Ya concluyó el primer mes de la temporada regular del béisbol de Grandes Liga.
Y Obviamente, desde el principio, gran parte de las miradas estaban puestas en el fenómeno japonés Shohei Ohtani, quien firmó un monstruoso contrato de 700 millones de dólares con los Dodgers de Los Ángeles. Durante los primeros 32 partidos, el nipón ha llenado las expectativas con creces, no solo en el apartado estadístico, sino también, en el aspecto económico. Todo ha sido un boom en Los Ángeles.
Y en cuanto a sus numeritos, Ohtani no defrauda. Lleva hasta el momento de esta nota promedio de bateo de .345, con 7 jonrones, 19 producidas y un porcentaje de embase de .406. Y eso, que todavía no puede lanzar tras lesionarse el brazo.
Pero más allá de Ohtani, en la Liga Americana las expectativas estaban, y siguen estando, en la figura del dominicano Juan Soto, quien fue canjeado a los Yankees desde los Padres de San Diego durante el invierno.
Él es agente libre la próxima campaña y ha dicho públicamente que aspira a un contrato igual o superior al de Ohtani. Palabras necias para mi gusto, pero que denotan mucha confianza por su parte. Y como podrán imaginar, se esperaba que el toletero quisqueyano respondiera de inmediato a estas expectativas.
Soto no ha defraudado. Comenzó como un torbellino su andadura con el mítico uniforme rayado de los Yankees. En 31 encuentros, el nacido en Santo Domingo, capital de República Dominicana, le ha dado en la cara a la pelota amansando un promedio de bateo de .325, además ha fletado 8 bambinazos, 25 carreras remolcadas y un OBP (Porcentaje de Embase) de .438, y ayudando a los Yankees a liderar por casi todo el mes la competitivo División Este del joven circuito, antes de ceder el primer puesto a los Orioles de Baltimore.
Pero sin lugar a dudas que Soto ha traído la esperanza a los seguidores de los Bombarderos de El Bronx, especialmente después de haberse perdido los playoffs la pasada campaña. Y es que los fans esperan que la combinación Judge-Soto traiga muchas carreras al plato e infligir el mayor daño posible a los serpentineros de las mayores. Todavía esa explosion no se ha desatado, ya que “El Juez” no ha comenzado del todo bien, aunque en la serie ante los Cerveceros de Milwaukee dio señales con dos juegos seguidos enviando la bola a las gradas.
En gran medida, el éxito de Soto depende de lo que haga Judge bateando delante de él, pero es Soto quien tiene el control de sí mismo para poner los números que lo catapultan a conseguir su contrato objetivo.
Y por último, se debe destacar la agradable sorpresa del lanzador dominicano Ronel Blanco, un lanzador que no estaba en los planes iniciales de la franquicia de los Astros de Houston, pero que se ha catapultado, por lo menos en los primeros compases en el as de la rotación de abridores de ese equipo.
En su primera salida (1 de abril), Blanco lanzó un juego sin hits ni carreras nada más y nada menos que ante los poderosos bates de los Blue Jays de Toronto; mientras que en su segunda aparición le lanzó cinco entradas sin imparables ni carreras a los Ranges de Texas, antes de que los actuales campeones de la Serie Mundial le conectaron un hit en la sexta entrada. En cinco salidas, Blanco acumula marca de 3-0 con efectividad milimétrica de 1.65.
Y en cuanto a lo colectivo, los equipos llamados a llegar lejos de momento no defraudan. En la Liga Americana, Baltimore y Yankees, como dijimos, van de tú a tú en el Este, en la Central, Cleveland lleva la voz cantante con la sorpresa de que los Reales de Kansas City son la escolta; y en el Oeste Seattle y Texas van palmo a palmo, con la sorpresa de que Houston va último. Mientras que en la Nacional, todo va como se esperaba, con los Bravos de Atlanta mandando, otra vez, en el Este y los Filis de escoltas; en la Central, los Cerveceros lideran; y el Oeste no hay ninguna sorpresa, los Dodgers mandan allí con manos de hierro.
En conclusión, todavía falta mucho béisbol y todo puede pasar para estos jugadores. Recuerden, que la pelota es redonda y viene en caja cuadrada, y el juego no se acaba hasta que no termine, como dijo una vez Yogi Berra.









