Qué les sucede a los Mets?
Se supone que esto no debería estar pasando. No a un equipo que se gastó 359,7 millones de dólares en cinco agentes libres, entre ellos los lanzadores Justin Verlander y el japonés Kodai Senga.
Pero la realidad es que no ha importado esa premisa. Los Mets están viviendo un calvario, sin señales claras de mejorar, y al momento de redactar esta columna, están en la penúltima posición (33-37) en la división Este de la Liga Nacional, y apenas ha ganado tres juegos en sus últimos 11, esto incluye el segundo de la Serie del Subway ante los Yankees, y otro ante los Cardenales de San Luis en Citi Field.
¡Muy mal augurio!
Para colmo, el equipo no cuenta con su mejor bateador, el jonronero Pete Alonso (22 jonrones), quien fue puesto en la lista de lesionados tras recibir un pelotazo en una muñeca. Esto le quita más potencia a una alineación que no está generando suficientes carreras, y un cuerpo de lanzadores que tampoco está ayudando mucho, y ahí radica el punto débil del equipo.
Y para que vean de lo que hablo, ahí les pongo estos datos: el bateo ha producido 309 carreras y pitcheo general ha permitido 329 carreras, para un diferencial negativo de -20 vueltas.
¿Era esto lo que buscaba Steve Cohen cuando abrió la billetera para mejorar la nómina? Por supuesto que no.
Lo más ridículo es que hace unas semanas los Bravos de Atlanta, con su pitcheo mermado, y los Filis de Filadelfia, los dos rivales directos de los Mets por la cima de la división, no estaban desarrollando su mejor béisbol, jugando apenas para .500 en el caso de los Bravos, y menos de .500 en el caso de los Filis. Solo los Marlins de Miami se han mantenido consistentes, y por eso son segundos detrás precisamente de Atlanta.
Para empeorar la situación, a nivel colectivo son un asco. En promedio de bateo, los Mets presentan hasta el momento un pobre .240, con un porcentaje de embasarse de .320 (OBP) y Slugging .396. Mientras que en el aspecto pitcheo, no están mejor: presentan una efectividad colectiva de 4.73, un WHIP (bases por bolas más los hits por entrada lanzada) de 1.38. Y como mencioné al principio, han permitido 329 carreras.
Nadie esperaba que Verlander, flamante contratación de la novena de Queens (88.6 millones de dólares por 2 temporadas) fuera un fracaso hasta ahora (2-4, 4.40 ERA), habiendo permitido 21 carreras en 39 entradas lanzadas, números muy pobres para un tipo que llegó al equipo con el premio Cy Young 2022 y el título de Serie Mundial (Astros de Houston) bajo los brazos .
Lo mismo pasa con el otro as de la rotación, Max Scherzer, quien a pesar de tener marca de 5-2, su efectividad en está por las nubes (4.45). Eso sí, ha retirado a 60 bateadores por la vía del ponche.
Senga, por su parte, ha lidiado con la inconsciencia. Un día te lanza como el mejor, y otro como uno del montón, pero es lo mejorcito hasta el momento con marca de 6-3, 3.34 y 71 ponches.
El resto, muy pobre: Carlos Carrasco (2-3, 5.71), David Peterson (1-8, 8.08) y Taylor Megill (5-4, 5.14).
La temporada aún no llega a la mitad, falta algo más de mes y medio, pero la situación no deja de preocupar porque los otros equipos de su división han comenzado a jugar mejor y superar sus crisis.
De momento, los Mets tienen una temporada para el olvido.









