Carlos Beltrán, jugó 21 años en las Grandes Ligas, 11 en la Liga Americana y 10 en la Nacional, vistiendo siete franelas de equipos diferentes.
Desde su debut, que obtuvo el premio “Novato del Año”, con los Reales de Kansas City, comenzó una exitosa carrera, que incluyó su participación en nueve Juegos de Estrellas, logrando también tres “Guantes de Oro”, en el jardín central y ganando el galardón de dos “Bates de Plata”.
Conectó 435 cuadrangulares; dio 2,725 hits, anotó 1,582 carreras; impusó 1,587 carreras; promedió .279 al bate; se robó 312 bases y terminó con un OPS de .837.
Una carrera digna, con número para entrar al Salón de la Fama de las Grandes Ligas en cualquier momento.
Precisamente, en su segundo año de elegibilidad (2024) al Templo de los Inmortales de la MLB, el caballeroso jugador boricua volvió y se quedó corto en las votaciones de los escritores de la BBWAA.
Sin embargo, tuvo un ascenso muy considerable, en comparación a su debut en la papeleta en el 2023. Esa primera vez obtuvo el 45.5% de los sufragios, y ahora en la clase del 2024, logró un aumento de un 10.6% de los votos, al conseguir el 57.1%, claro, un gran avance.
Sin embargo, no se puede dudar para nada que para el 2025 tendremo a Carlos Beltrán como el próximo puertorriqueño que es electo al Salón de Fama del Béisbol, ojalá así sea, porque Beltrán es alguien que tienes números para tener un nicho y una placa en Cooperstown, New York.
Digo esto, porque jugadores que están en el Salón de la Fama y que no se acercaron a 45.5% en su primer año elegible, cómo lo sacó Beltrán en el 2023, a pesar de estar vinculado, supuestamente al escándalo de robos de señas de los Astros de Houston, el aumento de este año demuestra que pronto será un Salón de la Fama.
De ser elegido el próximo año, Beltrán se convertiría en el sexto ex jugador de Puerto Rico que es exaltado al Pabellón de los inmortales.
El primero fue el legendario Roberto Clemente en 1973, quien se convirtió en el primer pelotero latinoamericano en lograr ese gran honor.
Luego, Orlando Cepeda, quien ingresó en 1999. Después, Roberto Alomar, 2011; además, Iván Rodríguez, 2017 y Edgar Martínez, entró en el 2019.









