NUEVA YORK.─ En una final no apta para personas que sufren del corazón, la representación de Manhattan conquistó la medalla de oro al derrotar a El Bronx por 64-62, en un emocionante encuentro que mantuvo al público en tensión hasta el último segundo.
El Bronx tuvo dos oportunidades para igualar el marcador cuando restaban apenas ocho segundos y, posteriormente, tres segundo para finalizar el partido.
Sin embargo, los jugadores no pudieron convertir sus lances debajo del aro, permitiendo que Manhattan celebrara una de las victorias más emocionantes de esta edición de los Juegos.

Steven Tenorio llevó la batuta ofensiva de los campeones al encestar 28 puntos y capturar cuatro rebotes, actuación que le valió el reconocimiento como Jugador Más Valioso de la gran final.
Tenorio recibió el respaldo de Ayden Curiel, quien aportó 12 puntos, y Mason Serrano, con 10, para completar una ofensiva que consiguió resistir la presión ejercida por El Bronx durante todo el partido.
Por el conjunto derrotado, Dawin Raposo fue el principal anotador con 30 puntos, pero su extraordinaria actuación no fue suficiente para evitar la derrota. Jay Almonte agregó 18 tantos y José Ángel terminó con 10.
El Bronx había conseguido su clasificación para la gran final mediante el sistema de promedio, demostrando consistencia a lo largo de la competencia y llegando con méritos a la disputa por la medalla de oro.
Además de Manhattan y El Bronx, en el torneo participaron los quintetos representativos de Queens, Brooklyn, Connecticut y New Jersey, en una competencia que reunió a jóvenes talentos de diferentes comunidades.
Más allá del resultado y de la emoción propia de una final, el baloncesto juvenil representa una herramienta fundamental para la formación integral de niños y adolescentes.

Los II Juegos Deportivos Juan Pablo Duarte también sirven como una importante plataforma para descubrir y desarrollar nuevos talentos.
Para muchos de estos jóvenes, la competencia puede convertirse en un primer paso hacia oportunidades deportivas y educativas, incluyendo la posibilidad de obtener becas y representar en el futuro a sus comunidades, ciudades o República Dominicana.
Por esa razón, respaldar el baloncesto juvenil significa invertir en el futuro. Cada entrenamiento, cada partido y cada torneo deja enseñanzas que trascienden el resultado final y contribuyen a formar no solamente mejores atletas, sino también mejores ciudadanos.
La emocionante final entre Manhattan y El Bronx, definida por apenas dos puntos y con oportunidades de empate en los últimos segundos, fue una muestra del talento, la entrega y la pasión que caracterizaron el baloncesto juvenil en los II Juegos Deportivos Juan Pablo Duarte.









