CITI FIELD, QUEENS, NY.─ Ron Washington no quiere que nadie vuelva a hablar de retiro por él.
A sus 74 años, el veterano del béisbol dejó claro que esa decisión le pertenece exclusivamente: “Soy yo quien va a decidir cuándo me retiro. Así que todos allá afuera pueden dejar de decir eso. Mientras mi mente siga funcionando y me sienta bien, me gusta trabajar y ayudar a la gente”.
Con esa contundencia, Washington reafirma que su historia en el béisbol todavía está lejos de llegar a su último capítulo.
Y no lo dice solamente por orgullo. Lo demuestra con la energía con la que vuelve cada día al terreno.
“Me siento muy bien. Mi salud está bien, mi actitud está bien y simplemente estoy listo para jugar pelota esta noche. No hay nada mejor que eso. Nada es mejor que eso. Y la clave de todo es que esta mañana me desperté”, expresó Washington, dejando ver una filosofía de vida construida alrededor del béisbol.
Nacido el 29 de abril de 1952 en Nueva Orleans, Luisiana, Washington fue jugador de cuadro antes de iniciar una extensa trayectoria como coach y dirigente.
Como manager de los Rangers de Texas entre 2007 y 2014, condujo a la organización a dos Series Mundiales consecutivas, en 2010 y 2011.
Posteriormente dirigió a los Angels de Los Angeles, consolidando una carrera marcada por su conocimiento del juego, su pasión por la defensa y, especialmente, su capacidad para enseñar y conectar con los jugadores.
Al mirar hacia atrás, Washington recuerda una de las primeras lecciones que recibió cuando llegó a las Grandes Ligas en 1977.
Reggie Smith y los Dodgers le hicieron entender desde el principio que alcanzar las Mayores no significaba que había terminado el aprendizaje.
“Me dijeron: ‘Tienes trabajo que hacer. Estás aquí para aprender, pero no estás aquí para sacarnos el dinero de nuestros bolsillos’”.
Aquellas palabras, pronunciadas hace casi medio siglo, todavía permanecen en su memoria como una de las grandes enseñanzas de su carrera.
La vida, sin embargo, también le presentó desafíos. Después de su etapa como manager y cuando algunos comenzaron a pensar que podía haber llegado el momento de retirarse, Washington tuvo que someterse el año pasado a una cirugía de bypass cuádruple.
Esa situación le impidió regresar a Anaheim, pero cuando apareció una nueva oportunidad en San Francisco, decidió tomarla.
“Se presentó una oportunidad y fue un buen desafío. Yo quería asumirlo. Entonces se abrió una oportunidad aquí, en San Francisco, y la aproveché”, explicó.
Su pasión por enseñar tampoco ha disminuido. Para Washington, uno de los mayores placeres de permanecer dentro del béisbol es observar cómo los jóvenes evolucionan y comienzan a comprender los detalles que hacen grande al juego. “Lo que más disfruto es ver crecer a los jóvenes, ver cómo entienden la manera en que se supone que se debe jugar el béisbol. En mi caso, especialmente, enseñarles y hacerles entender la defensa. Simplemente entender el juego”, señaló.
Washington también observa con ojos críticos la transformación del béisbol moderno. Considera que el juego actual es mucho más joven y que existe una diferencia importante con la época en que él jugaba.
Antes, según explica, había mayor experiencia acumulada en los terrenos y los jugadores llegaban con un conocimiento más profundo de cómo jugar.
Hoy, incluso en Grandes Ligas, entiende que existe una mayor necesidad de enseñar los fundamentos.
Esa transformación también se refleja en la manera de evaluar a los bateadores.
Washington reconoce que el OPS, el poder y el slugging han adquirido una enorme importancia, aun cuando eso pueda venir acompañado de más ponches y menos contacto.
“El juego ha cambiado”, afirma, al explicar que los jugadores buscan llegar a las bases y producir un gran OPS, mientras todavía están aprendiendo a hacer contacto de manera consistente.
Cuando piensa en el futuro, Washington mantiene una mirada optimista.
Sobre Atlanta, considera que el equipo tiene posibilidades de volver a ganar una Serie Mundial, siempre que pueda reunir un buen cuerpo de lanzadores y recuperar a sus jugadores.
También ve grandes posibilidades en su actual equipo, especialmente por la llegada y desarrollo de los jóvenes, quienes están aprendiendo qué significa jugar en las Grandes Ligas y qué necesitan hacer para permanecer allí.
De cara a 2027, Washington entiende que incluso los momentos difíciles pueden convertirse en lecciones importantes.
Espera recuperar saludables a los veteranos y confía en que exista un espacio para él, pero su prioridad inmediata es ayudar a los jóvenes a tener éxito.
“No siempre son los buenos momentos los que te enseñan. A veces son los malos momentos los que más enseñan, y nosotros hemos tenido muchos momentos difíciles. Creo que todo eso nos va a enseñar mucho y nos ayudará a estar preparados para lo que pueda traer el 2027”, manifestó.
Su mensaje final resume toda una vida dedicada al béisbol y explica por qué, a pesar del paso del tiempo y de los obstáculos, Ron Washington todavía quiere estar en el terreno.
“Mientras mi cerebro siga funcionando, mientras mi cuerpo siga moviéndose y mientras continúe levantándome cada mañana, quiero seguir siendo parte del béisbol durante muchos años más”.
Y antes de despedirse dejó un mensaje cargado de afecto: “Muchas gracias. Y los quiero a todos. Que Dios los bendiga”.
Para Washington, mientras exista un nuevo amanecer, también habrá una nueva oportunidad para jugar, enseñar y vivir el béisbol.








