NUEVA YORK.─ Los Mets de Nueva York encontraron una forma poco convencional de derrotar a los Padres de San Diego.
En una noche en la que su ofensiva produjo apenas dos carreras, la defensa del equipo terminó siendo decisiva al retirar repetidamente a corredores de San Diego en el plato y preservar una victoria 2-1 en Citi Field, en el primer partido de una serie de tres encuentros.
El resultado dejó una de las secuencias defensivas más inusuales de la temporada: Nueva York eliminó a tres corredores en home durante las primeras dos entradas, algo que ningún equipo había conseguido desde al menos 1920, según los registros citados por MLB y Field Level Media.
Carson Benge cambia el juego desde el jardín derecho
San Diego comenzó el partido atacando inmediatamente al abridor Nolan McLean.
Los Padres colocaron corredores en circulación y amenazaron con producir varias carreras en la primera entrada, pero Carson Benge se convirtió rápidamente en el protagonista defensivo.
Con dos outs, Ty France conectó un sencillo al jardín derecho. Jake Cronenworth intentó anotar desde segunda base, pero Benge recogió la pelota y realizó un disparo preciso al plato para conseguir el tercer out.
La agresividad de San Diego no terminó ahí.
Después de que la jugada fuera revisada, los Padres mantuvieron corredores en las bases y Jackson Merrill conectó otro sencillo hacia el jardín derecho.
Manny Machado intentó aprovechar nuevamente la situación y correr hasta home.
Benge volvió a responder.
El jardinero derecho realizó otro tiro al plato y retiró a Machado, completando dos asistencias defensivas en el mismo episodio y evitando que San Diego transformara su presión inicial en carreras.
Nueva York aprovecha su oportunidad
Después de sobrevivir al ataque inicial de los Padres, los Mets castigaron inmediatamente al abridor Walker Buehler.
Nueva York colocó corredores en posición de anotar y Bo Bichette conectó un sencillo productor para colocar la primera carrera del partido.
Posteriormente, Luis Robert Jr. elevó de sacrificio y produjo la segunda anotación de los Mets.
El marcador quedó 2-0 después de la primera entrada.
Lo que parecía un comienzo ofensivo prometedor terminó siendo prácticamente toda la producción de Nueva York durante la noche.
Buehler se recuperó después de esos dos batazos y retiró a 16 de los últimos 17 bateadores que enfrentó. Completó seis entradas permitiendo apenas dos carreras y dos imparables, con cuatro ponches y dos bases por bolas.
Sin embargo, la ventaja inicial terminó siendo suficiente.
Los Padres vuelven a desafiar la defensa
La segunda entrada produjo otra situación de enorme presión para McLean.
Luis Campusano recibió una base por bolas, Gavin Sheets fue golpeado por un lanzamiento y Xander Bogaerts también negoció boleto, llenando las bases sin outs.
Luis Rengifo conectó entonces una pelota de regreso hacia el montículo y Campusano fue retirado en home para el primer out.
Fernando Tatis Jr. siguió con un elevado de sacrificio hacia el jardín izquierdo que permitió a Sheets anotar y acercó a San Diego 2-1.
Los Padres continuaron atacando.
Jake Cronenworth conectó un sencillo y Bogaerts intentó anotar desde segunda.
Esta vez el protagonismo defensivo correspondió a A.J. Ewing.
El jardinero izquierdo realizó un disparo preciso hacia el plato y retiró a Bogaerts para terminar la entrada.
Fue el tercer corredor de los Padres eliminado en home mediante una asistencia desde los jardines durante apenas las primeras dos entradas.
Cuatro outs en el plato en dos episodios
La secuencia fue todavía más llamativa porque, contando el rodado de Rengifo en el segundo episodio, San Diego realizó cuatro outs en el plato durante las primeras dos entradas.
Tres de ellos llegaron mediante tiros desde los jardines.
La agresividad de los Padres en las bases normalmente constituye una ventaja, pero en esta ocasión la precisión defensiva de Nueva York transformó varias oportunidades ofensivas en outs decisivos.
MLB destacó que los Mets se convirtieron en el primer equipo desde al menos 1920 en retirar a tres corredores en home mediante asistencias de los jardineros dentro de las primeras dos entradas de un juego.
Para McLean, esas jugadas resultaron fundamentales.
McLean sobrevive a un inicio complicado
El derecho necesitó 45 lanzamientos durante las primeras dos entradas y permitió que ocho corredores llegaran a base en ese tramo.
A pesar del tráfico constante, solamente una carrera cruzó el plato.
Después logró estabilizarse.
McLean terminó trabajando seis entradas, permitió una carrera, seis imparables y cuatro bases por bolas, además de conseguir tres ponches.
El triunfo mejoró su récord a 9-8.
La actuación también extendió una tendencia importante: fue la décima ocasión en sus últimas 11 aperturas en la que consiguió completar al menos seis entradas.
El bullpen protege la mínima ventaja
Con Nueva York arriba solamente por una carrera, el bullpen tuvo muy poco margen de error.
Jonathan Pintaro consiguió cuatro outs después de la salida de McLean.
Nate Lavender retiró a los dos bateadores que enfrentó y Daniel Duarte trabajó un noveno episodio perfecto para conseguir su segundo salvamento de la temporada.
San Diego no volvió a encontrar una oportunidad comparable a las que desperdició durante las dos primeras entradas.
La defensa de los Mets había hecho suficiente.
Buehler sufre una derrota difícil
El resultado terminó siendo especialmente duro para Walker Buehler.
Después de permitir las dos carreras iniciales, el derecho prácticamente neutralizó por completo a la ofensiva de Nueva York.
Buehler terminó seis entradas con solamente dos hits permitidos y retiró 16 de los últimos 17 bateadores que enfrentó. Aun así, cargó con la derrota y su registro quedó en 7-6.
El contraste definió el encuentro.
Los Padres generaron más oportunidades ofensivas, mientras los Mets hicieron mejor uso de las pocas que consiguieron.
Nueva York produjo sus dos carreras en la primera entrada y posteriormente dependió de su defensa y su pitcheo.
Dos equipos que llegaban encendidos
El partido también enfrentó a dos clubes que habían mejorado considerablemente desde la fecha límite de cambios.
Los Mets llegaron a la serie con una racha muy positiva y, después del triunfo, mejoraron a 10-3 desde la fecha límite, la mejor marca de Grandes Ligas durante ese período.
San Diego tampoco llegaba en mal momento.
Los Padres habían ganado nueve de sus 13 encuentros desde la fecha límite y venían de fortalecer su posición con varias buenas actuaciones durante agosto.
Eso convirtió el primer partido de la serie en un enfrentamiento entre dos equipos que atravesaban etapas positivas.
Pero Nueva York encontró la diferencia en un elemento que muchas veces queda fuera de los grandes titulares.
La defensa decide un partido de una carrera
La victoria no llegó mediante cuadrangulares ni una gran explosión ofensiva.
Llegó con tiros desde los jardines.
Carson Benge retiró a dos corredores en el plato durante la primera entrada.
A.J. Ewing hizo lo mismo en la segunda.
Y Nolan McLean aprovechó esas jugadas para sobrevivir a uno de los comienzos más complicados que había enfrentado recientemente.
San Diego intentó imponer su velocidad y agresividad.
Nueva York respondió con precisión.
Al final, las tres asistencias defensivas terminaron teniendo el mismo valor que cualquier batazo productor.
En un partido decidido por solamente una carrera, los Mets demostraron que también se puede ganar impidiendo que el rival complete los últimos 90 pies.









