HOUSTON.─ Los Marineros de Seattle necesitaban una noche de desahogo ofensivo y la encontraron en grande. Con una explosión de poder encabezada por Dominic Canzone, una apertura sólida de Bryan Woo y el esperado despertar de Cal Raleigh, Seattle venció 10-2 a los Astros de Houston y sumó una victoria importante en su intento por recuperar estabilidad.
Raleigh llegó al partido en medio de la peor sequía ofensiva de su carrera. El receptor venía de una racha de 38 turnos consecutivos sin hit, pero finalmente logró romperla en el séptimo episodio con un sencillo de línea al jardín central. Más adelante añadió otro imparable, completando una noche de dos hits que fue celebrada con evidente alivio dentro del dugout de Seattle.
La reacción de Raleigh tuvo valor simbólico para unos Marineros que han vivido una temporada irregular. Seattle llegó al encuentro con marca de 21-22, todavía tratando de sostenerse cerca de .500 después de semanas marcadas por altibajos ofensivos y falta de consistencia colectiva.
El gran batazo de la noche, sin embargo, fue de Dominic Canzone. El jardinero conectó el primer grand slam de su carrera en la cuarta entrada ante Tatsuya Imai, rompiendo un empate 2-2 y colocando a Seattle al frente 6-2. Ese swing cambió por completo el desarrollo del partido y permitió que los Marineros jugaran con ventaja cómoda el resto de la jornada.
Randy Arozarena también fue pieza central del ataque. El cubano-mexicano conectó jonrón, terminó con cuatro hits, remolcó tres carreras y anotó cuatro veces, liderando una ofensiva que castigó con fuerza al pitcheo de Houston. Para Seattle, fue una de esas noches en las que la alineación logró encadenar turnos de calidad y aprovechar cada oportunidad con corredores en base.
En el montículo, Woo hizo su parte con autoridad. El derecho permitió solo dos carreras en seis entradas, ponchó a nueve y retiró a los últimos 11 bateadores que enfrentó, dándole al bullpen una ruta cómoda para cerrar el partido. Su salida fue clave para evitar cualquier intento de reacción de unos Astros que volvieron a lucir apagados.
La victoria extendió a nueve la racha de triunfos de Seattle sobre Houston, mientras los Astros sufrieron su cuarta derrota consecutiva. El contraste fue claro: los Marineros jugaron con energía, poder y pitcheo; Houston volvió a quedar atrapado entre problemas de control desde la lomita y poca respuesta ofensiva.
Para Raleigh, el partido puede ser un punto de reinicio. Después de una campaña 2025 de poder histórico, su inicio de 2026 ha sido cuesta arriba, incluso con molestias físicas recientes en el costado derecho que lo dejaron fuera varios juegos. Pero un bateador de su calibre solo necesita una noche para empezar a recuperar sensaciones.
Seattle todavía tiene trabajo por hacer para enderezar su temporada, pero una paliza como esta ofrece señales positivas: Canzone produjo el batazo grande, Arozarena lució encendido, Woo dominó desde la lomita y Raleigh, finalmente, volvió a ver caer la pelota en terreno de nadie.









