YANKEE STADIUM, BRONX, NY.– Adael Amador todavía parece estar viviendo un sueño. A sus 23 años, el infielder dominicano de los Rockies de Colorado tuvo el martes una de esas noches que quedan grabadas para siempre en la memoria de cualquier pelotero: conectó un cuadrangular en Yankee Stadium y, minutos después, confesó que desde niño había imaginado estar algún día en ese escenario.
“En sí, nunca pensé. Es el sueño de uno poder estar aquí, obviamente en Grandes Ligas en general, pero es un sueño poder estar aquí, ya que yo vengo viendo este parque desde pequeño, cuando jugaba mi PlayStation y todo eso”, expresó Amador durante una entrevista con NYC SPORTS NEWS.
Su batazo llegó para abrir la tercera entrada del encuentro entre los Rockies y los Yankees. Amador desapareció la pelota hacia el jardín derecho-central para producir un jonrón solitario que igualó el marcador 1-1 y convirtió al joven dominicano en uno de los protagonistas de una noche especial en el Bronx.
Más allá del cuadrangular, el momento tuvo un significado particular para Amador.
Yankee Stadium era un escenario que conocía desde la imaginación de un niño que veía jugar a las grandes figuras y que ahora estaba pisando el terreno como jugador de Grandes Ligas.
“Me siento súper bien, gracias a Dios. Es una experiencia maravillosa”, manifestó al referirse a su presencia en Nueva York.
Amador, firmado por los Rockies como agente libre internacional en 2019, ha tenido que recorrer un camino de aprendizaje desde su llegada al béisbol profesional.
Debutó en las Grandes Ligas el 9 de junio de 2024 y posteriormente atravesó momentos difíciles que incluyeron períodos en las ligas menores.
En 2025 apenas participó en 10 partidos con Colorado, con promedio de .176, un jonrón y 10 carreras impulsadas.
Sin embargo, el 2026 ha significado una transformación importante en su desarrollo, mostrando mayor consistencia ofensiva y una creciente confianza en su juego.
El propio Amador atribuye buena parte de ese progreso al trabajo diario.
“Ha sido súper bien, gracias a Dios y al trabajo que he puesto. Hemos tenido resultados buenos para poder ayudar al equipo a ganar día tras día”, señaló.
Uno de los principales desafíos para el dominicano ha sido establecerse defensivamente en la segunda base, una posición que exige concentración, consistencia y mucha preparación.
“El trabajo día tras día, saber que nosotros nunca estamos al cien por ciento y que el trabajo fuerte puede ayudar a uno a ser consistente, lo más consistente posible, y más en este nivel que se necesita la consistencia”, explicó.
Para Amador, no existen grandes diferencias entre jugar en Colorado o hacerlo en escenarios como Yankee Stadium. La fórmula, según entiende, es la misma: preparación y esfuerzo.
“No es difícil. Es lo mismo, el mismo trabajo. Nada es difícil si tú trabajas fuerte. Si tú trabajas fuerte, tú vas a tener el resultado que tú quieres”, afirmó.
El joven infielder también fue cauteloso al hablar de las condiciones ofensivas de los parques de las Grandes Ligas y de si Coors Field, hogar de los Rockies, representa una ventaja especial para los bateadores.
“He escuchado muchos comentarios sobre eso, pero sinceramente puede ser mejor como no puede ser mejor. Yo no he tenido la cantidad de turnos necesaria para poder darles esa respuesta”, sostuvo.
Más que perseguir estadísticas individuales, Amador tiene claro cuál es su principal objetivo para el cierre de la temporada: mantenerse saludable y ayudar a Colorado en cada oportunidad.
“Mi proyección es estar saludable. Ya yo estoy saludable, tener resultados por los cuales yo trabajo en temporada muerta, venir y hacer mejores resultados. Pero lo importante es estar saludable”, manifestó.
Con 19 partidos restantes en la temporada, el dominicano quiere terminar dejando una impresión positiva cada vez que salga al terreno.
“Para mí, en lo personal, sería terminar cada juego que yo salga del terreno y poder ayudar al equipo a ganar, en cualquier cosa, sea en la defensiva, en la ofensiva, corriendo las bases o tocando la bola. Que cuando termine el partido me sienta orgulloso de mí mismo porque sé que pude dar lo mejor para poder ayudar al equipo a ganar ese día”, dijo.
Aunque los Rockies no han tenido la campaña que esperaban colectivamente, Amador mantiene una actitud positiva y entiende que existen factores que los jugadores no pueden controlar.
“Uno va trabajando día tras día, porque hay cosas que uno no puede controlar, el resultado de un juego, pero el esfuerzo que nosotros le ponemos al juego es lo más importante”, indicó.
Y mientras intenta cerrar de la mejor manera su temporada de Grandes Ligas, Amador también tiene presente el béisbol invernal dominicano.
El jugador pertenece a las Águilas Cibaeñas y dejó abierta la posibilidad de incorporarse al conjunto amarillo para la próxima temporada de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana.
“No tengo una fecha adecuada para integrarme al equipo, pero con Dios delante estaremos jugando por allá. Obviamente, no sé la fecha, no les puedo decir la fecha. Primero tenemos que terminar aquí y cómo termine todo y, con el favor de Dios, si terminamos saludables, por allá estaremos”, manifestó.
Así, aquella imagen que durante años vio en una pantalla mientras jugaba PlayStation terminó convirtiéndose en realidad.
Adael Amador estuvo en Yankee Stadium, vistió el uniforme de los Rockies, enfrentó a los Yankees y mandó la pelota por encima de la verja.
Y mientras construye su carrera en las Grandes Ligas, el joven dominicano empieza también a escribir sus propias historias en los grandes escenarios del béisbol.








