YANKEE STADIUM, BRONX, NY.─ José Barrero volvió a sentir esa emoción que durante varios años persiguió entre oportunidades, cambios de organización y el constante desafío de mantenerse preparado.
El campocorto cubano, nacido en La Habana el 5 de abril de 1998, recibió el llamado de los Orioles de Baltimore el 16 de septiembre de 2026, una noticia que significó mucho más que regresar a las Grandes Ligas: representó la recompensa a la perseverancia de un pelotero que nunca dejó de trabajar.
“Me siento increíble, feliz de estar aquí de vuelta a las Grandes Ligas y estamos bien, gracias a Dios”, expresó Barrero al hablar sobre su regreso al máximo nivel.
Su voz reflejaba satisfacción, pero también la conciencia de que el camino recorrido para volver a estar en un roster de Grandes Ligas no fue sencillo.
Cincinnati fue la organización que apostó inicialmente por su talento.
En 2017, los Rojos lo firmaron como agente libre internacional por un bono de cinco millones de dólares, una inversión considerable para un joven cubano sobre cuyos hombros comenzaron a depositarse grandes expectativas.
Tres años después, el 27 de agosto de 2020, Barrero hizo realidad uno de sus principales sueños al debutar en las Grandes Ligas con Cincinnati.
“Se sintió súper bien. Estar jugando también con grandes estrellas como Joey Votto, venir de un equipo donde se ganaba, muchas experiencias… fue increíble”, recordó sobre aquella etapa con los Rojos, una organización que marcó profundamente sus primeros pasos en el béisbol profesional de Estados Unidos.
Sin embargo, su carrera no siguió una línea ascendente. Barrero tuvo que convivir con movimientos entre las Grandes Ligas y las Menores y posteriormente pasó por otras organizaciones, entre ellas los Cardenales de San Luis.
En cada etapa tuvo que demostrar nuevamente que tenía las herramientas para regresar al máximo nivel.
Una de las claves que él mismo identifica para mantenerse vigente es su capacidad de desempeñarse en distintas posiciones defensivas.
“Claro que sí. Donde ellos me necesiten yo voy a estar jugando y siempre trato de entrenar en todas las posiciones”, afirmó, dejando claro que su disposición para asumir diferentes responsabilidades se ha convertido en una parte importante de su perfil como pelotero.
La temporada 2026 le ofreció otra oportunidad.
Con Norfolk, filial de Baltimore en Triple-A, disputó 124 partidos y produjo 23 jonrones, 57 carreras remolcadas, 63 anotadas y 13 bases robadas.
Su promedio fue de .202, con .305 de porcentaje de embasarse y .705 de OPS, números que terminaron acompañando una nueva oportunidad en las Grandes Ligas.
Barrero reconoce que el aspecto mental ha sido fundamental durante los períodos de espera.
“Yo creo que es más todo mental. Eso es como trabajar duro, controlar lo que uno puede controlar y haciendo bien las cosas. Esa llamada siempre llega”, manifestó, una filosofía que le permitió continuar preparándose incluso cuando no sabía cuándo volvería a recibir la oportunidad.
Su vínculo con el béisbol dominicano también forma parte de ese proceso.
Barrero tuvo una breve participación con los Leones del Escogido durante la temporada 2021-22, jugando dos partidos, y valora aquella experiencia como una contribución importante a su formación.
“La liga nos ayuda mucho mental y físicamente, a prepararnos para los juegos”, explicó.
El cubano tiene además una visión muy positiva de la pelota quisqueyana y de la exigencia que representa.
“Es prácticamente lo mismo. La liga es fuerte y siempre nos ayuda a mejorar. La liga dominicana para mí es una de las mejores”, señaló, destacando el nivel competitivo y la preparación que proporciona a los jugadores.
Sobre su futuro en la Liga Dominicana, Barrero mantiene abierta la posibilidad de integrarse nuevamente a los Tigres del Licey, aunque todavía no establece una fecha para su llegada.
“Todavía no tengo fecha. Estamos aquí tratando de terminar fuerte la liga, pero pronto, pronto estaré por allá por Dominicana”, dijo.
Más allá de los números y de las diferentes organizaciones por las que ha pasado, Barrero asegura que de esta temporada se lleva las experiencias y, sobre todo, el agradecimiento por haber recibido nuevamente la oportunidad de jugar en las Grandes Ligas.
“Me llevo todo lo bonito y, como siempre digo, siempre agradecido con Dios de darme esta oportunidad de estar aquí de vuelta a las Grandes Ligas y siempre para lo que sea”, afirmó.
Cuando mira hacia los próximos años, su respuesta es directa y refleja la mentalidad con la que ha afrontado esta nueva etapa: “Más fuerte, más fuerte, siempre con la mente positiva y las cosas saldrán bien”.
No habla de una fórmula específica para mejorar, sino de una preparación integral que le permita seguir creciendo como jugador.
“Yo trabajo siempre en todo. No me gusta trabajar en algo específico, siempre trato de trabajar en todo lo que está a mi alcance para poder mejorar siempre como pelotero”, explicó Barrero, quien entiende que su permanencia en las Grandes Ligas dependerá de continuar desarrollando todas las herramientas que pueda aportar a una organización.
Y para los jóvenes que sueñan con recibir algún día un contrato como aquel que él obtuvo con Cincinnati, Barrero tiene un mensaje basado en su propia experiencia:
“Yo siempre exhorto a todos los muchachos que están por firmar que se enfoquen en el béisbol. Es una carrera bien bonita y uno tiene que tener la mente fuerte y trabajar duro para poder lograr los objetivos”.
Ahora, con Baltimore, José Barrero vuelve a tener frente a sí el escenario que alguna vez parecía lejano.
Su historia comenzó con un bono de cinco millones de dólares y grandes expectativas en Cincinnati; atravesó momentos de incertidumbre, distintas organizaciones y temporadas de aprendizaje.
Encontró en 2026 una nueva oportunidad con los Orioles y regresó a las Grandes Ligas.
Su desafío ahora es convertir ese regreso en una nueva etapa de crecimiento, respaldado por una mentalidad que él resume en dos palabras: más fuerte.








