ROGERS CENTRE STADIUM, Toronto, Canadá.─ El dominicanmo Jorge Polanco demuestra que la experiencia y la serenidad también ganan partidos.
No es un jugador eléctrico ni una estrella mediática, pero está haciendo lo que siempre soñó: producir cuando más importa.
Su desempeño tiene algo de justicia poética. Seattle apostó por él cuando muchos lo consideraban un jugador en declive.
En la Serie de Campeonato de la Liga Americana (ALCS), Polanco ha pasado de ser un refuerzo útil a convertirse en el héroe improbable de los Marineros.
En el Juego 1 impulsó dos carreras decisivas; en el Juego 2, un jonrón de tres carreras cambió el rumbo del partido y del ánimo de la serie.
Con un swing compacto y silencioso, el dominicano encendió a un equipo que lucha por asistir a su primera Serie Mundial su historia, una que inició en 1977.
Hasta hace poco, Jorge Polanco era uno de esos jugadores sólidos, cumplidores, pero rara vez mencionados fuera de su mercado.
Durante casi una década con los Mellizos de Minnesota, fue un pelotero constante: bateador de contacto, discreto, sin el brillo de las superestrellas.
Luego vino el cambio de uniforme. Seattle lo recibió con curiosidad, no con fanfarrias. Pero el béisbol, ese deporte que adora las segundas oportunidades, le tenía reservado un capítulo distinto.
“Mis de 10 años en Minnesota fueron muy buenos y aquí en Seattle en dos años he logrado muchas buenas también, tenemos un buen equipo, tremendo equipo y mira donde estamos, gracias a papa Dios”, dijo Polanco al responder que si ha encontrado lo que buscaba en Seattle.
Consideró que estar envuelto en la postemporada ha sido algo impresionante, una realidad anhelada desde niño.
Desde que se unió a los Marineros en en el 2024, inmediatamente se fijó en el talento del conjunto y la posibilidad que había de avanzar hasta donde han llegado compitiendo.
Un factor de la novena ha sido la química entre los componentes, mucho mejor por la hermandad que comparten uno al otro.
Como han jugado los Marineros en el 2025, Polanco no está sorprendido para nada, porque ya sabía el material que había y de que serían capaces.
También dio crédito al cuerpo técnico de instructores del conjunto, quienes están en el juego y les dicen las pequeñas cosas para mejorar.
“Sigo aprendiendo y sacándole provecho al juego”, agregó el intermedista.








