CITI FIELD, QUEENS, NY.─ El mundo continúa conmocionado por la tragedia que vive Venezuela, luego de que dos poderosos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudieran la zona norte del país, dejando una estela de destrucción, dolor e incertidumbre que mantiene en vilo a millones de personas.
Hasta este sábado, las autoridades y organismos internacionales reportan que el número de fallecidos continúa aumentando y supera las 1,400 víctimas, mientras que miles de personas permanecen hospitalizadas con lesiones de diversa consideración.
Además, decenas de miles continúan desaparecidas, mientras los equipos de rescate siguen removiendo escombros con la esperanza de encontrar sobrevivientes.
Las cifras cambian constantemente a medida que avanzan las labores de búsqueda y se accede a nuevas zonas afectadas.
Las regiones más golpeadas han sido La Guaira, Caracas y otras localidades del norte venezolano, donde centenares de edificios residenciales, hospitales, escuelas y vías de comunicación sufrieron daños severos o colapsaron completamente.
Miles de familias han quedado sin hogar y numerosas comunidades permanecen sin servicios básicos como electricidad, agua potable y telecomunicaciones.
La comunidad internacional ha respondido enviando brigadas especializadas de búsqueda y rescate, hospitales de campaña, personal médico y ayuda humanitaria procedente de diversos países, mientras continúa la carrera contra el tiempo para localizar personas atrapadas entre los escombros.
Las autoridades venezolanas mantienen el estado de emergencia y han solicitado el apoyo permanente de la comunidad internacional ante una de las peores catástrofes naturales registradas en la historia moderna del país.
Un dominicano con el corazón en Venezuela
La tragedia también ha golpeado profundamente al lanzador dominicano Huascar Brazobán, relevista de los Mets de Nueva York, quien conoce muy bien al pueblo venezolano tras defender los colores de los Tiburones de La Guaira en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional durante las temporadas de 2016 y nuevamente en 2019.
Aquella experiencia le permitió construir fuertes lazos de amistad y cariño con jugadores, fanáticos y familias venezolanas, razón por la cual recibió con enorme tristeza las noticias sobre la devastación provocada por los sismos.
Visiblemente conmovido, Brazobán compartió un mensaje cargado de solidaridad hacia el pueblo venezolano.
«Yo estuve en La Guaira dos años. Jugué con los Tiburones en 2016 y volví en 2019. Son mis hermanos en Venezuela. Lo lamento mucho. El primer día se me salían las lágrimas viendo la situación de allá.
Agregando, “Dale fuerza y que se encomienden a Dios, porque ellos van a salir adelante. No queremos una tragedia así. Uno piensa en su familia en Dominicana cuando ve algo como esto. Yo pensaba en mi casa, en mi familia que está en la capital. Son cosas que se piensan, pero encomendados a Dios, porque Él tiene el control de todo».
Las palabras del derecho dominicano reflejan el sentimiento de muchos peloteros latinoamericanos que han encontrado en Venezuela una segunda casa durante sus carreras profesionales.
Más allá del béisbol, Brazobán dejó claro que, en momentos como este, no existen rivalidades deportivas ni fronteras. Solo prevalece la solidaridad con un pueblo que hoy enfrenta una de las pruebas más difíciles de su historia.
Mientras continúan las labores de rescate y aumenta el número de víctimas, el mundo mantiene su mirada puesta en Venezuela, esperando que cada jornada permita encontrar más sobrevivientes y que la ayuda internacional llegue a quienes más la necesitan.
Hoy, el mensaje de Huascar Brazobán resume el sentir de millones de personas: fuerza, fe y esperanza para el pueblo venezolano, que lucha por levantarse de una tragedia que ha estremecido a toda la humanidad.








