Video cortesía de New York Yankees
YANKEE STADIUM, BRONX, NY.─ Desde el primer instante en que tomó la palabra, el panameño José Caballero dejó sentir el peso y el orgullo que representa vestir el uniforme de los Yankees de Nueva York.
No fue un discurso vacío ni una respuesta de compromise. Cada declaración estuvo marcada por el respeto a la historia de la organización y por una mentalidad competitiva que busca consolidarlo como pieza importante dentro del equipo en este inicio de la temporada 2026.
“Es un orgullo para mí ser el campo corto de todos los días, por el momento”, expresó Caballero con serenidad, consciente del rol que está asumiendo en ausencia de Anthony Volpe.
“Sé dónde estoy, con la historia que tiene esta organización… aquí siempre están los mejores, y por eso estoy aquí”.
Sus palabras no solo reflejan satisfacción personal, sino también una clara comprensión de la exigencia que implica jugar en Nueva York, donde no hay margen para la espera ni para largos procesos de adaptación.
Caballero también enfrentó con madurez el momento colectivo del equipo, que ha tenido un arranque irregular.
Lejos de evadir el tema, lo abordó con una mezcla de realismo y optimismo.
“La temporada es larga. Nosotros queremos dar el 100%, 110% todos los días, pero hay momentos en que pasan cosas que no podemos evitar. Las malas rachas son parte del juego. Lo importante es que está pasando ahora y no más adelante, cuando todo se complica”.
En su análisis dejó claro que el clubhouse mantiene la confianza. “El equipo tiene mucho talento, eso está ahí. Solo hay que seguir trabajando día a día y confiar en lo que podemos hacer dentro del terreno”.
Su llegada a los Yankees, concretada en la fecha límite de cambios de 2025, sigue siendo uno de los momentos más significativos de su carrera. Caballero lo recordó con emoción genuina.
“Primero cumplí el sueño de llegar a Grandes Ligas, pero jugar en el equipo de mi infancia fue otro sueño más. Llegar a una organización con tanta historia, con tantos nombres grandes que han pasado por aquí, es algo que uno valora muchísimo”.
Ese sentido de pertenencia es evidente en la forma en que habla del equipo, incluso en medio de la presión.
El encuentro con la prensa latina, en el que Caballero fue protagonista, marcó además el inicio de una serie de seis conferencias programadas por la organización para la temporada 2026, una tradición que se ha fortalecido en los últimos años.
Antes de abrir el turno de preguntas, Jason Zillo, director de relaciones públicas del club, dio la bienvenida a los periodistas y reconoció el trabajo constante de los medios latinos en la cobertura del equipo.
A su vez, Marlon Abreu, intérprete oficial y miembro del departamento de relaciones públicas, condujo la sesión, manteniendo el orden y la dinámica del intercambio.
En medio de las preguntas, uno de los temas más emotivos surgió al hablar de su participación con Panamá en el Clásico Mundial de Béisbol.
Caballero no ocultó el orgullo que siente al representar a su país. “Es uno de los torneos más grandes que hay. Siempre es un honor llevar los colores de Panamá. Ya lo había hecho antes, pero esta vez fue más especial”.
Recordó con entusiasmo el ambiente vivido en Puerto Rico y Miami, donde la energía de las fanaticadas latinas marcó el ritmo del torneo.
“Se sentía la vibra. Nosotros los latinos le metemos al juego, y ver los estadios llenos, el apoyo a República Dominicana, Venezuela, todos nuestros países… eso es algo muy lindo para el béisbol”.
Para Caballero, el Clásico Mundial tiene un valor distinto incluso al de las Grandes Ligas.
“Es la oportunidad de representar a todo un país, a tu familia, a toda esa gente que ha luchado por lo que somos hoy. Eso lo hace especial. No se concentra en un solo lugar, es un evento que une culturas, y eso es lo bonito del deporte”.
Otro momento significativo de la conferencia giró en torno al legado de Jackie Robinson y la conmemoración del número 42.
Caballero, visiblemente reflexivo, habló del impacto histórico del exjugador.
“Lo que hizo Jackie fue enorme. Todo lo que tuvo que pasar para abrirnos las puertas a nosotros… eso no se puede olvidar. Es un día muy especial en todos los sentidos”.
A partir de esa reflexión, envió un mensaje directo a los jóvenes que enfrentan barreras. “Que sigan adelante. Que no se rindan. Los sueños sí se cumplen. Yo soy prueba de eso”.
La coincidencia de portar el número 42 en una fecha tan simbólica también lo conectó con otra figura histórica: Mariano Rivera.
“Es un orgullo estar en la misma organización donde él hizo tanta historia. Este número ya es un mito, y haber debutado un día como hoy también lo hace más especial”, comentó, reconociendo el legado del legendario cerrador panameño.
En el plano individual, Caballero atraviesa un inicio de temporada desafiante en lo ofensivo, con promedio de .186 en 17 partidos, pero su enfoque se mantiene firme.
En defensa, ha encontrado consistencia gracias a su ética de trabajo.
“El trabajo diario es la clave. Practicar fundamentos, trabajar los ángulos, prepararse para cada situación del juego. Eso es lo que te da consistencia. La velocidad ayuda, claro, pero sin trabajo no hay resultados”.
Esa mentalidad también se refleja en su intensidad dentro del terreno, particularmente en situaciones recientes donde ha tenido intercambios con árbitros. Lejos de evadir la polémica, explicó con claridad su postura.
“No es nada personal con ningún lanzador ni con ningún equipo. Yo quiero ganarle al pitcher, como sea. Pero también creo que las reglas deben cumplirse”.
Hizo referencia directa a las nuevas normas del reloj de pitcheo, señalando inconsistencias en su aplicación.
“Si las reglas están, hay que hacerlas valer. Yo solo trato de que se respete eso”.
En cada respuesta, Caballero mostró una mezcla de madurez, carácter y claridad mental que va más allá de los números actuales.
Su discurso no es el de un jugador que busca excusas, sino el de alguien que entiende el momento, acepta el reto y se enfoca en mejorar.
En una organización donde la historia pesa tanto como el presente, el panameño comienza a construir su propio camino, con la convicción de que el trabajo diario y la confianza en sí mismo serán claves para consolidarse en el corazón del infield de los Yankees.








