Ya recibí mi boleta para elegir los posibles nuevos miembros del Salón de la Fama de Cooperstown.
Y en ella aparecen por primera vez los dominicanos David Ortiz y Alex Rodríguez.
No dudé ni un instante en marcar el cuadro con el nombre de “Big Papi” y me reservé el de A-Rod para futuras consideraciones.
¿Por qué Ortiz y no A-Rod?
Simple, muy a pesar de que Rodríguez terminó con mejores números estadísticos, los mismos están manchados hasta los pelos por el uso -confirmado y confesado- de esteroides.
Además de que A-Rod no era una “pera en dulce” con la prensa”. Pero esto último no es impedimento para apoyarlo. Los números son números y estarán ahí por siempre.
En esta ocasión, preferí darle ese posible voto de A-Rod a Sammy Sosa, quien en su último año en la boleta debe recibir por lo menos el 5 por ciento para buscar su pase a la inmortalidad vía el Comité de Veteranos.
Volviendo con Ortiz, su nombre causa cierto escepticismo también entre algunos de los colegas de la BBWAA que tienen derecho al voto, por la mera sospecha de ser un posible usuario de sustancias prohibidas, asunto desmentido en su momento por la Oficina del Comisionado.
“Yo lo que podía controlar, lo controlé, eso fue mi hacer mi trabajo en el terreno de juego”.
Eso expresó recientemente el nativo de Haina durante un el evento del “Día de las Leyendas” del béisbol dominicano. Y tiene mucha razón.
¡Sus números meten miedo!
Fue seleccionado 10 veces 10 al Juego de Estrellas y se adjudicó 7 premios Bate de Plata en su brillante carrera. También, culminó su paso de 20 años en las mayores con un robusto promedio de bateo de .286, junto a un procentaje de OPS de .931. Ligó 2,472 imparables, de los cuales 541 fueron cuadrangulares y 632 fueron dobles. Además, fue muy productivo con corredores en base ya que logró 1,768 remolcadas, mientras que anotó en 1,419 ocasiones.
A eso hay que sumarle qu fue un terror en la postemporada. Bateó para .289 de promedio con 17 vuelacercas y 61 carreras remolcadas en 85 juegos, amén de que ayudó a los Medias Rojas a ganar 3 títulos de Serie Mundial.
Y muy pocos pueden presumir dichas estadísticas, en una era donde enfrentó a una camada de los mejores lanzadores de la historia: Roger Clemens, Justin Verlander, Max Scherzer, Mike Mussina, entre otros.
Lo cierto es que “Big Papi” fue uno de los mejores jugadores de todos los tiempos y, para mi, el mejor bateador designado de la historia y es un hall of famer.
Pero al final, por lo menos en su primer año de elegibilidad, no creo reciba los votos necesarios (75 %) para su llamada a Cooperstown, y sería una verdadera pena.









