CHICAGO.─ Los Cachorros de Chicago dejaron a un lado el drama de los días anteriores, pero mantuvieron intacta su fórmula ganadora. Con una explosión ofensiva de siete carreras en el cuarto episodio y una sólida apertura de Shota Imanaga, el conjunto del norte de Chicago venció 8-3 a los Rojos de Cincinnati, completó la barrida de cuatro juegos y alcanzó su 15ª victoria consecutiva en el Wrigley Field.
La racha en casa ya tiene dimensión histórica. Es la cadena más larga de triunfos de los Cachorros en Wrigley desde 1935, cuando el club ganó 18 partidos seguidos como local. El récord absoluto de la franquicia sigue siendo de 21 victorias consecutivas en 1880, cuando el equipo jugaba en Lakefront Park, según el historiador del club Ed Hartig.
Después de tres victorias consecutivas dejando en el terreno a Cincinnati, esta vez Chicago resolvió el partido mucho antes. Los Rojos tomaron ventaja temprano, pero el cuarto inning cambió todo. Los Cachorros aprovecharon boletos, errores defensivos y el descontrol del pitcheo visitante para fabricar un rally de siete vueltas que transformó el marcador y dejó el encuentro bajo control.
Michael Conforto volvió a ser una pieza clave en el ataque. El jardinero bateó de 3-3, con jonrón, doble, dos carreras remolcadas y dos anotadas, confirmando su gran momento después de haber sido protagonista del triunfo dramático del lunes. Su producción le dio profundidad a una alineación que ha encontrado respuestas de distintas formas durante la racha.
En la lomita, Imanaga entregó una actuación de peso. El zurdo japonés trabajó seis entradas, ponchó a 10 bateadores y limitó a Cincinnati a tres carreras y seis hits. Aunque los Rojos lograron poner corredores en circulación, el abridor de Chicago tuvo el temple suficiente para evitar daños mayores y darle estabilidad al equipo.
La derrota fue otro golpe para Cincinnati, que cerró una serie para el olvido. Los Rojos llegaron a conectar más hits que los Cachorros, pero dejaron 15 corredores en base y sufrieron su séptima derrota consecutiva, una caída que los alejó de la parte alta de la División Central de la Liga Nacional.
Para Chicago, el triunfo significó también su novena victoria consecutiva en sentido general. El equipo ya había ganado 10 juegos seguidos entre el 14 y el 24 de abril, y ahora vuelve a acercarse a otra racha de doble dígito antes del Día de las Madres, algo que refleja la consistencia de un club que está acumulando victorias en una etapa temprana de la temporada.
El momento de los Cachorros combina poder, pitcheo y confianza. En los primeros tres juegos de la serie necesitaron finales heroicos; en el cuarto, simplemente impusieron autoridad. Esa variedad de caminos para ganar explica por qué Wrigley se ha convertido en una fortaleza y por qué Chicago empieza a perfilarse como uno de los equipos más encendidos de las Grandes Ligas.









