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YANKEE STADIUM, BRONX, NY.─ El propio José Leger lo ha vivido en carne propia y lo dice sin rodeos: la cultura de cambios constantes en la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana puede llevar incluso a cuestionarse la continuidad en el béisbol invernal.
La presión es tal, que no solo se mide en victorias o derrotas, sino también en la estabilidad de quienes dirigen.
“Sí, me ha pasado por la cabeza no seguir trabajando en la liga”, confesó Leger al ser cuestionado sobre la frecuencia de despidos de dirigentes en el torneo dominicano.
La reflexión abre un debate que trasciende el terreno de juego: ¿es justo que tantos dirigentes sean despedidos cuando, en muchos casos, las condiciones del equipo cambian constantemente y no siempre reflejan su verdadero trabajo?
Para Leger, la respuesta no es absoluta. Reconoce que existen decisiones difíciles desde la gerencia, pero también admite que no siempre las salidas de los managers responden a un bajo rendimiento real.
“En cuanto a injusticia, no sé qué decirte. Realmente es la cultura de nuestra liga. El despedir al dirigente cuando las cosas no marchan bien… a veces tienen su razón, otras veces es una reacción y no necesariamente porque el dirigente esté haciendo mal trabajo”, explicó.
Esa realidad, según el dirigente, forma parte del entorno natural del béisbol invernal dominicano, donde la exigencia es extrema y el margen de error es mínimo.
Sin embargo, el propio Leger no oculta que en ocasiones el panorama resulta difícil de asimilar.
“Uno dice: ven acá, ¿por qué despiden a tal dirigente si no lo está haciendo mal? Pero son cosas de la liga, uno ya está acostumbrado”, añadió.
Más allá de la polémica, Leger destaca que la Liga Dominicana es una de las experiencias más exigentes y formativas de su carrera. La define como una verdadera escuela de béisbol, donde la planificación no es a largo plazo, sino una lucha diaria por sobrevivir competitivamente.
“La Liga Dominicana ha sido una escuelita para mí. He aprendido muchísimo… es una liga corta, muy diversa, donde los rosters cambian diario y la estrategia tiene que cambiar constantemente”, señaló.
El técnico enfatiza que no solo el dirigente está bajo presión, sino también la gerencia, que debe construir equipos en constante transformación durante toda la temporada.
“Es un trabajo difícil no solo para el dirigente, sino también para la gerencia, que tiene que saber con quién cuenta en cada etapa del año. Muchos jugadores no están en diciembre o en el round robin”, explicó.
Leger, quien ha dirigido a las Águilas Cibaeñas, Gigantes del Cibao y Leones del Escogido, reconoce que el sistema lo ha marcado profesionalmente, pero también emocionalmente. Aun así, asegura que su trayectoria ha sido valorada por diferentes organizaciones.
“He trabajado con cinco de los seis equipos, y creo que han visto la calidad de mi trabajo”, apuntó.
Hoy, mientras se prepara para tomar un año sabático tras cumplir compromisos contractuales, el dirigente aprovecha para reflexionar sobre el sacrificio personal que implica el béisbol invernal.
“Esta temporada la tomaré libre… han sido 17 años trabajando en ligas de invierno, y ha sido un sacrificio grande para mi familia”, concluyó.
Entre la exigencia del sistema, la presión constante y la incertidumbre laboral, José Leger deja sobre la mesa una pregunta que sigue abierta en el béisbol dominicano: ¿hasta qué punto es justo el precio que pagan los dirigentes en el invierno?








