NUEVA YORK.─ Los Red Sox de Boston volvieron a imponer condiciones ante los Yankees de Nueva York y firmaron su tercer triunfo consecutivo en la serie, esta vez con marcador de 4-1. En una rivalidad donde cada resultado pesa más de lo normal, Boston volvió a jugar con autoridad, pitcheo firme y ofensiva temprana.
La figura principal de la tarde fue Jake Bennett, quien entregó una apertura de alto valor para los Red Sox. El zurdo limitó a los Yankees a una sola carrera durante seis entradas y un tercio, permitiendo apenas tres imparables antes de abandonar el encuentro en el séptimo episodio.
Bennett mantuvo a Nueva York sin hits hasta la quinta entrada, cuando Max Schuemann rompió el intento con un jonrón solitario con dos outs. Aun así, el daño fue mínimo y el abridor de Boston conservó el control de un partido que los Red Sox habían encarrilado desde temprano.
La ofensiva local no tardó en respaldarlo. Masataka Yoshida abrió la parte baja del primer inning con un cuadrangular ante Gerrit Cole, enviando la pelota a 386 pies hacia el bullpen de Boston. Fue un golpe inmediato, de esos que cambian el tono emocional de un clásico divisional.
Boston volvió a producir en las primeras entradas por segundo día consecutivo. Anthony Seigler, antiguo prospecto de los Yankees, conectó el primer jonrón de su carrera en Grandes Ligas y amplió la ventaja 2-0 con un batazo que cayó en la primera fila del Monstruo Verde.
El momento tuvo un detalle especial. Seigler fue seleccionado por los Yankees en la primera ronda del Draft de 2018, por lo que su primer cuadrangular llegó precisamente ante la organización que lo firmó originalmente. En una serie cargada de historias, ese batazo añadió otra capa al dominio de Boston.
Willson Contreras también tuvo un papel importante. En el tercer episodio, conectó un doble hacia el hueco entre el jardín izquierdo y el central, remolcando dos carreras y colocando el marcador 4-0. Ese batazo terminó dándole a Bennett un margen suficiente para trabajar con mayor comodidad.
Gerrit Cole no logró contener el ataque de los Red Sox. En su séptima apertura tras perderse la temporada 2025 por una cirugía Tommy John, el derecho permitió cuatro carreras y siete hits en cinco entradas y un tercio. Ponchó a cinco y otorgó una base por bolas, pero no pudo evitar que Boston marcara temprano.
Para los Yankees, la derrota prolonga un tramo complicado. Nueva York ha perdido seis de sus últimos ocho compromisos y ha sido superado claramente por Boston en los primeros tres partidos de la serie, con marcador combinado de 16-5.
El equipo neoyorquino no ha logrado encontrar continuidad ofensiva en Fenway Park. La única carrera del sábado llegó con el jonrón de Schuemann, su primero con los Yankees, pero fuera de ese swing hubo muy poco daño contra Bennett y el bullpen de Boston.
Los Red Sox, en cambio, atraviesan un momento mucho más alentador. Han ganado seis de sus últimos nueve partidos y han aprovechado esta serie para reforzar confianza frente a su rival histórico. Ganar tres juegos seguidos ante los Yankees nunca pasa desapercibido, y menos cuando se hace con tanta claridad.
El bullpen también respondió. Aroldis Chapman, el tercer relevista utilizado por Boston, se encargó de los últimos tres outs para lograr su salvamento número 16 de la temporada y el 383 de su carrera. Su cierre completó una tarde redonda para los locales.
La serie de cuatro partidos concluirá el domingo por la noche con otro duelo atractivo. Carlos Rodón abrirá por los Yankees, mientras Sonny Gray tomará la pelota por Boston. Para Nueva York será una oportunidad de evitar la barrida; para los Red Sox, la posibilidad de cerrar una serie perfecta ante su eterno rival.
Boston llega al último juego con el impulso completamente de su lado. Ha pitcheado mejor, ha bateado en momentos claves y ha golpeado primero en entradas tempranas. En una rivalidad que siempre mide carácter, los Red Sox han sido claramente superiores durante el fin de semana.









