(3 de 3)
YANKEE STADIUM, BRONX, NY.─ La historia reciente de Luis Severino no puede contarse sin hablar de resiliencia.
El derecho dominicano, hoy en su segunda temporada con los Atléticos de Oakland, ha atravesado un camino lleno de obstáculos físicos que frenaron lo que parecía ser una carrera destinada a la élite permanente tras sus campañas de All-Star en 2017 y 2018.
Durante años, las lesiones marcaron su trayectoria. En 2019, los problemas en el hombro derecho lo limitaron severamente.
Luego llegó uno de los golpes más duros: la cirugía Tommy John en febrero de 2020, que lo dejó fuera de toda esa temporada y de gran parte de 2021.
En ese tramo crítico, Severino apenas pudo lanzar 18 entradas combinadas, un reflejo del impacto de su ausencia en el montículo.
La lista de contratiempos no terminó ahí. En 2023 sufrió una distensión de grado 2 en el dorsal ancho, que volvió a sacarlo de acción en el inicio de campaña.
Ese mismo año, ya en la recta final de su etapa con los Yankees de Nueva York, una lesión en el oblicuo izquierdo en septiembre puso cierre a su ciclo en el Bronx.
Sin embargo, lo que define el presente de Severino no es el historial médico, sino la transformación que inició en el receso de la temporada 2023.
Fue entonces cuando decidió hacer ajustes profundos en su preparación, su mentalidad y su estilo de vida.
“Gracias a Dios buscamos una forma de cómo estar saludable”, explicó el propio lanzador a periodistas de NYC SPORTS NEWS al reflexionar sobre su evolución desde 2024 en adelante.
“Aprendí a manejar mi cuerpo un poquito mejor, a tratarlo mejor. Creo que ya encontré la clave de lo que funciona para mí”, agregó.
Ese cambio no fue superficial. Severino reconoce que en sus primeros años en las Grandes Ligas no entendía realmente cómo cuidar su físico.
La juventud, según admite, le permitió ignorar hábitos que luego pasaron factura.
“Esos primeros años no supe cómo tratar mi cuerpo”, confesó, dejando claro que el aprendizaje llegó a través de la experiencia… y del dolor.
Uno de los ajustes más importantes fue el descanso. El derecho admite que tenía serios problemas con el sueño.
“Yo era muy malo durmiendo”, reveló. Lo que antes no parecía afectar su rendimiento, con el paso del tiempo se convirtió en un factor determinante. Por eso decidió rodearse de profesionales que lo ayudaran a mejorar ese aspecto, entendiendo que el descanso es tan importante como el entrenamiento.
A ese cambio se sumó una transformación en su alimentación. Severino reconoce que muchos peloteros subestiman la dieta, priorizando el sabor sobre la nutrición.
Hoy, su visión es completamente distinta: considera que la alimentación es un pilar fundamental para mantenerse saludable y rendir al máximo nivel.
Pero quizás el cambio más significativo fue estructural: la creación de una rutina integral.
El dominicano incorporó programas específicos de estiramiento, trabajo físico y control de cargas.
También aprendió a escuchar su cuerpo y a respetar los días de descanso, algo que antes no hacía.
“Yo estuve un día libre, que no lanzaba… tomé un mes de descanso”, explicó, resaltando cómo pequeñas decisiones marcaron una gran diferencia en su durabilidad.
Este proceso de reinvención comenzó cuando se unió a los Mets de Nueva York, tras la temporada 2023. Allí, en busca de respuestas, recurrió a múltiples especialistas.
Uno de los consejos más influyentes llegó de Eric Cressey —figura ligada al desarrollo físico de lanzadores de los Yankees— quien le hizo énfasis en la importancia del sueño. Ese detalle, aparentemente simple, terminó siendo un punto de inflexión en su carrera.
Hoy, con los Atléticos, Severino no solo ha recuperado estabilidad física, sino también protagonismo dentro del equipo.
Su rol ha evolucionado hasta convertirse en una pieza clave de la rotación, asumiendo responsabilidades de líder en el cuerpo de lanzadores.
Ser considerado el “as” de un staff no es solo un reconocimiento al talento, sino también a la constancia y la capacidad de reinventarse.
En el caso de Severino, ese estatus tiene un significado aún más profundo: representa la victoria sobre las adversidades que durante años amenazaron con descarrilar su carrera.
Su presente es el resultado de disciplina, aprendizaje y adaptación. Y aunque el camino ha sido complicado, hoy el derecho dominicano vuelve a mirar hacia adelante con la confianza de haber encontrado, finalmente, la fórmula para mantenerse en la élite del béisbol de las Grandes Ligas.



