Neftalí Medina (ENVIADO ESPECIAL)
MINUTE MAID PARK, HOUSTON, TEXAS.- Los espectadores vestidos de naranja bajo el techo del Minute Maid Park explotaban en algarabía. El tren sobre la calle de Crawford silbaba.
Alrededor del infield, una pequeña horda de jugadores jubilosos se convirtió en una gran celebración.
Por segunda vez en la historia de la franquicia, los Astros de Houston son campeones de la Serie Mundial. Esta vez, la novena lo ganó frente a sus animados aficionados y en el corazón de Texas.
Esa parte era novedosa, pero lucía familiar. Por tercera vez en cuatro temporadas, el calendario de MLB terminó en Houston. Los dos títulos de Astros han llegado en un lapso de seis temporadas, con el primero, el infame campeonato de 2017.
En cada campaña entre ese título y éste, Astros avanzó al menos a la Serie de Campeonato de la Liga Americana, impulsando su racha de apariciones en esa ronda a un número increíble, seis.
“Agradecido con Dios por estar aquí, contento y feliz por poder celebrar con los compañeros”, dijo el lanzador venezolano Luis García.
García dice que ganar el trofeo de la Serie Mundial es un sueño que siempre esperó, pero ahora la meta es seguir ganando con Houston.
Indicó que siempre estará agradecido por ser parte de este equipo de los Astros. Y mucho más feliz porque Dusty Baker pudo lograr su Serie Mundial. Se lo merecía.








