NUEVA YORK.─ El béisbol vuelve a poner frente a frente a dos de las organizaciones más históricas y rivales de las Grandes Ligas.
Medias Rojas de Boston y Yankees de Nueva York se encuentran nuevamente en octubre, esta vez en la Serie de Comodín de la Liga Americana, una confrontación al mejor de tres partidos que comenzará este martes en Yankee Stadium.
El escenario favorece inicialmente a los Yankees. Nueva York terminó la temporada regular con marca de 93-68, mientras Boston cerró con 87-75.
Además, los Yankees dominaron la serie particular por 7-6 y ganaron cuatro de los seis encuentros celebrados en El Bronx.
El formato de esta ronda también tiene un peso importante: el equipo de mejor clasificación es local en los tres posibles encuentros.
Ese factor de jugar en casa representa una ligera ventaja para Nueva York, especialmente en una serie tan corta, donde cada partido adquiere una dimensión enorme.
No existe prácticamente margen para recuperarse de un mal comienzo. El ganador necesita conquistar dos encuentros y los Yankees tendrán a su público detrás durante toda la serie.
Pero Boston llega con argumentos para desafiar esa ventaja. Los Medias Rojas terminaron con 87 victorias, consiguieron una de las plazas de comodín y cerraron la campaña con una racha de 5-5 en sus últimos diez partidos.
Los Yankees, por su parte, también terminaron 5-5 en ese tramo, aunque su producción ofensiva y diferencia de carreras durante la temporada fueron superiores.
Nueva York anotó 739 carreras y permitió 601, para una diferencia de +138, mientras Boston terminó con 687 anotadas y 605 permitidas, una diferencia de +82.
La primera gran carta de los Yankees será Cam Schlittler, quien recibió la responsabilidad de abrir el partido inaugural.
El derecho terminó la temporada con 14-6 y una extraordinaria efectividad de 1.95, convirtiéndose en una de las piezas más importantes de la rotación neoyorquina.
Max Fried está señalado para el segundo encuentro y Gerrit Cole aparece como la alternativa para un eventual tercer partido.
Boston responderá con experiencia y juventud desde el montículo. Sonny Gray está proyectado para abrir el primer encuentro y Payton Tolle para el segundo, mientras Ranger Suárez estaría disponible si la serie necesita un tercer partido.
Gray terminó con 18-5 y 2.72 de efectividad, mientras Tolle cerró con 9-6 y 3.03.
La gran interrogante para Nueva York se llama Aaron Judge. El capitán de los Yankees permanece con una distensión de grado moderado en el sóleo derecho y su participación en la Serie de Comodín todavía no estaba asegurada al 27 de septiembre.
Judge ha expresado su intención de estar activo en octubre, pero todavía no había reanudado el bateo.
La ausencia de Judge, en caso de producirse, obligaría a los Yankees a repartir una parte considerable de su responsabilidad ofensiva entre el resto de la alineación.
Giancarlo Stanton y Trent Grisham también han estado afectados por lesiones, aunque ambos avanzaron en sus procesos de recuperación y tomaron turnos en vivo durante el fin de semana.
El cuerpo de lanzadores tampoco llega completamente sano. Fernando Cruz está fuera por un desgarro parcial del ligamento colateral cubital derecho y su regreso está proyectado para 2027.
Clarke Schmidt, por su parte, sufrió neuritis del bíceps derecho y tampoco estará disponible para esta serie.
Ryan Weathers representa una posibilidad, luego de lanzar una sesión de bateo en vivo el 25 de septiembre.
Boston también enfrenta interrogantes importantes. Willson Contreras sufrió un golpe en el nudillo de la mano derecha y su disponibilidad para el inicio de la serie estuvo bajo evaluación.
Garrett Crochet, pieza fundamental de la rotación de Boston, ha estado limitado por una inflamación en el hombro izquierdo y trabajaba para intentar regresar a tiempo.
Mickey Gasper, entretanto, sufrió una lesión significativa en el bíceps derecho que amenaza con dejarlo fuera de la postemporada.
La historia reciente agrega otro ingrediente. Hace un año, Boston ganó el primer partido de aquella Serie de Comodín, pero los Yankees reaccionaron y terminaron imponiéndose en los dos encuentros siguientes.
Ahora vuelven a encontrarse prácticamente en el mismo escenario, con Nueva York buscando aprovechar nuevamente la ventaja de comenzar en su propio estadio.
Sobre el papel, los Yankees llegan con una ligera ventaja por la combinación de récord, producción ofensiva, diferencia de carreras, rotación y, especialmente, la condición de locales.
Sin embargo, esa ventaja no garantiza absolutamente nada en una serie de tres partidos.
Boston ya demostró el año pasado que puede golpear primero en el Bronx y obligar a Nueva York a jugar bajo presión.
El gran duelo estará, por tanto, entre la profundidad de Nueva York y la capacidad de Boston para competir aun con sus propias bajas.
Los Yankees tienen la ventaja del terreno y una rotación preparada para una serie corta; los Medias Rojas tienen la oportunidad de cambiar rápidamente el escenario si consiguen ganar el primer encuentro.
Este martes, Yankee Stadium volverá a vestirse de octubre. Los dos equipos conocen perfectamente la magnitud de esta rivalidad, pero ahora la historia queda atrás y solamente cuentan los próximos 27 outs.
Nueva York tiene la ventaja de comenzar en casa; Boston llega con la misión de arrebatársela desde el primer lanzamiento.









