OKLAHOMA CITY.─ La nueva era de los Spurs de San Antonio ya tiene su primera gran conquista. Con Victor Wembanyama como figura emocional y competitiva, el conjunto texano venció 111-103 al Thunder de Oklahoma City en el Juego 7 de la Final de la Conferencia Oeste y avanzó a las Finales de la NBA por primera vez desde 2014.
El triunfo tuvo una carga simbólica enorme. San Antonio no solo ganó un partido decisivo como visitante; también eliminó al campeón defensor de la NBA y cerró una serie que había tenido cambios bruscos de dominio. Oklahoma City llegó a estar arriba 3-2, pero los Spurs respondieron con una paliza en el Juego 6 y luego completaron la obra en territorio rival.
Wembanyama terminó con 22 puntos y siete rebotes, números menos explosivos que en otras noches de la serie, pero suficientes para sostener el control de San Antonio en los momentos grandes. Su impacto fue más allá de la estadística: protegió el aro, atrajo marcas, ordenó la ofensiva y fue reconocido como MVP de la serie.
El francés también dejó una imagen poderosa al final del encuentro. Después de celebrar con sus compañeros, mostró una emoción poco habitual en él y habló del peso de acercarse a un sueño de infancia: pelear por el Trofeo Larry O’Brien. Para un jugador de apenas su tercera temporada, llegar a las Finales confirma que su ascenso ya no es promesa, sino realidad competitiva.
San Antonio no dependió únicamente de su estrella. Julian Champagnie fue determinante con 20 puntos, incluidos seis triples, mientras Stephon Castle, De’Aaron Fox, Dylan Harper, Keldon Johnson y Devin Vassell también aportaron doble dígito. Esa producción repartida permitió a los Spurs resistir cada intento de reacción del Thunder.
Uno de los momentos clave llegó en el último cuarto, cuando Luke Kornet ingresó desde la banca y bloqueó una acción de transición de Isaiah Hartenstein, una jugada que Wembanyama definió como “una jugada ganadora”. Ese tipo de detalles terminó inclinando un partido decidido tanto por talento como por ejecución bajo presión.
Del lado de Oklahoma City, Shai Gilgeous-Alexander cargó con la ofensiva y terminó con 35 puntos y nueve asistencias, pero no fue suficiente. El Thunder extrañó a Jalen Williams, ausente por una lesión en el tendón de la corva, y no logró sostener su ritmo habitual ante una defensa de San Antonio que ajustó mejor en la segunda mitad.
La derrota pone fin a la defensa del título de Oklahoma City y deja una lectura amarga para un equipo que había dominado gran parte de la temporada. El Thunder llegó al Juego 7 en casa, con ventaja de localía y experiencia reciente de campeonato, pero los Spurs le ganaron el partido más importante de la serie.
Ahora San Antonio enfrentará a los Knicks de Nueva York en las Finales de la NBA, con el Juego 1 pautado para el miércoles en San Antonio. Será la segunda vez que ambas franquicias se cruzan en una final; la primera fue en 1999, cuando los Spurs conquistaron el campeonato en cinco partidos.
Para los Spurs, este pase representa mucho más que una clasificación. Es la confirmación de un proyecto joven que aceleró todos los tiempos con Wembanyama como centro. Para la NBA, es el nacimiento formal de una nueva potencia: San Antonio vuelve al escenario mayor, ahora liderado por un fenómeno generacional que ya está a cuatro victorias de su primer anillo.









