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YANKEE STADIUM, BRONX, NY.─ Luis Severino ha construido una carrera marcada por talento, resiliencia y evolución constante a lo largo de 11 temporadas en las Grandes Ligas.
Desde su debut en 2015 con los Yankees de Nueva York, organización que lo firmó siendo apenas un adolescente en la República Dominicana, hasta su actual etapa con los Atléticos de Oakland, el derecho dominicano ha sido protagonista de múltiples capítulos que reflejan tanto su calidad en el montículo como su madurez profesional.
Tras concluir su ciclo de ocho años en El Bronx (2015-2023), Severino emprendió un nuevo reto en 2024 con los Mets de Nueva York, donde tuvo una temporada sólida que revitalizó su valor en el mercado.
Ese año dejó marca de 11-7, con efectividad de 3.91, acumulando 161 ponches en 182.0 entradas lanzadas, cifras que evidenciaron su capacidad de mantenerse competitivo y saludable.
Ese rendimiento le abrió las puertas a un contrato histórico con Oakland. En 2025, Severino firmó el acuerdo más grande otorgado por la franquicia en sus 125 años de historia: 67 millones de dólares por tres temporadas (2025-2027).
Su llegada coincidió con una etapa de transición para la organización, que abandonó la ciudad de Oakland mientras se prepara para establecerse en Las Vegas, lo que obligó al equipo a disputar sus juegos como local en un estadio provisional.
En su primera campaña con los Atléticos, Severino registró foja de 8-11. Sin embargo, el propio lanzador ha señalado que varios de esos resultados estuvieron condicionados por las dificultades de lanzar en un parque que no ofrecía las condiciones ideales de un estadio de Grandes Ligas.
Aun así, su enfoque nunca cambió: competir en cada salida y aportar liderazgo a un cuerpo de lanzadores joven.
Su regreso a Yankee Stadium despierta emociones especiales. Allí dio sus primeros pasos en las Mayores y forjó relaciones que aún perduran.
“Me siento como que volví a mi casa”, expresó con sinceridad, resaltando el vínculo que mantiene con la organización, el personal y varios de sus excompañeros.
Severino no oculta su agradecimiento hacia los Yankees, equipo que le brindó la oportunidad de convertirse en el profesional que es hoy.
Pero también deja claro su presente y mentalidad: competir al máximo nivel sin importar el uniforme.
“Cada pitcher tiene su oportunidad cada vez que le dan la bola”, afirma, destacando una filosofía basada en la constancia y el ejemplo dentro del clubhouse.
Dentro de los Atléticos, su rol va más allá de los números. Es una pieza clave en la formación de una rotación con talento emergente, donde su experiencia sirve como guía para las nuevas generaciones.
Severino asume ese liderazgo con responsabilidad, buscando ser recordado no solo por su desempeño, sino también por su impacto como compañero.
De cara a la temporada, su objetivo es claro: la salud. Para el derecho, mantenerse en condiciones óptimas es la base de cualquier aspiración estadística. A partir de ahí, metas como alcanzar los 200 ponches o superar las 200 entradas lanzadas se convierten en consecuencias naturales de su trabajo.
Luis Severino sigue escribiendo su historia en las Grandes Ligas con determinación y carácter.
En medio de cambios organizacionales y nuevos desafíos, su enfoque permanece intacto: competir, liderar y demostrar que aún tiene mucho que ofrecer en el más alto nivel del béisbol.



