NUEVA YORK.- En la sala de conferencias del LoanDepot Park, minutos después de la dolorosa derrota 2-1 ante USA, el dirigente del conjunto dominicano en el Clásico Mundial, Albert Pujols, habló con serenidad, orgullo y también con la inevitable tristeza de una eliminación en una noche que quedará grabada en la memoria del torneo.
Tras una interesante pregunta del cronista Jhon Sang, Pujols comenzó agradeciendo a Dios por la oportunidad de dirigir al equipo dominicano y luego extendió su gratitud al gerente general Nelson Cruz y a la Federación Dominicana de Béisbol, institución responsable de estructurar el conjunto que representó al país en el evento.
Con la humildad que lo caracterizó durante su carrera, Pujols recordó que, a pesar de haber jugado 23 temporadas en las Grandes Ligas, acumulando una hoja de vida histórica —Novato del Año, dos títulos de Serie Mundial, 703 jonrones (cuarto en la historia), más de 3,000 hits, 2,000 carreras impulsadas, 14 temporadas consecutivas de 30 o más cuadrangulares, tres premios de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, seis Bates de Plata, 11 selecciones al Juego de Estrellas, el Premio Roberto Clemente y dos Guantes de Oro en la primera base— aseguró que nada se compara con lo que vivió en este torneo.
“He logrado muchas cosas en mi carrera, pero esta experiencia en el Clásico Mundial es algo especial, algo que llevo en el corazón”, expresó el legendario exjugador.
El dirigente también destacó el esfuerzo de cada uno de los jugadores que integraron el equipo dominicano, que firmó una sobresaliente actuación con marca de 5-1, llegando invicto 5-0 al partido de semifinal frente al conjunto estadounidense.
Pujols reconoció que quedarse a un paso de disputar la corona deja un sabor amargo.
“Es un trago amargo, porque sabíamos que en un juego así alguien iba a terminar con lágrimas y hoy nos tocó a nosotros. Pero nos vamos con la cabeza en alto, porque hicimos un tremendo trabajo”, dijo.
En una noche marcada por el duelo de pitcheo y la tensión hasta el último out, el dirigente dominicano se marchó del podio sabiendo que, aunque el sueño del título se escapó por apenas una carrera, su equipo dejó una huella de orgullo y entrega que el béisbol dominicano difícilmente olvidará.









