YANKEE STADIUM, Bronx, NY.- Las historias de los peloteros cubanos que han llegado al béisbol profesional en los Estados Unidos suelen estar llenas de episodios de superación que son asombrosas, debido a todas las restricciones que sufren para conseguir su sueño de llegar a las Grandes Ligas.
El caso de Randy Arozarena no es muy diferente y tan impactante su historia que ya se está filmando una película para contarla.
El jugador de los Tampa Bay Rays abandonó la isla a los 19 años, dejando todo atrás, para arriesgar su vida en un embarcación rústica que lo llevó a México en donde logró establecer residencia y firmar un contrato de 1.2 millones de dólares con los Cardenales de San Luis en 2016.
A partir de allí Randy Arozarena tuvo varios logros importantes, a pesar que su salto a la fama fue por su gran e inesperado desempeño del 2020.
Aunque lo de inesperado es relativo considerando la bonificación que recibió para dar el salto al profesional, sus logros en ligas menores que incluyen haber sido incluido en el Juego de Futuras Estrellas en 2018 y que en México se convirtió en una estrella con los Mayos de Navojoa, a quienes incluso ayudó a asistir a una final de la Liga Mexicana del Pacífico.
«El Cohete cubano», como lo bautizaron está feliz, muy feliz jugando para los Rays de Tampa Bay. Así se expresó al ser colsultado en el día de ayer en el Yankee Stadium.
Desde que el 2020 el cubano está haciendo valer que su rendimiento en la pasada no ha sido obra de la casualidad.
Este año está ganando 716,600 dólares con los Rays y está pre-calificado para arbitraje.
«Estoy feliz por mi participación y desempeño en las Grandes Ligas. Es fuerte, pero hay que trabajar para lograr el objetivo», Randy.
Lo positivo de todo esto es que Arozarena podrá tene grandes aspiraciones para el futuro en lo económico. Si mantiene su desarrollo y su explosión como uno de los protagonistas de los Rays, logrará su consolidación en las Grandes Ligas y podrá, más pronto que tarde, optar por un jugoso acuerdo contractual.








