YANKEE STADIUM, BRONX, NY.─ Jonathan Aranda y los Rays de Tampa Bay no solamente eliminaron a los Yankees de Nueva York: lo hicieron con autoridad, carácter y una enorme capacidad para responder en los momentos de mayor presión.
La barrida por 3-0 en la Serie Divisional de la Liga Americana sorprendió incluso a quienes conocen la calidad del conjunto de Tampa Bay, especialmente por tratarse de una serie frente a uno de los grandes favoritos y ante un rival de tanta historia como los Yankees.
“Yo creo que sí fue una sorpresa. Es el gran rival que son los Yankees, les tengo mucho respeto. Pero este equipo, mi equipo, hizo un buen trabajo en el terreno y estamos orgullosos por lo que hemos logrado hasta el momento”, expresó Aranda después de completar la hazaña en Yankee Stadium.
El venezolano fue uno de los protagonistas de una ofensiva que respondió cuando más se necesitaba.
Terminó la serie con cuatro imparables en 12 turnos, para promedio de .333, un cuadrangular, dos carreras anotadas y dos impulsadas, además de un slugging de .583 y un OPS de .968.
Su batazo más importante llegó en el primer encuentro, cuando conectó un cuadrangular solitario frente a Gerrit Cole que produjo la única carrera de un partido dominado por el pitcheo de Tampa Bay.
Ese jonrón terminó siendo suficiente para darle a los Rays una victoria de 1-0 y colocar desde el comienzo la presión sobre los Yankees.
En el segundo encuentro, Aranda volvió a responder con dos imparables en cinco turnos y anotó una carrera en el triunfo de Tampa Bay por 5-2.
En el tercer partido, ya en territorio enemigo, agregó otro hit y una carrera impulsada en la victoria 4-3 que selló la barrida y silenció al Yankee Stadium.
Pero más allá de sus números individuales, Aranda destacó el ambiente que rodeó los primeros dos encuentros de la serie en Tampa Bay.
“Fue algo espectacular. Los dos juegos con el estadio lleno, algo que no se había visto en más de diez años. Toda la afición estaba metida en el juego, apoyándonos, y fue algo maravilloso, increíble para nosotros”, manifestó.
La misión, sin embargo, no terminaba en casa. Tampa Bay sabía que para eliminar a los Yankees debía ganar en Yankee Stadium, un escenario donde la presión y la historia pesan de una manera especial.
“Siempre la meta es ganar. El enfoque está en ganar y en darlo todo en el terreno. Ya los teníamos contra la cuerda y no podíamos dejar vivir a un equipo como ellos. Afortunadamente, y gracias a Dios, salió la victoria el día de hoy”, explicó Aranda.
La clasificación de Tampa Bay tampoco es producto de la casualidad.
Desde los entrenamientos primaverales, el objetivo del conjunto fue construir un equipo preparado para competir durante toda la temporada y llegar a octubre con la mentalidad necesaria para enfrentar los grandes desafíos.
“Año tras año nuestro enfoque está en lo que trabajamos. Para eso jugamos fuerte todo el año, para llegar a estos momentos. Hemos trabajado mentalmente para poder vivir estos momentos y afortunadamente las cosas han salido de maravilla hasta ahora”, señaló.
Ahora los Rays tienen un desafío todavía mayor: ganar la Serie de Campeonato de la Liga Americana y acercarse a una Serie Mundial que representa el gran sueño de toda organización.
Aranda, sin embargo, prefiere mantener los pies sobre la tierra.
“Claro que sí, siempre el objetivo va a ser la Serie Mundial, pero nos vamos a ir juego por juego. Sabemos que cualquiera de los dos equipos que venga a continuación es un buen rival y vamos a darle ese enfoque”, afirmó.
Esa mentalidad parece ser precisamente una de las características que distingue a Tampa Bay.
No depende exclusivamente de una figura, sino de la contribución colectiva de un grupo que ha encontrado diferentes maneras de ganar.
“Nos consideramos un equipo único. Del uno al nueve, cada uno tiene un juego diferente y eso es lo que nos hace divertidos de ver y de salir a jugar, porque cada uno lo muestra en el terreno y afortunadamente las cosas han salido muy bien”, sostuvo.
En esa fórmula también ha encajado perfectamente el dominicano Freddy Peralta, una de las piezas fundamentales del cuerpo monticular de los Rays y un lanzador que ha transmitido confianza a sus compañeros desde el montículo.
“Es un pitcher espectacular. Verlo allá arriba en el montículo nos da esa confianza para salir a ganar”, dijo Aranda sobre el derecho dominicano.
La actuación del venezolano resume buena parte de lo que fue Tampa Bay en esta Serie Divisional: producción oportuna, capacidad para responder en cada encuentro y una mentalidad colectiva que terminó imponiéndose sobre uno de los equipos más poderosos de las Grandes Ligas.
Aranda cerró la serie con una línea ofensiva de .333/.385/.583, un cuadrangular, dos carreras impulsadas, dos anotadas y cuatro imparables en 12 turnos.
Su jonrón en el primer juego abrió una serie que terminó convirtiéndose en una declaración de fuerza de los Rays.
Y ahora, después de barrer a los Yankees en su propia casa, Tampa Bay mira hacia la Serie de Campeonato con la misma filosofía que los ha llevado hasta aquí: respeto por el rival, confianza en el grupo y la convicción de que cada partido debe jugarse como si fuera el más importante de la temporada.
La barrida ya es historia. Para Jonathan Aranda y los Rays, el próximo capítulo apenas comienza.








