SANTO DOMINGO, República Dominicana.─ Dominicana volvió a vivir una jornada de alto voltaje en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, con el baloncesto 3×3 y el atletismo como grandes motores de una actuación que encendió al público local.
El país anfitrión sumó oros de peso, celebró récords y confirmó que sus principales cartas deportivas están respondiendo en casa, justo en la etapa más intensa del calendario regional.
La jornada tuvo dos escenarios principales: el Malecón Deportivo, donde el baloncesto 3×3 dominicano conquistó todo el oro disponible, y el Estadio Olímpico Félix Sánchez, donde el atletismo entregó emociones, velocidad y marcas históricas.
En el baloncesto 3×3 femenino, República Dominicana se coronó campeona tras vencer 21-11 a Venezuela en la final. El equipo dominicano impuso ritmo, energía y efectividad ofensiva para cerrar con autoridad una competencia que terminó con celebración nacional.
Esmery Martínez y Cesarina Capellán lideraron la ofensiva dominicana con siete puntos cada una, mientras María de la Rosa agregó cuatro unidades y Yadira Polanco aportó tres. Fue una victoria colectiva, construida desde la intensidad defensiva y la capacidad para castigar cada oportunidad.
El triunfo femenino abrió el camino para una noche inolvidable en el 3×3. La selección masculina también subió a lo más alto del podio al derrotar 18-16 a Puerto Rico en una final dramática, cerrada y cargada de tensión.
El equipo dominicano llegó a tener ventaja 16-11, pero Puerto Rico reaccionó con una corrida que apretó el marcador. Aun así, los quisqueyanos resistieron el empuje boricua y defendieron el resultado hasta quedarse con la medalla de oro.
Raymer Moquete fue la figura ofensiva del conjunto dominicano con ocho puntos. Shamil Ballas aportó seis y Ángel Suero sumó cuatro, completando una actuación sólida en un partido donde cada posesión pesó como una final.
El doble oro en baloncesto 3×3 tiene un valor especial porque confirma el crecimiento de una modalidad que se ha vuelto cada vez más competitiva y atractiva en el país. República Dominicana no solo ganó una medalla: ganó todo lo que se podía ganar en esa disciplina.
Mientras el Malecón Deportivo celebraba, el Estadio Olímpico Félix Sánchez también se convertía en escenario de una jornada histórica para el atletismo dominicano.
La cuarteta mixta 4×400 metros le entregó al país una de las imágenes más poderosas de los Juegos. Erick Sánchez, Anabel Medina, Christopher Melenciano y Marileidy Paulino se combinaron para ganar la medalla de oro con tiempo de 3:10.57, nuevo récord del certamen.
La carrera tuvo una carga dramática enorme. República Dominicana marchaba en la segunda posición cuando Marileidy tomó el testigo para el cierre. Entonces apareció la campeona, la figura capaz de cambiar una competencia con una sola vuelta.
Paulino aceleró frente a un estadio de pie, superó a la rival puertorriqueña y abrió distancia hasta cruzar la meta con autoridad. Fue un cierre de estrella, de esos que convierten una carrera en memoria colectiva.
Puerto Rico terminó con la plata, con registro de 3:11.88, y Cuba se quedó con el bronce, con 3:13.32. Pero la noche fue dominicana por la forma del triunfo, por el récord y por el impacto emocional de correr ante el público local.
Marileidy volvió a demostrar que su presencia transforma cualquier evento. No solo por su velocidad, sino por lo que representa para el deporte dominicano: una atleta de clase mundial, capaz de cargar expectativas enormes y convertirlas en resultados.
El atletismo también celebró otro oro histórico con Liranyi Alonso, quien ganó los 100 metros planos femeninos con tiempo de 11.10 segundos. La dominicana no solo se impuso en la prueba reina de la velocidad; también rompió una marca que llevaba décadas vigente.
Alonso superó el récord centroamericano que pertenecía a Chandra Sturrup, de Bahamas, quien había corrido 11.14 segundos en los Juegos de Maracaibo 1998. La nueva marca confirma el salto competitivo de la velocista dominicana en una prueba de enorme prestigio regional.
El resultado de Liranyi fue uno de los golpes más importantes de la jornada porque colocó a República Dominicana en la cima de la velocidad femenina centroamericana y caribeña. Ganar los 100 metros siempre tiene un peso simbólico distinto.
Fiordaliza Cofil también estuvo en esa final y terminó en la sexta posición con 11.36 segundos, sumando presencia dominicana en una prueba de altísimo nivel.
En la rama masculina, Melbin Marcelino aportó otra medalla para el país al quedarse con el bronce en los 100 metros planos, con tiempo de 10.19 segundos. El oro fue para el colombiano Ronal Longa, con 10.06, y la plata para Bouwahjgie Nkoumie, de Jamaica, con 10.17.
El atletismo dominicano también sumó bronce con Ana José Timá en salto triple, gracias a una marca de 13.85 metros. Su medalla amplió la cosecha de una disciplina que respondió con fuerza en una jornada clave para el medallero nacional.
La combinación de baloncesto 3×3 y atletismo le dio a República Dominicana un impulso importante en Santo Domingo 2026. No fue una jornada aislada de buenos resultados, sino una demostración de profundidad competitiva en deportes distintos.
El país ganó en equipo y ganó de forma individual. Ganó con experiencia y con nuevas figuras. Ganó en una disciplina urbana y explosiva como el 3×3, y también en el escenario clásico del atletismo.
Ese contraste le da mayor valor a la jornada. República Dominicana mostró que puede competir en formatos modernos, como el baloncesto 3×3, y al mismo tiempo sostener tradición e impacto en pruebas de pista.
El público también jugó su papel. Tanto en el Malecón Deportivo como en el Estadio Olímpico, el respaldo de la fanaticada creó un ambiente de presión favorable para los atletas dominicanos.
Competir en casa puede ser una carga, pero también una fuerza. En esta jornada, la delegación dominicana logró transformar esa presión en energía.
Marileidy Paulino, Liranyi Alonso, Esmery Martínez, Cesarina Capellán, Raymer Moquete, Shamil Ballas, Ángel Suero, Melbin Marcelino y Ana José Timá fueron parte de una fecha que elevó el ánimo nacional.
Cada uno aportó desde su escenario. Algunos con oro, otros con récords, otros con medallas que suman y sostienen el objetivo general de la delegación.
El medallero de Santo Domingo 2026 sigue dominado por México, Colombia, Cuba, Venezuela y Puerto Rico en los primeros puestos, según la plataforma oficial de los Juegos. Pero República Dominicana continúa acumulando preseas y fortaleciendo su presencia como anfitriona en los días decisivos.
Más allá de la posición exacta, la jornada dejó una lectura clara: cuando entraron en acción sus deportes fuertes, el país respondió.
El baloncesto 3×3 entregó una barrida dorada. El atletismo aportó récords, oros y bronces. Y Santo Domingo volvió a celebrar como capital del deporte regional.
Para la delegación dominicana, este tipo de día puede tener efecto multiplicador. Las medallas no solo suman al conteo; también elevan la confianza de los atletas que todavía faltan por competir.
La recta final de los Juegos aún puede ofrecer más oportunidades. Con el impulso del atletismo y la alegría del 3×3, República Dominicana llega a los próximos días con una energía renovada.
La jornada dejó imágenes potentes: Marileidy cerrando como campeona, Liranyi rompiendo una marca histórica, las selecciones de 3×3 celebrando en el Malecón y el público dominicano abrazando a sus atletas.
Santo Domingo 2026 necesitaba una noche así.
Y República Dominicana la encontró en dos palabras: baloncesto y atletismo.









