Neftalí Medina (ENVIADO ESPECIAL)
CITIZENS BANK PARK, Filadelfia, PA.- José Alvarado es conocido como un hombre de muchos talentos como parte trasera del bullpen de los Filis.
Él promociona un sinker abrasador de 99 mph combinado con un cortador devastador, además de una efectividad minúscula de 1.74 en la temporada regular para igualar.
Cuando lanza, hay una pasión y un fuego innegables que estallan con cada gran ponche, muy parecido a su momento de retirar a sus adversarios de los Bravos de Atlanta en el Juego 4 de la Serie Divisional de la Liga Nacional.
El zurdo de 28 años, después del triunfo de los Filis 3-1 y pasar a discutir el campeonato por el Liga Nacional a partir de este lunes contra los Diamondback de Arizona, se conformó con hablar con su madre por teléfono.
A pesar el momento que vive por no tener a su familia a su lado en los Estados Unidos y estos días de postemporada tan especial, fue visto en la cueva de los Filis, celebrando a fondo la gran victoria contra los Bravos.
“Las gracias a Dios, no fue fácil, siempre lo he dicho lo difícil lo hago fácil, y esta victoria se la debo a Dios”, subrayó.
Volvió y dijo, tal como lo ha manifestado en otras ocasiones, que la unión del equipo ha sido el factor determinante del éxito que hemos conseguido.
Dijo que siempre está ready para actuar cuando el manager lo considere, sin pánico, solo controlar las emociones.
Junto a Seranthony Domínguez, quien se acercó a la entrevista para celebrar, les hicieron un llamado a su excompañero en los Filis, pero amigo íntimo, y en chercha, Héctor Nery, de los Astros de Houston, que van por él, la revancha.
El año pasado Filis y Astros jugaron la Serie Mundial, Houston conquistó la misma en el Juego 6, permitiendo Alvarado en ese partido un cuadrangular decisive del cubano Yordan Alvarez.








