Me puse a pensar sobre las creencias de cada persona, si todos creen en algo o en alguien, en un ser supremo o en una deidad.
La creencia en un ser supremo ha sido una constante en la historia de la humanidad, y su importancia puede variar entre individuos y culturas. Para algunas personas, esta creencia les da un sentido de propósito y significado en la vida, y puede ser una fuente de consuelo y fortaleza en momentos duros.
Algunas personas creen en un ser supremo, más no tienen fe en él ni depositan su futuro en esa deidad; en cambio, el que cree y tiene fe, fundamenta sus actos y su futuro en el marco trazado por dicha deidad.
¨La fe es la certeza de lo que se espera; la convicción de lo que no se ve¨. Sostiene la Santa Biblia.
La creencia en un ser supremo puede proporcionar un sentido de propósito en la vida, y puede ayudar a las personas a encontrar su lugar en el mundo.
La fe, en cambio, puede ser una fuente de consuelo y fortaleza en momentos de adversidad, y puede ayudar a las personas a superar desafíos y obstáculos.
La creencia en una deidad puede proporcionar una base para principios morales y éticos, y puede ayudar a las personas a distinguir entre lo correcto y lo incorrecto.
La fe puede proporcionar una sensación de comunidad y pertenencia, y puede ayudar a las personas a conectarse con otros que comparten sus creencias, apoyándose mutuamente.
Si tenemos fe o simplemente creemos en un ser supremo que nos guía y traza un plan que podemos seguir para tener una vida más estable y con sentido, es importante ser firmes y luchar por nuestras creencias.
Si la creencia nos lleva a división y limitaciones, entonces debemos analizar en qué estamos creyendo, por qué creemos y para qué creemos? y aún más allá: ¿cómo puede ayudar mi creencia a otra persona? Este siempre va a ser nuestro reto.
Querido lector, te recomiendo considerar la Santa Biblia Cristiana para contestar todas estas interrogantes.
Pensemos…









