CITI FIELD, QUEENS, NY.─ En una conversación desde la ciudad de Nueva York, donde asegura sentirse “como en casa” por la presencia de la comunidad latina, Pedro Manuel Guerrero repasó su trayectoria dentro del béisbol profesional y el reto que representa ser el coach de bateo de los Marlins de Miami.
Nacido el 3 de diciembre de 1988 en San Pedro de Macorís, República Dominicana, Guerrero conoce el juego desde diferentes perspectivas.
Primero lo vivió como jugador, cuando perteneció a la organización de los Dodgers de Los Ángeles entre 2006 y 2013, pasando ocho temporadas en las ligas menores como infielder. Aunque nunca alcanzó las Grandes Ligas como pelotero, acumuló experiencia y conocimientos que con el paso del tiempo se convertirían en la base de su carrera como instructor.
Durante su etapa como jugador en las menores bateó para .236 de promedio, con 23 cuadrangulares y 163 carreras impulsadas. Después de su retiro como jugador inició una nueva etapa como coach, comenzando con los Ogden Raptors, filial de los Dodgers, antes de llegar a las Grandes Ligas como asistente de bateo de los Filis de Filadelfia (2018-2021) y posteriormente de los Gigantes de San Francisco (2022-2024).
En 2025 recibió una de las oportunidades más importantes de su carrera: asumir el puesto de coach de bateo de los Marlins de Miami.
“Una oportunidad que se presentó y fue muy valiosa para mí. Fui asistente de los Filis por cuatro años y después tres años con los Gigantes. Después de siete años siendo asistente en Grandes Ligas, la oportunidad se presentó para ser el encargado y creo que fue un reto que me encantó tomar”, expresó Guerrero.
El dominicano entiende que su actual posición es el resultado de años de preparación, desde sus temporadas como jugador hasta su experiencia trabajando al lado de diferentes organizaciones y jugadores de Grandes Ligas.
“A ver qué pasa, a ver qué he aprendido en esos siete años aquí, a través de los ocho años jugando en ligas menores y dos años también como coach en ligas menores. A ver si todo lo que he aprendido a través de los años da resultado”, señaló.
Un proceso de crecimiento con los Marlins
Guerrero ha sido parte de un proceso de transformación dentro de los Marlins, una organización joven que busca consolidar a sus talentos.
Aunque el equipo atravesó momentos difíciles, incluyendo una racha de 12 derrotas consecutivas, el coach destaca la actitud de sus jugadores y el compromiso diario.
“Sí, se están viendo los resultados. Los muchachos están mejorando. Tuvimos una parte de la temporada donde perdimos 12 partidos seguidos, algo que nunca había experimentado en mi vida, pero eso es parte del aprendizaje”, manifestó.
Para Guerrero, la clave está en la disposición de los jugadores para trabajar y mejorar constantemente.
“Nadie en ese club había experimentado algo así, pero el hecho de que los muchachos vienen todos los días y quieren mejorar, y nosotros estamos intentando ayudar a mejorar a los muchachos día a día, eso es lo que significa coachar y entrenar”, explicó.
Otto López, un ejemplo de desarrollo
Uno de los jugadores que más ha brillado bajo la dirección de Guerrero es el dominicano Otto López, quien en 2026 está viviendo una de sus mejores temporadas en las Grandes Ligas.
Guerrero destaca que el éxito de López no es producto de la casualidad, sino del trabajo, la confianza y la capacidad de hacer ajustes.
“Otto es un tipo que trabaja fuerte. Él tiene su habilidad desde hace tiempo. Nosotros lo que hemos hecho es liberarlo un poquito, ayudarlo a que entienda que él es un buen pelotero”, comentó.
“Simplemente darle la confianza, darle la oportunidad y también entender que hay que hacer ajustes en el juego. Él ha tenido la mente abierta para hacerlo, y eso es clave para el éxito”, agregó.
El crecimiento de Heriberto Hernández
Otro jugador que ha recibido la confianza del cuerpo técnico de Miami es Heriberto Hernández, a quien Guerrero define como un pelotero especial por su tranquilidad y capacidad de adaptación.
“Bert es uno de mis favoritos porque él es tan tranquilo, no habla mucho”, dijo entre risas.
El coach recordó que Hernández llegó al Spring Training sin que muchos conocieran todo su potencial, pero poco a poco fue demostrando sus herramientas.
“Era un jugador nuevo en la organización y todo lo que le tiraban por ahí era una línea dura por todos lados. Hizo un trabajazo para nosotros el año pasado viniendo del banco, sin jugar todos los días, pero siempre estando listo para la oportunidad”, afirmó.
Guerrero resaltó que este año Hernández ha aprovechado cada oportunidad recibida.
“Después de empezar un poquito lento y ser enviado a Triple-A, volvió a Grandes Ligas e hizo los ajustes que tenía que hacer. Está ayudándonos bastante, como se puede ver en las estadísticas”, expresó.
Un coach que sigue aprendiendo
A pesar de los buenos resultados, Guerrero mantiene una mentalidad de crecimiento y asegura que todavía tiene mucho por aprender.
“Estoy contento, no satisfecho. Creo que siempre hay espacio para mejorar”, afirmó.
“El juego se trata de eso, de seguir aprendiendo. Al igual que los muchachos siguen aprendiendo, yo sigo aprendiendo muchísimo de ellos. No creo que nadie nunca tenga esto completamente dominado. El aprendizaje de todos los días es algo que uno adquiere, y eso es lo que llamamos experiencia”, agregó.
El ejemplo de Manny Acta
Una de las figuras más importantes en la vida de Pedro Guerrero ha sido su tío Manny Acta, reconocido dirigente dominicano con una amplia trayectoria en el béisbol profesional.
Guerrero asegura que Acta ha sido mucho más que una guía profesional.
“Un apoyo sumamente increíble para mí. Siempre ha estado disponible en momentos buenos, en momentos malos. Nos mantenemos en comunicación, nos ayudamos mutuamente”, manifestó.
“Ha sido no solamente un ejemplo en mi carrera profesional, sino también en la vida, cómo se conlleva a ser un profesional y un papá, esposo, hijo y padre. Soy muy orgulloso de mi familia en realidad en general”, añadió.
¿Futuro como dirigente?
Con la influencia de Manny Acta y su experiencia acumulada dentro del béisbol, Guerrero no descarta que en algún momento pueda asumir el reto de dirigir un equipo.
“No la descarto. Esa es una posibilidad que, si pasa, gracias a Dios la puerta esté abierta y pase”, dijo.
Sin embargo, reconoce que todavía debe continuar preparándose.
“Nunca lo he hecho en mi carrera. Tengo 18 años en pelota profesional y nunca he tenido la oportunidad de hacerlo. Definitivamente sería algo que tendría que practicar y tener gente a tu lado que te pueda apoyar para hacer el trabajo bien hecho”, concluyó.
Pedro Guerrero representa una nueva generación de profesionales dominicanos que han encontrado su camino en el béisbol desde otra posición.
Su historia demuestra que el aprendizaje, la preparación y la pasión por el juego pueden abrir puertas más allá del terreno de juego.








