CITI FIELD, QUEENS, NY.─ En medio de un arranque complicado para los Mets de Nueva York, la figura de Mark Vientos comienza a tomar un matiz distinto dentro del equipo, no solo por su producción ofensiva, sino por el proceso de adaptación que atraviesa tras su cambio de posición a la primera base.
El jugador de 26 años, que ya cursa su quinto año en la organización que le abrió las puertas a las Grandes Ligas en 2022, ha asumido el reto con madurez y una mentalidad enfocada en evolucionar.
Vientos viene de dos temporadas que consolidaron su poder al bate. En 2024 conectó 27 cuadrangulares y remolcó 71 carreras en apenas 111 partidos, mientras que en 2025 mantuvo su presencia ofensiva con 17 jonrones y 61 impulsadas en 121 encuentros.
Esos números lo han convertido en una pieza valiosa dentro del lineup, pero también han obligado a la organización a buscarle un espacio defensivo más estable, llevándolo a una transición que no todos logran ejecutar con naturalidad.
Sin embargo, el propio jugador transmite confianza en su proceso.
“Me siento muy bien, muy bien, gracias a Dios”, expresó al referirse tanto a su estado físico como a su adaptación.
Sobre su trabajo en la inicial, fue directo: “Yo estoy trabajando duro y me siento muy bien con el trabajo en primera base”.
Lejos de ver el cambio como una dificultad, lo asume como una extensión de lo aprendido en la antesala.
“Jugando tercera y primera son lo mismo, porque los dos son posiciones cerca del bateador”, explicó, aunque también reconoce una exigencia distinta en su nuevo rol.
“En primera hay un poquito más de trabajo, porque siempre estás en la jugada… tienes que usar más la mente y estar más enfocado”.
Ese enfoque mental ha sido clave en medio de un contexto adverso para el equipo.
Con resultados que no han acompañado el inicio de temporada, Vientos prefiere mantenerse firme en su rutina y aprendizaje.
“Este es un momento diferente, lo más importante es aprender y seguir trabajando”, afirmó, mostrando una madurez poco común para su edad.
También resaltó el respaldo que recibe dentro del clubhouse.
“Los coaches tienen buena mentalidad… siempre tienen algo inteligente que decirme, y tengo compañeros que saben mucho de pelota”.
Para Vientos, la temporada aún está lejos de definirse. “Esto es un momento pequeño, la temporada está empezando… no es cómo se comienza, sino cómo se termina”, señaló con convicción, dejando claro que su enfoque no cambia pese a las dificultades colectivas.
Su meta sigue siendo la misma: aportar y crecer. “Espero un año bueno… y vamos a ganar mucho”, dijo con seguridad.
A ese proceso de evolución también se suma su experiencia internacional, tras vestir los colores de Nicaragua en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, un escenario que le permitió seguir desarrollando su juego y adquirir mayor confianza.
Hoy, más allá de los números, el crecimiento de Mark Vientos pasa por su capacidad de adaptación.
Su transición a la primera base no solo representa un ajuste defensivo, sino una muestra de compromiso con su carrera y con un equipo que busca respuestas.
En medio de la incertidumbre, su evolución podría convertirse en una de las claves para cambiar el rumbo de la temporada en Queens.








