CITI FIELD, QUEENS, NY.─ El mensaje fue claro, directo y cargado de emoción: hay una deuda pendiente con el campeonato y una conexión profunda con el juego que todavía lo impulsa como el primer día.
Así se presentó el campocorto puertorriqueño Francisco Lindor ante los medios en la tradicional rueda de prensa en español de los Mets de Nueva York, celebrada en Citi Field, donde dejó ver tanto su madurez como líder como su hambre intacta de alcanzar lo más alto en las Grandes Ligas.
En un encuentro coordinado por Alan Suriel, encargado de comunicaciones en español del club, Lindor fue el primero en dar la cara en este 2026, reafirmando su rol como una de las principales voces dentro del camerino.
Desde su llegada en 2021, tras su salida de los antiguos Indios de Cleveland, Guardianes, el boricua ha cargado con las expectativas de una franquicia que apostó fuerte por él con un contrato de 341 millones de dólares por 10 temporadas, una inversión que no solo responde a su talento, sino a su liderazgo dentro y fuera del terreno.
Al ser cuestionado sobre qué le falta por cumplir en su carrera, Lindor no esquivó la pregunta y apuntó directamente al objetivo colectivo.
Reconoció que, pese a los logros individuales y al reconocimiento como uno de los mejores torpederos del béisbol, el verdadero reto sigue siendo llevar a los Mets a conquistar un campeonato.
En ese sentido, aseguró que el grupo actual tiene las herramientas necesarias para lograrlo, destacando la mezcla de experiencia y juventud dentro del roster.
“Veo un conjunto que trabaja fuerte, que tiene mucha hambre, que quiere ser campeón”, expresó, dejando entrever confianza en el trabajo realizado tanto por los jugadores como por la directiva.
Uno de los momentos más profundos de la conversación llegó cuando se abordó su ausencia de Puerto Rico en el Clásico Mundial de Béisbol más reciente, un tema que tocó fibras sensibles en el pelotero.
Lindor habló desde la emoción, recordando lo que representa vestir los colores de su país y cómo vivió ese proceso desde fuera.
Describió esa experiencia como una montaña rusa de sentimientos, resaltando la pasión de la afición y el compromiso del equipo boricua.
“Me hicieron llorar, me hicieron celebrar como un chiquito”, confesó, en una declaración que refleja cuánto significa para él ese escenario internacional.
También tuvo palabras de reconocimiento para el liderazgo dentro del equipo, destacando el trabajo del dirigente y la unión del grupo, señalando que fue una experiencia que, aunque dolorosa por no poder participar, reafirmó su orgullo por la selección.
En cuanto a su rendimiento en este inicio de temporada 2026, que ha llamado la atención, Lindor fue enfático en restarle misterio a su desempeño.
La respuesta de Francisco Lindor, al escucharla en contexto con su arranque en 2026, refleja más matices de lo que aparenta a simple vista.
No es una afirmación directa de que su rendimiento esté ligado exclusivamente a la operación, sino más bien una mezcla de factores físicos, emocionales y de ritmo competitivo.
Cuando Lindor dice “me siento bien gracias a Dios”, deja claro que físicamente está en proceso de recuperación, pero sin excusarse.
Su promedio de .164 en los primeros juegos con los Mets, deja mucho que desear, pero insiste que la operación no es excusa.
En esencia, Lindor no está diciendo que hay “algo oculto”, pero tampoco atribuye todo a la operación. Su respuesta apunta a un proceso de ajustes de timing en el plato y adaptación al ritmo de la temporada.
En otras palabras, no es un problema puntual, sino una combinación de circunstancias que explican su arranque lento, algo poco habitual en un jugador que históricamente suele comenzar caliente.
“Me siento bien, gracias a Dios… es el trabajo del día a día”, explicó, dejando claro que no hay atajos ni fórmulas mágicas, sino disciplina constante.
También mencionó que el proceso de recuperación del año anterior fue clave para llegar en plenitud a esta campaña.
Otro punto que abordó fue el impacto de los ajustes en la zona de strike dentro del juego, un tema que ha generado debate en la liga.
Lindor ofreció una visión clara al respecto, señalando que la nueva interpretación puede favorecer ligeramente al bateador, al ser una zona más definida y consistente en comparación con años anteriores.
Sin embargo, insistió en que esto no cambia su enfoque ni su identidad como jugador.
“Simplemente sigo siendo el mismo”, afirmó, restándole dramatismo a los cambios y destacando su capacidad de adaptación.
También hubo espacio para analizar el armado del equipo y el trabajo de la organización, donde Lindor valoró positivamente los movimientos realizados por la gerencia y el cuerpo técnico.
Destacó que las piezas que conforman el roster actual son las adecuadas para competir al más alto nivel, subrayando el esfuerzo conjunto del cuerpo médico, el staff y la oficina principal para construir un grupo balanceado.
Para él, el talento está presente, pero será la consistencia y la ejecución diaria lo que definirá el destino del equipo.
Finalmente, el boricua cerró con un mensaje directo a la fanaticada de los Mets, reconociendo el respaldo constante que han recibido y el impacto que tiene ese apoyo en el rendimiento del equipo.
“No dejen de apoyarnos… ha sido increíble”, expresó, asegurando que cada jugador sale al terreno con la intención de ganar.
Reiteró que el compromiso del grupo es total y que la energía de los fanáticos será clave a lo largo de la temporada.
Así, Francisco Lindor no solo abrió el ciclo de conferencias en español para los Mets en 2026, sino que también dejó un mensaje contundente: este equipo tiene hambre, tiene talento y está decidido a convertir las expectativas en resultados, con él como uno de los principales motores de ese objetivo.








