YANKEE STADIUM, BRONX, NY.─ En una temporada en la que los Yankees de Nueva York han tenido que sortear lesiones, altibajos ofensivos y la permanente presión que acompaña a una de las franquicias más exigentes del deporte profesional, Luis Rojas observa el panorama desde una perspectiva privilegiada: la del hombre que vive diariamente las decisiones, las tensiones y las pequeñas batallas que terminan definiendo una campaña de 162 juegos.
Para Rojas, actual coach de tercera base y de jardineros de los Yankees, la principal explicación del buen momento competitivo del conjunto neoyorquino tiene nombre y apellido: pitcheo.
“El pitcheo de nosotros ha sido consistente durante toda la temporada”, afirmó Rojas al analizar el comportamiento del equipo, otorgando crédito tanto a los abridores como al bullpen por haber mantenido a los Yankees dentro de los partidos aun en momentos en que la ofensiva no ha respondido al mismo nivel.
Y los números respaldan esa percepción de estabilidad. Hasta el 28 de agosto, los Yankees presentan marca de 75-58, para un porcentaje de .564, ocupando el segundo lugar de la División Este de la Liga Americana, a cuatro juegos de los Tampa Bay Rays, que lideran con 79-54.
La situación resulta especialmente interesante porque Nueva York llega a la recta final con un desempeño notable como visitante: 41-28, mejor registro que el 34-30 que presenta en su propio estadio.
Además, los Yankees han ganado siete de sus últimos diez encuentros, una señal positiva cuando el calendario comienza a reducirse y cada partido adquiere mayor peso.
Rojas reconoce, sin embargo, que el camino no ha sido sencillo. Las lesiones han obligado al equipo a realizar ajustes importantes, entre ellas las de Max Fried, mientras el club también ha tenido que afrontar la ausencia de piezas importantes del cuerpo de relevistas.
“Pero el pitcheo siempre nos mantiene los partidos y hemos buscado la forma de ganar encuentros por la manera que el pitcheo nos mantiene siempre pegado y nos da la oportunidad de anotar la carrera que necesitamos para ganar juegos”, explicó.
Ese elemento adquiere todavía mayor importancia cuando se analiza la ofensiva.
Los Yankees han tenido dificultades para producir al mismo ritmo después de perder temporalmente a figuras de enorme peso como Aaron Judge, además de las ausencias de Giancarlo Stanton y Corey Bellinger.
En ese escenario, el cuerpo monticular se ha convertido en el mecanismo que mantiene al equipo competitivo.
Rojas también pone sobre la mesa otro factor que muchas veces queda fuera de las estadísticas: la capacidad de Aaron Boone para administrar el ambiente que rodea a los Yankees.
El coach considera que Boone ha realizado un trabajo importante manteniendo al grupo enfocado, especialmente porque dirigir en Nueva York implica convivir diariamente con una presión que pocas organizaciones pueden igualar.
“Siempre hay ataques, siempre hay presión”, señaló Rojas, quien entiende perfectamente esa realidad después de haber ejercido como manager de los Mets durante las temporadas 2020 y 2021.
Según su análisis, Boone ha sabido proteger a los jugadores del ruido exterior y mantener una postura firme aun cuando los resultados no han sido los esperados.
Esa experiencia resulta particularmente valiosa en un equipo que tiene como obligación implícita competir por el campeonato.
Rojas conoce bien esa exigencia. Antes de incorporarse a los Yankees, permaneció durante 16 años en la organización de los Mets, donde desempeñó distintas funciones como instructor y dirigente.
En 2020 y 2021 estuvo al frente del equipo de Queens como manager, acumulando récord de 103-119.
En 2026 cumple su quinta temporada dentro del cuerpo técnico de los Yankees, aportando conocimientos que van mucho más allá de la tercera base.
Su experiencia incluye estrategia, defensa de los jardines, corrido de bases y toma de decisiones en situaciones de juego.
Además, Rojas forma parte de una dinastía beisbolera dominicana.
Es hijo del legendario Felipe Alou, una figura histórica del béisbol latinoamericano y de las Grandes Ligas.
Esa herencia, combinada con décadas de experiencia en diferentes niveles del juego, le permite interpretar el rendimiento de los Yankees desde una perspectiva amplia.
Pero hay una pregunta que inevitablemente acompaña a cada temporada en el Bronx: ¿por qué un equipo con tanta tradición y talento no ha podido volver a conquistar la Serie Mundial desde 2009?
Rojas reconoce que esa sequía pesa.
“Estamos hablando ya de 16 años sin haber sido campeones”, manifestó, recordando que para una franquicia que presume de 27 campeonatos de Serie Mundial, cualquier temporada que termina sin el trofeo termina siendo considerada insuficiente.
El coach, sin embargo, también entiende que el béisbol no siempre premia al equipo que sobre el papel parece más completo.
Recordó que en años recientes otros conjuntos se han cruzado en el camino de los Yankees, como Toronto y Los Ángeles, y destacó el trabajo realizado por el gerente general Brian Cashman y su equipo para construir planteles competitivos temporada tras temporada.
En ese sentido, Rojas establece una comparación interesante entre los equipos recientes de Nueva York.
En su opinión, el conjunto de 2025 era superior al de 2024, aun cuando los Yankees habían llegado a la Serie Mundial en 2024. Para él, las incorporaciones realizadas posteriormente fortalecieron considerablemente al club.
Ahora observa un escenario todavía más prometedor.
El Yankees de 2026 mantiene buena parte de aquella estructura, pero incorpora un elemento que puede cambiar radicalmente sus posibilidades: un Gerrit Cole saludable.
A eso se suma el esperado regreso de Aaron Judge, cuya presencia representa mucho más que producción ofensiva.
Judge es el rostro del equipo, una figura capaz de transformar la confianza de un clubhouse y modificar la manera en que los rivales enfrentan a Nueva York.
Rojas considera que esa combinación puede convertir a los Yankees en un equipo todavía más competitivo durante el tramo decisivo.
“Pienso que este equipo también tiene chances de ser más competitivo que el del 2025”, sostuvo.
La matemática también favorece a los Yankees. Con marca de 75-58, un récord de 41-28 fuera de casa y una racha reciente de 7-3 en los últimos diez partidos, el conjunto del Bronx se encuentra en una posición sólida para alcanzar la postemporada. Las proyecciones de Baseball-Reference le conceden más del 99.9 % de posibilidades de avanzar a los playoffs.
Pero asegurar la clasificación no constituye el verdadero objetivo.
La batalla inmediata está en reducir la diferencia con Tampa Bay y tratar de recuperar el control de la División Este de la Liga Americana.
Los Red Sox, con 73-60, también permanecen en la pelea, aunque seis juegos detrás de los Rays.
Y mientras septiembre se aproxima, la filosofía de Rojas parece resumirse en una idea sencilla: llegar caliente a octubre.
Para los Yankees, la temporada regular ha sido importante, pero solamente representa el camino hacia una meta mucho mayor.
Después de 16 años sin levantar el trofeo de campeón, cada victoria de agosto y septiembre adquiere un significado especial.
El regreso de sus principales figuras, la estabilidad del pitcheo y la capacidad de Aaron Boone para manejar la presión serán elementos determinantes.
Rojas, desde la tercera base, lo tiene claro. Los Yankees tienen talento, experiencia y profundidad suficiente para competir.
Ahora necesitan convertir ese potencial en resultados cuando realmente importe.
Porque en Nueva York no basta con llegar a octubre.
Hay que ganarlo.








