La mayor sorpresa en este inicio de 2023 en la Fórmula 1 ha sido el rendimiento del español Fernando Alonso a bordo de un Aston Martin, con el que acumula tres terceros lugares en el mismo número de Grandes Premios disputados; en los primeros dos sólo por detrás de los Red Bull y en el más reciente con el británico Lewis Hamilton de Mercedes en el segundo puesto.
Este momento soñado para el conductor de 41 años, que apenas aterrizó en el garaje de la organización de Lawrence Stroll para este año, lo ha colocado como el principal candidato a ganar algún evento, en caso que los pilotos de la escudería de bebidas energéticas no salgan en su día.
Esa posibilidad de triunfo, el 33 en su currículum, ha entusiasmado a todos en el paddock, pero también en su país porque ha pasado casi una década desde que Alonso estuvo en lo más alto, cuando todavía corría con Ferrari y desde entonces fichó por McLaren, se retiró, regresó con Alpine y ahora comanda un proyecto que ha dado un gran brinco entre temporadas.
Con los problemas que Ferrari y Mercedes arrastran en este comienzo de campaña, la escuadra británica, que terminó séptima en 2022 y se despidió del alemán Sebastian Vettel, está en una situación en la que la primera celebración de su corta historia en la máxima categoría es posible, al observar los antecedentes inmediatos.
En la apertura del calendario en Bahréin, Alonso fue quinto en la parrilla de salida, detrás de los Red Bull y los Ferrari, pero un problema de motor del monegasco Charles Leclerc y un rebase a su compatriota Carlos Sainz le permitieron superar a los de la Scuderia y quedar sólo por detrás del neerlandés Max Verstappen y el mexicano Sergio Pérez para una tercera ubicación que supo a gloria en el garaje.
“Es un resultado increíble para todos y debemos disfrutar este momento, estoy muy orgulloso del trabajo que todos han hecho, no tuvimos el mejor arranque, pero el ritmo fue sólido. El auto ha sido confiable desde el día uno (de los entrenamientos) y me sentí cómodo durante todo el fin de semana”, señaló tras la competencia.
Para demostrar que ese resultado no había sido obra de la casualidad, en Arabia Saudita el veterano partió segundo (Leclerc fue retrasado), al lado de Checo y aunque fue rebasado por Verstappen, de nuevo terminó entre los tres mejores, por delante de los Mercedes del británico George Russell y Hamilton.
Tras la bandera a cuadros, hubo una investigación sobre Alonso por no cumplir con un castigo en la parada de pits porque un mecánico tenía las manos sobre el monoplaza, minutos después recibió una penalización de 10 segundos que lo colocaba detrás de Russell, pero tras la protesta de Aston Martin los comisarios decidieron quitarle la sanción y el ibérico mantuvo el podio 100 en su trayectoria.
“Estoy contento con el resultado, demostramos que podemos ser el segundo equipo más rápido y tuvimos buen ritmo, me equivoqué con la posición en la salida, pero empujamos para recuperar el tiempo. Al llegar a este fin de semana no sabíamos dónde estaríamos, así que son buenas noticias para el futuro”, explicó Fernando.
En Australia, el rendimiento del carro dejó de ser una sorpresa y se transformó en realidad, al ubicarse cuarto en la calificación y el domingo sobrevivir al caos en la pista para terminar en el tercer lugar, sólo por detrás de Verstappen y Hamilton y sumar otros 15 puntos.
En esa tercera reanudación en Melbourne, el vehículo verde sufrió un fuerte contacto de Sainz, que lo dejó al final de la fila, pero Alonso hizo valer su experiencia y de inmediato pidió por la radio la cancelación de esa salida, como había ocurrido en Silverstone el año anterior, mientras su ingeniero todavía le preguntaba si estaba bien.
El director de carrera determinó una nueva bandera roja y en la continuación, con la parrilla anterior y una vuelta por delante se prohibió rebasar, además Sainz fue sancionado con cinco segundos, por lo que Alonso ocupó la plaza que ha sido suya en estas tres primeras fechas de la temporada, tras demostrar no sólo su rapidez al volante, sino mental.
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“Fue una montaña rusa de emociones con las banderas rojas y los incidentes, ha sido probablemente mi experiencia más extraña en Melbourne, pero es fantástico salir con otro podio, pasaron muchas cosas y tuvimos una buena batalla con Lewis por el segundo”, reflexionó el conductor.
