CITI FIELD, QUEENS, NY.─La lucha de Cristian Pache por establecerse definitivamente en las Grandes Ligas continúa ahora con los Mets de Nueva York.
El jardinero dominicano sabe exactamente cuál es el principal desafío que tiene por delante: encontrar la consistencia con el bate que le permita convertir una nueva oportunidad en una estadía prolongada en el mejor béisbol del mundo.
“Todo el mundo, no para nadie es un secreto, que es la consistencia con el bateo”, reconoció Pache al hablar sobre aquello que considera que todavía necesita mejorar.
Su respuesta refleja la realidad de una carrera marcada por oportunidades, movimientos entre organizaciones y el permanente esfuerzo por demostrar que puede aportar en ambos lados del juego.
Pache, nacido en Santo Domingo el 19 de noviembre de 1998, llegó a las Grandes Ligas con los Bravos de Atlanta el 21 de agosto de 2020, después de haber sido considerado durante varios años uno de los principales prospectos defensivos del béisbol.
Su velocidad, alcance y poderoso brazo lo convirtieron en un jugador especialmente valorado por sus condiciones para defender los jardines.
En su trayectoria por las Mayores también ha vestido los uniformes de los Atléticos de Oakland, Filis de Filadelfia y Marlins de Miami.
Antes de regresar este año con los Mets, no había visto acción en Grandes Ligas desde 2024. En su carrera acumula 251 partidos, con promedio de bateo de .181, siete cuadrangulares y 49 carreras impulsadas.
La temporada 2026 comenzó para Pache en Triple-A Syracuse, donde consiguió una producción más estable y demostró que todavía tenía argumentos para reclamar una oportunidad.
En 323 turnos registró 75 hits, 43 carreras anotadas, cinco jonrones, 41 carreras impulsadas y 16 bases robadas, para un promedio de .232 y un OPS de .645.
Ese desempeño le abrió nuevamente las puertas de las Grandes Ligas en agosto, cuando los Mets decidieron incorporarlo a su roster.
Su rol, sin embargo, quedó claramente definido desde el primer momento: estar preparado para entrar en los últimos episodios, principalmente para fortalecer la defensa o aportar con su velocidad en las bases.
“Cuando me subieron, el manager me dijo que me pusiera ready para entrar en el séptimo, octavo por defensa o para correr”, explicó Pache.
Lejos de reclamar un papel diferente, el dominicano asumió la responsabilidad con una mentalidad clara: aprovechar cada oportunidad que la organización le presente.
Hasta el 4 de septiembre, su participación ofensiva con los Mets había sido limitada a ocho turnos, con un hit y dos carreras anotadas, sin jonrones ni carreras impulsadas, para un promedio de .125 y un OPS de .250.
Esos números todavía no reflejan una producción ofensiva capaz de garantizarle un puesto regular, pero su valor defensivo continúa siendo una herramienta importante para el conjunto neoyorquino.
Precisamente, la defensa en los jardines sigue siendo la principal carta de presentación de Pache. Su velocidad y capacidad para cubrir grandes extensiones de terreno, especialmente en el jardín central, le permiten convertirse en una alternativa para las entradas finales y darle descanso a los jugadores titulares.
Durante los entrenamientos de primavera también recibió reconocimiento por el trabajo defensivo y la influencia que tuvo sobre él el legendario jardinero Andruw Jones.
Pero detrás del guante existe una motivación mucho más profunda.
Pache reconoce que uno de los momentos más difíciles de su carrera ha sido precisamente permanecer en las Grandes Ligas. “La parte más difícil yo diría que es mantenerme aquí arriba”, afirmó.
Su objetivo no es simplemente volver a subir, sino conseguir la estabilidad que todo jugador persigue para construir una carrera prolongada.
Su recorrido también le ha dejado experiencias importantes, incluyendo formar parte de equipos ganadores y vivir momentos que muchos peloteros sueñan experimentar.
“Ha sido un sube y baja”, describió Pache al recordar su paso por las Mayores, admitiendo que todavía no ha logrado establecerse de la manera que quisiera.
Ahora entiende que la oportunidad con los Mets puede representar un nuevo comienzo.
Por eso, el jardinero dominicano no está pensando únicamente en los números inmediatos. Quiere mantenerse saludable, aprovechar cada posibilidad y demostrar que puede ser útil para los Mets cuando su nombre sea llamado.
“Como cada jugador, tenemos oportunidad, obviamente, pero mantenerme en salud”, dijo al explicar cómo quisiera terminar la temporada.
Pache también lleva consigo el orgullo de representar a la República Dominicana cada vez que pisa un terreno de juego.
“Soy muy orgullo dominicano y donde sea que uno llega tiene que representar”, expresó.
Esa identidad, combinada con el deseo de permanecer en Grandes Ligas, convierte esta nueva etapa con los Mets en mucho más que otra parada en su carrera: es otra oportunidad para demostrar que todavía tiene mucho que aportar.
Con los Mets, Pache sabe que su camino pasa primero por su defensa, pero también por responder ofensivamente cada vez que tenga la posibilidad.
Su desafío es convertir las oportunidades esporádicas en actuaciones que obliguen al equipo a darle más espacio.
A los 27 años, el dominicano entiende que todavía puede cambiar el rumbo de su carrera y que la consistencia con el bate puede ser la llave que finalmente le permita quedarse arriba, pore so desde ahora está aspirando a jugar con los Tigres del Licey en su país desde el primer día de la temporada 2026-2027.








