Sabemos que el “hubiera” no existe. Que es una puerta que se abre solo en la imaginación, en ese rincón donde el béisbol se mezcla con la nostalgia. Lo sabemos… pero aun así, cuesta no asomarse.
Porque, ¿qué habría pasado si los Mets de Nueva York hubiesen tenido un poco más de paciencia?
Imaginemos.
Es una noche cálida en Queens. El Citi Field está lleno. Hay un murmullo distinto en las gradas, una sensación eléctrica, como si algo especial estuviera a punto de suceder. En el jardín central está Pete Crow-Armatrong, cubriendo terreno como si el césped le perteneciera. A su derecha, Brandon Nimmo sonríe, listo, siempre listo. Y a la izquierda… el joven fenómeno, Carson Benge, recién llegado, con la mirada de quien aún no conoce sus propios límites.
Tres jardineros. Tres historias. Un destino que, en otra línea del tiempo, nunca se rompió.
En la parte alta de la octava, con el juego empatado, un batazo profundo rompe el silencio. La pelota vuela hacia el hueco entre central y derecho. Durante un segundo, parece imparable. Pero entonces ocurre.
Crow-Armstrong arranca. Nimmo retrocede. Benge se cierra.
Y, como si el béisbol hubiese escrito la escena con precisión milimétrica, es Pete quien se lanza… y captura la bola en el aire. El estadio explota. No solo por la jugada, sino por lo que representa: talento, paciencia… y lo que pudo haber sido realidad.

En el dugout, los veteranos se miran. Saben que no es normal. Que no es común tener tres jardineros así: velocidad, defensa, instinto, poder en desarrollo. Saben que están viendo algo que podría marcar una era.
Pero esta historia… no ocurrió.
En la realidad, los Cubs de Chicago fueron quienes terminaron disfrutando el talento de Crow-Armstrong. Y ahora los Rangers de Texas lo harán con Nimmo.
Crow-Armstrong, de 24 años recièn cumplidos, se consolidó la temporada pasada como el mejor jardinero central defensivo del béisbol ganando el Guante de Oro y mostró un gran desempeño ofensivo, además de jugar en el Juego de Estrellas, en su primera temporada completa en las Grandes Ligas, lo que llevó a Chicago firmar una extensión de contrato apenas unos días antes de inciar la campaña 2026.
Los Mets debieron disfrutar de eso. Pero no fue así. Las decisiones, los cambios, la urgencia de ganar hoy, rompieron la posibilidad de ese posible tridente en 2023 cuando decidieron enviar a los Cubs a Crow- Armstrong a cambio de Javier Báez y Trevor Williams.
Cerremos los ojos e imaginemos una última vez..si en algún universo paralelo, en algún calendario que nunca existió, los Mets no se apresuraron. Apostaron por el futuro. Y hoy, en ese mundo, los fanáticos de Queens no hablan de lo que faltó…
Hablan de la mejor pradera de todo el béisbol.









