YANKEE STADIUM, Bronx, NY.─ La victoria de los Yankees sobre los Medias Rojas de Boston en el primer partido de la Serie de Comodines dejó a Aaron Boone satisfecho con la ejecución de su equipo, pero el manager neoyorquino dejó claro que la celebración debía ser breve.
Para Boone, la noche tuvo todos los ingredientes de una jornada especial en el Yankee Stadium: una actuación sobresaliente del novato Cam Schlittler, una ofensiva que respondió ante un cuerpo monticular de Boston considerado de alto nivel y una destacada participación de varios de los jóvenes formados por la organización.
“Fue una de esas noches realmente especiales en el Yankee Stadium. Había un gran ambiente, se podía sentir la energía”, expresó Boone al analizar el triunfo.
Uno de los principales motivos de satisfacción para el dirigente fue la actuación de Schlittler, quien enfrentó la presión de su primera apertura de postemporada y estableció una nueva marca personal al realizar 117 lanzamientos.
Boone consideró que el derecho estuvo “tremendo”, aunque reconoció que los largos turnos de los bateadores de Boston elevaron su conteo de pitcheos y dificultaron que pudiera avanzar más profundamente en el partido.
“La recta probablemente fue su mejor lanzamiento, y creo que tuvo la mejor curva que ha tirado en toda la temporada”, señaló Boone.
El dirigente explicó que la curva terminó siendo una herramienta fundamental para Schlittler, especialmente porque los bateadores de Boston estaban conscientes de la potencia de su recta.
“Creo que sentimos que había oportunidades para utilizarla esta noche. Él y Wells hicieron un muy buen trabajo utilizándola”, manifestó.
Boone destacó particularmente la ejecución del lanzamiento rompiente, que le permitió a Schlittler conseguir strikes dentro de la zona, provocar swings fuera de ella y complementar una recta que estuvo funcionando a gran nivel.
La decisión de mantener al joven lanzador en el montículo hasta alcanzar los 117 envíos también fue uno de los temas centrales de la conferencia de prensa.
Boone explicó que no existió un largo debate sobre enviarlo nuevamente al terreno para enfrentar a los bateadores de Boston.
“Yo iba a dejarlo enfrentar a Contreras, sin importar lo que sucediera. Probablemente debí sacarlo en ese momento, pero me puse un poco ambicioso”, admitió.
El manager explicó que los Yankees habían estructurado la rotación pensando en que Schlittler tendría cinco días de descanso y que el equipo necesitaría apoyarse considerablemente en él durante el primer encuentro.
Boone reconoció que quizá llevó al derecho un poco más lejos de lo previsto, pero entendió que su dominio podía ayudar a preservar a otros lanzadores que serán importantes en los próximos partidos.
En el terreno ofensivo, el dirigente también quedó complacido con la calidad de los turnos al bate de los Yankees frente a Garrett Crochet y el resto del pitcheo de Boston.
“No es que lo hayamos descifrado completamente, pero creo que lo hicimos trabajar y tuvimos buenos turnos contra él”, explicó Boone.
El dirigente resaltó además las contribuciones de Austin Wells, Anthony Volpe, Jasson Domínguez y otros jugadores jóvenes que tuvieron participación importante en una noche en la que Ben Rice terminó acaparando los principales titulares con sus dos cuadrangulares.
“Estoy realmente muy satisfecho con la calidad de los turnos que tuvieron nuestros muchachos. Por supuesto, los jugadores que hemos desarrollado aquí fueron muy buenos esta noche”, afirmó.
La actuación adquirió todavía mayor significado por la ausencia de Aaron Judge en el terreno. Boone había hablado antes del partido sobre la influencia del capitán fuera del campo y, después de la victoria, reconoció que el equipo demostró que puede responder colectivamente aun cuando no cuenta con su principal figura en acción.
Sin embargo, el manager evitó convertir el triunfo en algo más de lo que representa.
“Es un grupo con más confianza, pero es un solo partido”, dijo Boone.
El estratega reconoció la energía que se vivió en el Bronx y el valor emocional de comenzar la postemporada con una victoria ante Boston, pero inmediatamente puso la mirada en el siguiente compromiso.
“Lo disfrutas por un minuto, pero tienes que volver inmediatamente mañana”, manifestó.
Los Yankees quedaron así a una victoria de avanzar a la siguiente ronda, pero Boone sabe que el trabajo todavía no está terminado.
“Sabemos que tendremos la oportunidad de cerrar la serie, pero es una victoria. Tenemos las anteojeras puestas y estamos enfocados en lo que viene”, concluyó.
Para Boone, la noche del primer partido quedará como una actuación colectiva en la que el pitcheo de Schlittler, la producción de Rice y la respuesta de los jóvenes marcaron el camino.
Pero en una serie corta, el manager sabe que la celebración tiene fecha de vencimiento: termina cuando comienza el siguiente juego.








