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CITI FIELD, QUEENS, NY.─ Cuando las conversaciones para un nuevo Convenio Colectivo entre las Grandes Ligas y la Asociación de Jugadores apenas comienzan, una de las declaraciones más contundentes surgió de la voz del veterano lanzador Martín Pérez, quien no ocultó su postura sobre los cambios que considera necesarios para mejorar las condiciones laborales de los peloteros.
“Los dueños quieren toda la torta, pero aquí los que ponemos el show somos nosotros. Ellos pueden tener los estadios y controlar el negocio, pero si nosotros no salimos al terreno, no hay béisbol”, afirmó Pérez, dejando clara la posición de muchos jugadores que entienden que ha llegado el momento de recibir una porción más justa de las enormes ganancias que genera el deporte.
Las declaraciones del experimentado serpentinero llegan en un momento crucial para las Grandes Ligas. El actual convenio laboral expirará el próximo 1 de diciembre y tanto la oficina del comisionado como el Sindicato de Jugadores han iniciado oficialmente las negociaciones que definirán las reglas económicas y laborales del béisbol para los próximos años.
Pérez considera que estas conversaciones representan mucho más que una simple negociación salarial. A su juicio, se trata de una oportunidad para corregir aspectos del sistema que afectan especialmente a las nuevas generaciones de peloteros.
“Esto es una industria donde se produce demasiado dinero. Nosotros tenemos que pensar en los muchachos jóvenes que vienen subiendo desde Triple A y que sueñan con llegar a Grandes Ligas. Hay que hacer cambios para ellos también”, expresó.
Uno de los temas que más preocupa al lanzador es el tiempo que un jugador debe esperar para convertirse en agente libre.
Actualmente, un pelotero necesita acumular seis años de servicio en las Grandes Ligas antes de tener la libertad de negociar con cualquier organización.
Para Pérez, ese modelo ya no responde a la realidad actual del béisbol.
“Seis años es demasiado tiempo. Yo pienso que un jugador debería ser agente libre después de cuatro años. Imagínate un muchacho que llega a Grandes Ligas a los 30 años. Tiene que esperar hasta los 36 para probar la agencia libre. A esa edad, muchos equipos ya no quieren ofrecer contratos largos debido a la analítica y a la forma en que se evalúa el rendimiento hoy en día”, señaló.
El venezolano entiende que esa situación perjudica especialmente a jugadores que no debutan jóvenes y que terminan viendo limitadas sus posibilidades de conseguir contratos que les garanticen estabilidad económica a largo plazo.
Además de la agencia libre, Pérez considera que otro aspecto que debe revisarse es el salario mínimo de los jugadores de Grandes Ligas, una cifra que ha aumentado en los últimos años, pero que para muchos miembros del sindicato continúa siendo insuficiente en comparación con el crecimiento de los ingresos del deporte.
El lanzador también cree que el sistema de arbitraje salarial debe adelantarse para que los jugadores puedan acceder más rápido a mejores compensaciones económicas.
“Los jugadores no deberían esperar tres años para entrar al arbitraje. Eso también es algo que debe cambiarse. Estamos hablando de carreras cortas y de una industria que genera miles de millones de dólares”, explicó.
Las negociaciones comenzaron esta semana con una reunión de aproximadamente dos horas celebrada en Manhattan, a poca distancia de las oficinas centrales de las Grandes Ligas.
El encuentro sirvió como una toma de contacto entre ambas partes y como una oportunidad para intercambiar visiones sobre el estado actual del deporte y su economía.
Aunque todavía no se han presentado propuestas formales, las expectativas apuntan a que las conversaciones serán largas, complejas y posiblemente tensas.
Del lado sindical, las negociaciones están siendo encabezadas por Bruce Meyer, quien asumió recientemente como director ejecutivo interino de la Asociación de Jugadores tras la salida de Tony Clark.
Meyer fue una de las figuras clave durante las negociaciones que desembocaron en el acuerdo alcanzado en marzo de 2022.
Por parte de las Grandes Ligas, el principal negociador vuelve a ser el comisionado adjunto Dan Halem, considerado uno de los arquitectos de los acuerdos laborales más importantes de las últimas dos décadas.
Uno de los temas que podría generar mayor confrontación es la posibilidad de que algunos propietarios impulsen un sistema de tope salarial.
Varios dueños han manifestado públicamente que una estructura con límite máximo de gasto y un piso mínimo salarial permitiría crear una competencia más equilibrada entre los mercados grandes y pequeños.
Sin embargo, la Asociación de Jugadores ha rechazado históricamente cualquier propuesta relacionada con un tope salarial. El sindicato considera que un mecanismo de ese tipo limitaría el valor de mercado de los jugadores y reduciría sus oportunidades de obtener contratos multimillonarios.
La discusión no es nueva. Durante décadas, la MLB ha sido la única de las principales ligas profesionales norteamericanas que ha operado sin un tope salarial tradicional. En lugar de ello, utiliza el llamado impuesto de lujo, diseñado para penalizar a los equipos que exceden determinados niveles de gasto en nómina.
La historia reciente demuestra que alcanzar un acuerdo no será una tarea sencilla. Las negociaciones del convenio anterior comenzaron en abril de 2021 y culminaron el 10 de marzo de 2022, después de un cierre patronal que mantuvo paralizadas las transacciones durante más de tres meses.
En aquel momento, el comisionado Rob Manfred incluso anunció la cancelación de partidos de temporada regular antes de que ambas partes lograran un acuerdo que finalmente permitió mantener intacto el calendario de 162 juegos.
Desde entonces, Manfred ha reiterado que la liga prefiere un cierre patronal durante la temporada muerta antes que enfrentar una huelga durante la campaña regular, con el objetivo de evitar la pérdida de juegos.
No obstante, el recuerdo de la histórica huelga de 1994-95 sigue presente. Aquel conflicto laboral se extendió por más de siete meses y provocó la cancelación de la Serie Mundial por primera vez en nueve décadas, un episodio que ninguna de las partes desea repetir.
Martín Pérez confía en que prevalezca el diálogo y que el nuevo acuerdo pueda alcanzarse antes del vencimiento del actual convenio.
“Esperemos que podamos ponernos de acuerdo y que no se pierda ningún juego. Todos queremos que el béisbol siga creciendo, pero también queremos que los jugadores sean escuchados y reciban lo que justamente merecen”, afirmó.
Mientras las negociaciones avanzan, las palabras de Pérez reflejan un sentimiento cada vez más presente dentro del sindicato: la convicción de que los jugadores deben tener una participación más significativa en la riqueza que generan dentro y fuera del terreno de juego.
El debate apenas comienza, pero los temas ya están sobre la mesa. Salarios más altos, acceso más rápido al arbitraje, una agencia libre adelantada y la resistencia a cualquier intento de imponer un tope salarial prometen convertir las próximas negociaciones en una de las más importantes para el futuro del béisbol profesional.



