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CITI FIELD, QUEENS, NY.─ Citi Field volvió a ser testigo de una escena cargada de emociones. Esta vez, las lágrimas, los aplausos y los recuerdos fueron para un jugador que, aunque llegó con un uniforme diferente, seguía sintiéndose como en casa.
Starling Marte regresó al hogar donde escribió una importante página de su carrera, recibido como lo que fue durante cuatro temporadas: un líder, un compañero ejemplar y un jugador querido por la organización y la fanaticada de los New York Mets.
Marte, ahora vistiendo el uniforme de los Kansas City Royals, llegó a Citi Field por primera vez desde su salida de Nueva York, pero rápidamente pudo comprobar que el cariño construido durante sus años con los Mets permanecía intacto.
“Todo bien, todo el mundo aquí me conoce, todo el mundo me quiere. La verdad que he sentido ese cariño por parte de la organización de los Mets, porque durante cuatro años pude brindar lo que soy y pude hacer una buena relación con todos los muchachos”, expresó Marte durante su encuentro con este reportero.
El regreso del jardinero dominicano tuvo un significado especial. La organización de los Mets preparó un homenaje sorpresa que conmovió al jugador y a todos los presentes.
En la pantalla gigante de Citi Field se proyectó un video de más de cinco minutos con los mejores momentos de Marte durante su etapa en Nueva York, destacando sus grandes jugadas, batazos importantes y momentos compartidos con sus compañeros.
La reacción de los aficionados fue una muestra clara del impacto que dejó.
De pie, los seguidores de los Mets le brindaron una ovación que confirmó que Marte no fue simplemente un jugador más en la historia reciente del equipo; fue una figura que logró conectar con la ciudad.
“Fue grande jugar aquí por cuatro años con los Mets de Nueva York”, manifestó Marte.
“Es un equipo de un mercado grande, donde la gente quiere que el equipo gane. Nosotros hicimos un buen trabajo, fuimos a playoffs dos veces y dejamos una buena memoria”.
Durante su visita al clubhouse, Marte aprovechó para reencontrarse con antiguos compañeros y amigos dentro de la organización.
Llegó temprano, compartió con los jugadores que ya estaban presentes y disfrutó un momento especial recordando los años vividos con el conjunto neoyorquino.
“Simplemente se alegraron de que haya vuelto y se acordaron de que por un tiempo fui parte de esa organización. Es divertido y fabuloso sentir ese agrado y ese cariño por parte de ellos”, señaló.
Más allá de sus números, Starling Marte dejó una marca por su personalidad dentro y fuera del terreno. Fue un jugador que aportó energía, liderazgo y alegría al clubhouse.
Su carácter sociable y su forma de relacionarse con sus compañeros lo convirtieron en una pieza importante dentro del grupo.
También fue consultado sobre la salida del dirigente Carlos Mendoza, una decisión que sorprendió a muchos dentro del ambiente del béisbol.
“Esto es algo que ninguno de nosotros tiene voto, ni control, ni poder para decir nada. Así suceden las cosas y uno no puede hacer nada”, comentó Marte con respeto.
El retorno de Starling Marte a Citi Field dejó un mensaje claro: los buenos recuerdos permanecen.
Aunque ahora defiende otros colores, la historia que escribió con los Mets sigue viva en la memoria de sus compañeros, la organización y una afición que esa tarde volvió a demostrarle que Nueva York siempre será parte de su carrera.
Starling Marte se marchó de Citi Field con una nueva camiseta, pero con el mismo reconocimiento que ganó durante cuatro años: el de un jugador que dejó el corazón en el terreno y una huella imborrable en la familia de los Mets.



