YANKEE STADIUM, BRONX, NY.─ A sus 37 años, Starling Marte no está listo para despedirse del béisbol.
Su firma con los Kansas City Royals por una temporada —un millón de dólares, con incentivos que pueden elevar el acuerdo hasta tres— no solo representa una nueva oportunidad profesional, sino también un testimonio de resistencia en una liga donde el reloj biológico rara vez perdona.
El jardinero dominicano, que debutó en 2012 con los Piratas de Pittsburgh, viste ahora su sexta camisa en las Grandes Ligas tras su paso más reciente por los Mets de Nueva York.
Precisamente en Nueva York —ciudad a la que regresó como visitante— Marte reflexionó sobre su carrera, su presente y ese inevitable cuestionamiento sobre hasta cuándo podrá mantenerse en la élite.
“Seguimos jugando pelota… Dios nos da la oportunidad de seguir disfrutando del deporte que uno eligió”, expresó con serenidad, dejando claro que su motivación no pasa únicamente por números, sino por la pasión que aún lo sostiene dentro del terreno.
Su paso por los Mets dejó una huella importante. Durante cuatro temporadas, Marte fue parte de un núcleo competitivo en uno de los mercados más exigentes del béisbol.
“Fue una experiencia maravillosa… ver tantos fanáticos apoyando, poder demostrar mi talento y ayudar al equipo”, recordó.
Sin embargo, como él mismo reconoce, el béisbol es también un negocio. La falta de un acuerdo para continuar en Queens abrió la puerta a Kansas City.
En este inicio de 2026 con los Royals, su participación ha sido limitada pero significativa: en seis juegos acumula 19 turnos, con cuatro imparables y promedio de .211.
Más allá de las estadísticas, su rol parece ir más enfocado en liderazgo y experiencia dentro de un equipo joven que busca consolidarse.
“Es un equipo bueno, joven, con mucha proyección”, comentó Marte sobre su nuevo conjunto, destacando la presencia latina en el clubhouse y la química que ha encontrado desde su llegada.
Pero la pregunta inevitable persiste: ¿hasta cuándo jugará Starling Marte en Grandes Ligas?
Lejos de establecer una fecha límite, su respuesta refleja una visión profundamente personal y espiritual: “Eso Dios sabe… si me sigue dando salud, yo estaré contribuyendo”. No hay cifras, ni temporadas marcadas en el calendario. Solo una condición: la salud.
Y es ahí donde Marte pone el énfasis. Su físico, aún atlético, es resultado de años de disciplina.
“El trabajo es lo que te hace ver la fortaleza… en tu cuerpo se refleja lo que haces”, afirmó.
Para él, mantenerse en forma no es opcional, es la base que le permite competir frente a jugadores mucho más jóvenes.
En una era donde la longevidad en el deporte se ha extendido gracias a la ciencia y la preparación, Marte representa ese perfil de veterano que se reinventa para seguir siendo útil. No necesariamente como estrella diaria, pero sí como pieza valiosa dentro del engranaje de un equipo.
Su historia en 2026 no es solo la de un contrato modesto o un inicio discreto.
Es la de un pelotero que desafía el paso del tiempo con fe, disciplina y amor por el juego. Y mientras su cuerpo responda, y su mente siga firme, Starling Marte seguirá encontrando razones para quedarse en el diamante.
Porque para él, el retiro no es una fecha… es una decisión que, por ahora, todavía no ha llegado.








