YANKEE STADIUM, BRONX, NY.─ Ezequiel Tovar no oculta su realidad. Cuando se le preguntó si había alcanzado las metas que se había propuesto para la temporada 2026, el campocorto de los Rockies de Colorado respondió con absoluta franqueza: “No”.
Y su explicación refleja el recorrido de una campaña marcada por momentos buenos y otros difíciles. “Creo que esta temporada ha sido una montaña rusa, como digo, de altibajos, pero aquí estamos trabajando y agradecido con Dios por todo”, manifestó Tovar.
A falta de 19 partidos para concluir el calendario, el joven torpedero venezolano mantiene intacta su disposición de competir y aportar.
Su prioridad para el tramo final no está únicamente en mejorar sus números, sino en terminar la temporada saludable y entregándolo todo en el terreno.
“Terminar fuerte en salud, que es lo más importante, como te lo he dicho, y nada, dejarlo todo en el terreno. Es lo que podemos controlar”, afirmó.
Tovar ha construido una parte importante de su valor en las Grandes Ligas alrededor de su defensa.
En cinco temporadas con Colorado ha demostrado ser uno de los pilares del cuadro interior de la organización y ha recibido el Guante de Oro de la Liga Nacional, reconocimiento que refleja su capacidad en una de las posiciones más exigentes del béisbol.
Pero incluso después de alcanzar ese nivel defensivo, Tovar entiende que todavía tiene espacio para mejorar.
“Gracias a Dios me ha ido bien en la defensa, trato de seguir mejorando. Tengo que mejorar mi alcance, mejorar el brazo. Como te dije, hay que seguir mejorando en todos los aspectos”, señaló.
Esa mentalidad de superación ha sido una constante desde su llegada a las Grandes Ligas.
Para Tovar, permanecer durante cinco temporadas con una organización y continuar desarrollándose requiere mucho más que talento.
“Trabajo. Como te lo he dicho, créeme que hay que trabajar fuerte, no hay que dejar de trabajar”, expresó al ser consultado sobre la clave de su crecimiento.
Su filosofía es sencilla: nunca considerar que el trabajo está terminado. Incluso en medio de una temporada complicada, busca nuevas maneras de ayudar a Colorado y mantenerse preparado para responder cuando el equipo lo necesite.
“Siempre hay espacio para seguir mejorando muchas cosas y yo tengo que seguir, seguir trabajando, buscando la manera de ayudar al equipo ahorita en este juego. Así que creo que todo es trabajo”, explicó.
Ofensivamente, la campaña 2026 ha representado un desafío para Tovar. Hasta el 9 de septiembre, registra promedio de .210, con 10 cuadrangulares, 41 carreras impulsadas, 46 carreras anotadas y siete bases robadas, números que están por debajo de lo que el venezolano seguramente esperaba al comenzar el año.
Su mejor producción ofensiva llegó en 2024, cuando bateó .269, conectó 26 jonrones y remolcó 78 carreras, mientras consolidaba su reputación como uno de los jóvenes talentos más importantes de Colorado.
Sin embargo, los números de una temporada no definen por completo la dimensión de un jugador que todavía tiene 25 años y que ha asumido desde muy temprano la responsabilidad de defender una posición tan importante como el campocorto.
Por eso, Tovar prefiere mirar hacia adelante. Los 19 partidos restantes representan una oportunidad para cambiar la percepción de una campaña irregular y terminar dejando una mejor sensación.
Más allá de los resultados individuales, el venezolano sabe que la salud y el esfuerzo son dos elementos que sí están bajo su control.
El resto, como sucede tantas veces en el béisbol, dependerá de las circunstancias del juego.
Y mientras intenta cerrar de la mejor manera posible su temporada con los Rockies, Tovar también guarda uno de los recuerdos más importantes de su carrera profesional: la experiencia de formar parte del equipo campeón del Clásico Mundial de Béisbol.
Al recordar aquella conquista y su participación en el histórico campeonato, no tuvo dudas al describir lo que significó para él.
“Creo que ha sido la mejor experiencia que he tenido como profesional y nada, ganarlo ha sido lo mejor”, aseguró.
Ahora, el desafío es diferente. No se trata de celebrar un campeonato internacional, sino de responder durante el último tramo de una temporada que él mismo define como una montaña rusa.
Tovar sabe que todavía tiene tiempo para cambiar el rumbo. Y, fiel a su filosofía, entiende que el camino comienza donde siempre ha comenzado para él: en el trabajo diario, en la defensa, en la disciplina y en la decisión de dejarlo todo sobre el terreno.








