YANKEE STADIUM, Bronx, NY.─ Cam Schlittler respondió al desafío de la postemporada con una actuación que difícilmente podía ser más contundente.
Frente a los Medias Rojas de Boston, en un Yankee Stadium cargado de tensión y energía, el joven derecho impuso su recta de tres dígitos, utilizó su curva con enorme confianza y condujo a los Yankees a una victoria por 9-0 en el Juego 1.
Schlittler trabajó 6⅓ entradas sin permitir carreras, toleró apenas dos hits, concedió un boleto y ponchó a 10 bateadores. Realizó 117 lanzamientos, 77 de ellos strikes, y salió del encuentro después de retirar al primer bateador del séptimo episodio.
La noche comenzó con una muestra inmediata de lo que significaba el escenario. Schlittler salió disparando rectas que alcanzaron las tres cifras y aprovechó la adrenalina producida por un estadio completamente entregado a los Yankees.
Pero si la velocidad de su recta marcó el tono, la curva terminó convirtiéndose en una de sus armas más importantes.
“La adrenalina natural, el ambiente y lo ruidoso que estaba el estadio definitivamente ayudaron. Pude aprovechar esa energía. La curva se sintió muy bien”, explicó Schlittler después del partido.
El derecho señaló que pudo colocar ese lanzamiento dentro de la zona y, al mismo tiempo, conseguir swings en blanco por debajo de ella. La confianza adquirida durante sus últimas aperturas le permitió utilizarla con mayor frecuencia sin abandonar el plan establecido.
“Fue una combinación de ambas cosas. Quería usarla, pero tampoco quería abusar de ella”, explicó. “Comparado con mi última apertura, me sentía mucho más cómodo con ese lanzamiento y hoy decidí apoyarme un poco más en él”.
La curva se convirtió así en un complemento perfecto para una recta que ya representaba una amenaza permanente para los bateadores de Boston.
Schlittler reconoció que durante la temporada atravesó momentos difíciles, pero consideró que la incorporación de la curva a su repertorio le ha permitido contar con un recurso adicional para cambiar el ritmo de los bateadores y provocar tanto swings fallidos como contactos débiles.
“Agregar la curva al repertorio y tener confianza en ella, especialmente por la cantidad de swings en blanco y el contacto débil que estoy consiguiendo, ha sido realmente positivo”, manifestó.
El trabajo del derecho también estuvo acompañado por una ofensiva que terminó de inclinar definitivamente el partido.
Después de mantener a Boston a una sola carrera durante gran parte del encuentro, los Yankees explotaron en la séptima entrada, cuando Ben Rice conectó un grand slam que llevó la pelota hasta Monument Park y amplió la ventaja de Nueva York.
Para Schlittler, aquel batazo representó el golpe definitivo en un encuentro que hasta ese momento había sido sumamente cerrado.
“Cien por ciento”, respondió al ser preguntado si consideraba el jonrón de Rice un momento decisivo. “Ben hizo un excelente trabajo hoy. Culminó todo con ese grand slam”.
Schlittler también destacó el aporte de Austin Wells, quien puso en marcha la ofensiva al principio del partido, y celebró especialmente la actuación de Rice, con quien comparte una conexión especial por sus raíces en Nueva Inglaterra.
“Es grandioso ser su compañero de equipo, tener esa familiaridad y ese vínculo por venir de la misma zona”, comentó.
El derecho incluso admitió que esperaba regresar para trabajar una o dos entradas más.
Sin embargo, después de llegar a 117 lanzamientos, Aaron Boone decidió recurrir al bullpen tras el primer out del séptimo inning. Paul Goldschmidt, según explicó Schlittler, entró y consiguió un doble play para cerrar la amenaza.
“Sí, esperaba regresar y lanzar una o dos entradas más para terminar el partido. Pero, obviamente, Paul entró, consiguió el doble play y después me sacaron del juego”, dijo.
Más allá de los números, Schlittler entendió perfectamente lo que estaba en juego. El triunfo colocó a los Yankees en una posición favorable al comenzar la serie, pero el lanzador insistió en que todavía queda trabajo por hacer.
“El trabajo todavía no está terminado. Tenemos que conseguir otra victoria mañana”, expresó.
Y fue todavía más claro al hablar de lo que significa construir una carrera memorable en el Bronx.
“Si quieres ser una leyenda —que obviamente es el objetivo—, tienes que hacerlo en la postemporada”, afirmó. “Hay que salir, tener aperturas dominantes y poner al equipo en posición de ganar”.
Eso fue exactamente lo que hizo en la noche inaugural de la serie.
Con su recta poderosa, una curva que encontró su mejor versión y una capacidad notable para manejar la presión, Cam Schlittler convirtió su primera gran prueba de octubre ante Boston en una presentación dominante. Los Yankees consiguieron el primer golpe de la serie y el joven derecho dejó claro que no piensa conformarse con una buena actuación.
En el Yankee Stadium, bajo las luces de la postemporada y frente a uno de los rivales históricos de la franquicia, Schlittler entregó seis entradas y un tercio sin carreras, diez ponches y una actuación que los Yankees necesitaban para comenzar octubre con autoridad.








