
Sin embargo, no quiso convertir el episodio en el centro de sus declaraciones.
Para él, lo importante era que Tampa Bay encontró la manera de ganar.
“Me encanta, me encanta la energía de este estadio, del equipo de nosotros y tengo mucha confianza en nosotros”, manifestó.
Esa confianza quedó reflejada en la manera en que los Rays respondieron después de su salida.
El bullpen tomó la responsabilidad y mantuvo a Tampa Bay en posición de ganar, hasta completar una victoria 4-3 que silenció al Yankee Stadium y selló la eliminación de los Bombarderos del Bronx.
Martínez también reveló cuál fue su pensamiento cuando recibió la pelota para abrir el segundo partido.
“Vámonos, vámonos”, dijo con una sonrisa, demostrando la determinación con la que asumió el compromiso.
Y cuando se le preguntó si estaba listo para volver a lanzar en la próxima serie, su respuesta fue contundente.
“Sí, listo. No hay molestias, la salud está activa y preparado para la próxima rotación. Estamos bien”.
Para Martínez, el triunfo sobre los Yankees no significa que Tampa Bay haya llegado a su techo.
Todo lo contrario. El lanzador entiende que ahora comienza un desafío todavía mayor y que el equipo debe conservar la misma energía que le permitió imponerse en el Bronx.
“Vamos a ver quién gana entre Cleveland y Chicago y vamos a ver la próxima serie. Aquí no se espera, todos los consideramos iguales”, señaló.
Su mensaje refleja la filosofía que acompaña a los Rays en esta postemporada: respeto por todos, miedo a ninguno.
“No hay contrincante pesado en este momento”, afirmó.
Tampa Bay ha vuelto a colocarse entre los cuatro mejores equipos de la Liga Americana y lo ha hecho eliminando a los Yankees con autoridad, ganando los tres partidos de la serie.
Para Martínez, la posibilidad de que los Rays alcancen nuevamente la Serie Mundial representa una motivación adicional. Tampa Bay busca disputar por tercera ocasión en su historia el Clásico de Otoño y conquistar el primer campeonato de su historia.
“Es un momento muy especial para nosotros y hay que seguir, faltan dos más”, manifestó.
Y aunque todavía no conoce quién será el próximo rival, Martínez sabe exactamente qué debe hacer Tampa Bay para continuar avanzando.
“Si traemos la energía a cada juego tenemos chance”.
La barrida sobre los Yankees dejó a los Rays celebrando en el terreno del Yankee Stadium, pero para Nick Martínez la celebración tiene un límite.
El lanzador ya está pensando en el próximo rival, en su próxima salida y en la oportunidad de seguir escribiendo una historia que podría terminar con Tampa Bay disputando nuevamente una Serie Mundial.
Su mensaje después de la barrida fue sencillo, pero poderoso: luchar por cada picheo, luchar por cada out y mantener la fe. Para los Rays, la batalla continúa.








