Los Dodgers de Los Ángeles llegan a la recta final de la temporada con su rotación de abeidores completa y recuperada: Blake Snell, Tyler Glasnow, Yoshinobu Yamamoto, el reciénadquirido Tarik Skubal y el sensacional Shohei Ohtani. Roki Sasaki se perderá dos semanas por una ampolla en el dedo derecho, pero deberá regresar a tiempo para la parte final de la temporada regualar.
Eso le da un respiro enorme al dirigente Dave Roberta. La preocupación que, aunque no alcanza las dimensiones del desastre vivido el año pasado, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿puede este equipo ganar partidos cerrados cuando llegue octubre?
El problema de los Dodgers no es necesariamente que tengan un mal bullpen, sino que todavía no tienen definido un núcleo de confianza para los momentos de máxima presión. Esa diferencia es fundamental.
Los Ángeles tiene talento de sobra en el montículo, pero está entrando en una etapa de la temporada en la que la profundidad deja de ser suficiente. En octubre no importa cuántos brazos tenga un equipo; importa cuáles puede utilizar con confianza en el séptimo, octavo y noveno inning de un partido de una carrera.
El caso de Edwin Díaz es particularmente importante. Los Dodgers lo contrataron precisamente para eliminar esta incertidumbre. Si el cerrador estrella no puede mantenerse saludable y efectivo, el equipo vuelve a una situación que ya conoce: improvisar la parte final de los partidos.
Y ahí aparece Tanner Scott. Su recuperación es probablemente una de las noticias más positivas para Los Ángeles. Su efectividad de 2.50 demuestra que puede asumir nuevamente el noveno inning. Pero utilizar a Scott como cerrador tiene un costo: reduce la profundidad disponible en los innings anteriores.
Ahí es donde Edgardo Henriquez puede convertirse en una pieza mucho más importante de lo que originalmente se esperaba. Si el joven derecho mantiene su nivel, los Dodgers podrían haber encontrado un brazo capaz de aliviar parte de esa presión.
SAFRICAR UN ABRIDOR
Pero hay algo todavía más interesante. Los Dodgers podrían tener una ventaja que otros equipos no poseen: la posibilidad de convertir abridores en armas del bullpen durante octubre.
Glasnow ya lo hizo. Sasaki podría hacerlo nuevamente. Wrobleski también podría ser considerado. Y si varios de los lesionados regresan en septiembre, Dave Roberts tendrá un problema que, en realidad, puede ser positivo: demasiados lanzadores para pocos puestos.
La cuestión será quién llega saludable y quién llega realmente preparado.
Porque regresar de una lesión en septiembre no significa automáticamente estar listo para lanzar en octubre.
MI CONCLUSIÓN
Yo no considero que el bullpen de los Dodgers sea, en este momento, una razón suficiente para descartarlos como favoritos. Pero sí considero que es el principal signo de interrogación del equipo.
La rotación puede ser extraordinaria. La ofensiva puede producir carreras. Pero una postemporada se decide muchas veces en los últimos tres innings.
Los Dodgers aprendieron en 2025 que no pueden pedirles a sus abridores que solucionen todos los problemas. Si vuelven a depender de ellos porque el bullpen no responde, estarán caminando sobre una cuerda floja.
La buena noticia es que todavía tienen tiempo.
La mala es que octubre no espera.
Y mi impresión es que la verdadera batalla de los Dodgers durante las próximas semanas no será solamente por ganar la División Oeste. Será por determinar qué cinco, seis o siete brazos estarán realmente autorizados a lanzar cuando un partido de playoffs esté en juego.
Ahí podría decidirse el destino de toda la temporada.
Los Ángeles tiene talento suficiente para ganar la Serie Mundial. Tiene abridores de primer nivel, profundidad y experiencia. Pero si quiere levantar nuevamente el trofeo, tendrá que encontrar una respuesta convincente para su última línea de defensa.
El reloj está corriendo. Y los Dodgers necesitan descubrirla antes de octubre.









