Primero quiero comenzar esta columna, deseando eterno de Descanso a Osvaldo Virgil, primer jugador de béisbol de República Dominicana en debutar en Grandes Ligas, quien falleció el pasado domingo, 29 de septiembre; al igual que de Dikembe Mutombo, legendario pívot congoleño, uno de los mejores jugadores defensivos en la historia de la NBA; y de Pete Rose, leyenda de MLB, y dueño del récord histórico de hits en las mayores con 4,256, quien se fue de este mundo un día después, el lunes 30 de septiembre.
¡Paz a sus restos y alma!
Ahora vamos a lo que atañe al título.
Las sorpresas se están ocurriendo tan rápido como corre la pólvora. Tres equipos pasaron de serios contendientes a verdaderas decepciones en las series de comodines. Hablamos, por su puesto, de los Astros de Houston, Orioles de Baltimore y Bravos de Atlanta. Las tres novenas llegaron a esta primera etapa de la postemporada con grandes opciones, ya que cuentan con nóminas capaces, pero esas opciones se evaporaron en apenas dos juegos, y fueron barridos por los Tigres de Detroit, Reales de Kansas City y Padres de San Diego.
Claramente, los dos primeros, según las casas de apuestas y de muchos expertos, por no decir todos, no eran favoritos para ni siquiera clasificar a playoffs, y del tercero en cuestión hay que decir que siempre está en las boletas de equipos para avanzar más allá de septiembre, y ante los Bravos tenían un 50/50 de posibilidades. El punto es que barrieron al equipo de Atlanta, cuando por lo menos se esperaba un tercer partido decisivo en la serie.
Veamos ahora el porqué de la decepción generalizada. Primero, los Astros de Houston son siempre candidatos para llegar, incluso, a la Serie Mundial y hasta ganarla. La novena que dirige Joe Espada, llegó a estas instancias luego de una espectacular remontada en la segunda mitad de la temporada para capturar, otra vez, la División Oeste de la Liga Americana con marca de 88-73 y como líderes de bateo colectivo con un .262 de promedio. Fueron sobreanatados por Detroit 8-3, gracias al buen pitcheo en el primer juego de Tarik Skubal (18-4, 2.39 efectividad y 228 ponches), flamante ganador de la triple corona del pitcheo y favorito a ganar el premio Cy Young del joven circuito, y a un pitcheo de relevo combinado de 7 lanzadores que apenas permitió dos vueltas en el segundo juego.
Segundo, los Orioles de Baltimore, estuvieron compitiendo de tú a tú con los Yankees de Nueva York por la cima de la División Este de la Americana hasta la última semana de competición regular. Terminaron segundos con una impresionante marca de 91-71, terceros en bateo colectivo de .250 y segundos en jonrones con 235 bambinazos, dos menos que los Yankees.
Había razones de peso para pensar que los Orioles eran los máximos favoritos en esta serie. Pero la realidad es que los Reales ejecutaron mejor, contando con una excelente salida de 6 entradas de Cole Ragans (11-9, 3.14, 223 ponches) en el primer partido, que terminó 1-0, y una salida buena de Seth Lugo y un relevo que mantuvo en blanco a los poderosos bates de Baltimore a partir de la quinta entrada. Ese partido terminó 2-1 en la pizarra. Simplemente la ofensiva de Baltimore se fue a pique.
Y tercero, y como mencionamos anteriormente, los Bravos tenían un 50/50, al igual que los Padres, de ganar la serie. La decepción, repito, se da en que fueron barridos, dieron la pelea, pero fueron barridos.
El claro ejemplo lo dieron los Mets, que sin ser favoritos, le dieron la lucha hasta el tercer partido decisivo a los Cerveceros de Milwaukee y ganaron la serie.
Ahora, tanto los Tigres, Reales y Padres, deberán lidiar con los Guardianes de Cleveland, Yankees y Dodgers de Los Ángeles, flamantes campeones en sus divisiones.
Los Mets tendrán otro hueso duro de roer como son los Filis de Filadelfia, flamantes campeones del banderín de la División Este del viejo circuito.
La temporada no podría estar mejor que ahora.
Y que ganen los mejores en el terreno de juego.
Postdata: Mis favoritos para llegar a las Series de Campeonato en ambas ligas son Filis, Padres, Yankees y Tigres.