Esas actuaciones son las que parecen colocarlo a una falla de Red Bull del éxito, si Verstappen o Pérez no son los primeros en ver la bandera a cuadros, el auto de Alonso podría ser el mejor colocado para hacerlo y terminar con una sequía personal de casi una década, que parece eterna en su país, pero también para sus colegas.
“Creo que Fernando ya debería haber ganado, incluso más carreras de lo que ha hecho, se merece más; así que estaría contento de verlo conseguir la 33, pero también, de alguna forma, me gustaría que sume más, así que veremos en las siguientes oportunidades”, dijo Verstappen en Melbourne; incluso el tenista Carlos Alcaraz escribió ‘33 soon’, después de un partido en el circuito de la ATP.
Con esas 32 victorias, Alonso tiene una más que el británico Nigel Mansell para ocupar el séptimo sitio en la lista histórica de F1, el siguiente es el propio Max, con 37 y luego el brasileño Ayrton Senna con 41, una cifra que parece lejana para el asturiano, quien está en la recta final de un recorrido en el que presume dos títulos.
A los 41 (nació el 29 de julio de 1981), en caso de imponerse en algún momento estaría en el Top 10 de los más veteranos en hacerlo, aunque lejos del italiano Luigi Fagioli, quien lo hizo en Francia en 1951 cuando tenía 53 años y 22 días; el antecedente más reciente es de Mansell, con 41 años, tres meses y cinco días al vencer en Australia 1994.
Sin embargo, la estadística que recibe más atención es la del tiempo que ha pasado desde su último triunfo, que fue el 12 de mayo de 2013, cuando estaba en Ferrari y superó al finlandés Kimi Räikkönen, de Lotus y al brasileño Felipe Massa, su compañero en la Scuderia.
Desde entonces estuvo un año más en Ferrari, luego se marchó a McLaren, donde permaneció cuatro campañas hasta retirarse, compitió en las 500 Millas de Indianápolis, conquistó en dos ocasiones las 24 Horas de LeMans con Toyota, se coronó en el WEC en 2018-19 y hasta probó suerte en el Rally Dakar de 2020, antes de volver a la máxima categoría con Alpine para 2021, escuadra que abandonó para recalar en Aston Martin este 2023.
El mayor tiempo entre dos victorias en F1 es del italiano Riccardo Patrese, de seis años, 6 meses y 28 días, lo que transcurrió entre el Gran Premio de Sudáfrica 1983 y el de San Marino 1990, por lo que, en caso de ganar, el español rompería con claridad esa marca, que llegaría a la década si no se impone en Bakú o en Miami.
De lograrlo, lo haría con su cuarta escudería diferente, porque registró 17 con Renault (en dos etapas), cuatro con McLaren y 11 con Ferrari; en este aspecto el récord es del británico Stirling Moss, quien festejó con cinco constructores diferentes a lo largo de su trayectoria.
Sería, además un hito inesperado para Aston Martin, que en su reaparición en el serial en 2021 fue séptima del campeonato con 77 puntos y un segundo lugar inolvidable de Vettel en Azerbaiyán como mejor resultado y que en la siguiente temporada repitió la ubicación, aunque con 22 unidades menos y sólo un sexto puesto para presumir.
Ese progreso en algunos meses no sólo se debe al cambio de Vettel por Alonso, sino a la apuesta del dueño por mantenerse en el paddock, la construcción de su fábrica, el buen rendimiento de los motores Mercedes y la similitud del auto con el Red Bull de 2022, tras la contratación del ex ingeniero de la empresa austriaca Dan Fallows como director técnico, lo que incluso provocó que Checo Pérez dijera en Bahréin que había tres monoplazas del mismo equipo en el podio.
No obstante, ese avance provoca el recuerdo de otros, como el paso de Ferrari de sexto en la tabla en 1969 a segundo en 1970, de Williams de noveno en 1978 a segundo en 1979, Red Bull de séptimo en 2008 a segundo en 2009, y lo sucedido con Brawn en esos mismos años (con cambio de reglas), noveno como Honda en 2008 y campeón en 2009, su única campaña en el Gran Circo.
Un impulso en Aston Martin que puede darle a Alonso al fin el triunfo 33, ese por el que esperan sus compatriotas y sus colegas desde hace casi 10 años y que lo ha colocado en una situación especial como el más veterano de la parrilla, pero todavía como uno de los mejores, aunque para escalar a lo más alto debe aguardar un poco más, por un error de los Red Bull y por mantener a raya a Ferrari y Mercedes.
Juan Pablo Sánchez / ESPN Digital









