Yo amo, tú amas, ella ama y todos amamos es un verbo muy bien conjugado; a decir verdad, es el mejor verbo de todos porque es el sentimiento más hermoso que puede existir, mueve montañas y crea situaciones que solo con amor pueden hacerse realidad.
“El amor lo puede todo”, dicen, y es que, de hecho, el amor es esa fuerza invisible pero muy presente en las relaciones intrapersonales que motiva la mayor cantidad de actitudes y comportamientos de la raza humana.
Dice la Palabra de Dios, que el amor todo lo sufre, lo espera, lo cree y lo soporta y realmente lo creemos así, querido lector, porque con la ausencia del amor, se pone en manifesto todo ese desborde de menosprecio y mala actitud hacia los demás.
No obstante, cuando hay amor, mucho o poco (como piensan muchos) el nivel de tolerancia crece exponentialmente entre nosotros y nos volvemos capaces de empatizar a un mejor ritmo, con las vida de otros.
Por infortunio, la proliferación del amor no ha sido dada a la plenitud que Dios lo quiso, tal como su Hijo Jesús lo ejecutó. No ha habido ni habrá alguien con mayor muestra de amor que aquel que dio la vida por nosotros.
Sin embargo, el ejemplo está dado y la ruta está trazada. El amor nos es mostrado, la manera de ofrecerlo nos fue dictada en la Biblia y la fuente de amor, a la que todos tenemos acceso, no ha menguado ni menguará su flujo.
Como una pareja de recién enamorados, el amor brota por los poros y la necesidad de complacer al otro, se sobrepone. Más el que no ama, carece de ciertos afectos y no ha gestionado bien la empatía; su tolerancia baja a casi cero y no cofraterniza con muchas personas.
En sumadas cuentas, no conoce a Dios: la fuente sempiterna de amor, porque el que ama, se le nota y conoce a Dios.
Procuremos conocer el verdadero amor que vive dentro de nosotros, ese que nos mueve hacer el bien y estar en paz con nuestros seres queridos y con los conocidos.
El amor no se termina ni se cambia; el amor nos hacer ser seres de luz que alumbran y alejan de la oscuridad a todo el que se cruza en nuestro camino.
Decide por el amor en todas las áreas de tu vida.
Piénsalo… Dios nos ama.









