YANKEE STADIUM, Bronx, NY.- Cuando Yandy Díaz decidió desertar de Cuba en 2013, entendió que existía la posibilidad de que no pudiera ver a su madre y su familia por mucho tiempo, o tal vez nunca más.
«Al principio fue muy difícil, pero ambos sabíamos que no había muchas oportunidades en Cuba», dijo Díaz. “Ella entendió que si tomaba esa decisión, era para ayudar a nuestra calidad de vida y tener algo de dinero y simplemente vivir como otras personas.
«Esa decisión fue dura, pero a la vez fue fácil porque vine aquí a luchar por los dos».
Díaz dice que su madre, Elsa María Fernández, trabajaba los siete días de la semana de 5:00 a. m. a 7:00 p. m. para poder tener comida todos los días para la familia.
«Ella hizo todo», dijo Díaz. «En ese momento, no había muchas oportunidades para que tuviéramos una buena vida. Ella luchó por mí y gracias a ella pude comer durante todo el día, y ya sabes, ella ha hecho todo por mí».
Los dos hablan todos los días a través de WhatsApp o FaceTime, y Díaz espera poder ver a su mamá en persona pronto. En el pasado, era imposible que los jugadores desertores regresaran a Cuba, pero con los cambios recientes en las leyes entre Estados Unidos y Cuba, Díaz se muestra optimista de que podrá regresar a casa para ver a su madre por primera vez en nueve años, aunque teme que sea apresado y no pueda volver a Estados Unidos.
«Mi mamá es lo más grande que tengo en mi vida», dijo Díaz. «Espero ir. Tengo todo el papeleo y espero que me dejen volver a Cuba para poder verla».
El Día de la Madre no es particularmente especial para Yandy Díaz en los últimos 9 años.
Eso es porque el jugador de los Rays piensa en lo especial que es su madre todos los días.
Díaz no ha visto a Elsa María Fernández desde 2013, cuando salió de Cuba en una balsa, después de haber sido capturado y encarcelado cuatro veces antes por perseguir su sueño de jugar en las mayores.
Yandy espera obtener la autorización burocrática, como lo han hecho otros grandes ligas cubanos, para regresar a la isla esta temporada baja para hacerle una visita. Ha considerado, pero por ahora no lo cree seguro, intentar sacarla de Cuba y traerla a Estados Unidos, ya lo ha intentado, pero el gobierno cubano no ha dado el visto bueno.
El tercera base de los Rays dijo que su padre, Jorge, quien jugó profesionalmente en Cuba, Villa Clara, como segunda base, y, después de desertar brevemente en las menores, no estuvo mucho con él y no tuvo un impacto en su vida.
Su madre, también influenció a Díaz para que jugara béisbol, quien hizo su debut en las Mayores con Cleveland en 2017.
Pero en realidad, quien impulsó a Yandy por la práctica de béisbol fue el señor Antonio Roca, de quien estará altamente agradecido siempre, porque él no era un amante del béisbol, el fútbol era su deporte favorito.
Díaz se acostumbró a ver los barrotes fríos de una prisión. Su delito fue lanzarse al mar y tratar de salir de la mayor de las Antillas para convertirse en un pelotero profesional.“Eso fue difícil, muchacho”.
Díaz, con 21 años, estaba suspendido de la Serie Nacional por sus osadías. Ningún terreno cubano lo recibía. Solo le quedaba una cosa: intentarlo por cuarta vez.
Cada uno de los cuatro intentos que hizo para salir de Cuba a través de una balsa, fue capturado y encarcelado con prisión de un mes en cada una de las ocasiones, osea que tuvo meses preso.
No era el único que pensaba eso. Su madre, Elsa María Fernández, lo apoyaba. Ella conocía bien lo que quería su hijo. Había visto como el niño desechó la ilusión de jugar fútbol y se inclinó por el beisbol.
Ella observó cómo los entrenadores y preparadores le auguraron un buen futuro. Y fue la primera en alegrarse al verlo partir de Sagua La Grande, en el centro de la isla, para jugar en la Serie Nacional.
El plan de la huida no tenía novedades. Como en las ocasiones anteriores, Díaz se acercó a la costa de Holguín, al noreste de Cuba, junto a su amigo Leandro Linares. Allí, bajo el manto misterioso de la noche, lo esperaban un grupo grande de personas y una lancha con cuatro motores fuera de borda.
“Recuerdo que salimos como a las 12 de la noche. Había dejado a mi mamá en casa, nerviosa. Pero ella siempre me dijo que siguiera intentándolo”, dice.
También dejó a su adorada abuelita, quien murió a los tres días de abandonar a Cuba, una noticia que fue catastrófico, aunque estaba consciente que cuando salió ella no estaba muy bien de salud.
“Nos metimos como 12 horas hasta Montecristi, en República Dominicana. Llegué al mediodía. Allí estuve como nueve meses y después pasé para Haití y viví como tres meses más, tuve que hacerlo porque a nosotros, los cubanos, no nos dan papeles en Dominicana”.
Díaz firmó con la organización de los Indios de Cleveland por un bono de 300 mil dólares, aunque no fue considerado, mientras ponía buenos números siempre estará agradecido, porque fue la que le dio la oportunidad de enseñar su potencial que tenía madera para jugar en las Grandes Ligas.
El chance llegó en 2017, después de los Spring Trainings. Díaz fue incluido en el lineup del manager Terry Francona el 3 de abril. Pegó un doble en cuatro turnos contra los Rangers de Texas, en Arlington.
El 13 de diciembre de 2018, los Indios cambiaron a Díaz a los Tampa Bay Rays en un intercambio de tres equipos en el que los Rays también adquirieron a Cole Sulser por Jake Bauers , y los Marineros de Seattle adquirieron a Edwin Encarnación de los Indios por Carlos Santana .
Díaz se perdió un tiempo debido a una lesión durante la temporada, acumulando solo 307 turnos al bate. Conectó 14 jonrones y 38 carreras impulsadas.
Yandy conectó dos jonrones en el Juego de Wild Card de la Liga Americana 2019 cuando los Rays derrotaron a los Atléticos de Oakland.
Ahora Yandy tiene seis años en las Grandes Ligas. Dos con los Indios de Cleveland y cuatro con los Rays de Tampa Bay, en este último es que verdaderamente a puesto los números en el Big Show.
Esta temporada 2022 ha visto acción en 103 partidos. Tiene promedio al bate de .272, con seis vuelacercas y 38 remolcadas.
Es posible que la emoción que sintió Yandy en su primer día en las Grandes Ligas no tenga comparación, porque había logrado “El Sueño Americano”. Pero eso lo sabrá cuando vuelva a ver a su mamá.








