AGUSTÍN ZAPATA (ENVIADO ESPECIAL)
TROPICANA FIELD, ST. PETERSBURG, FL.─ Jackson Chourio salió al terreno con una misión clara: tratar cada turno al bate como si fuera el último y encontrar cualquier manera de llegar a las bases para darle a sus compañeros la oportunidad de producir las carreras que Milwaukee necesitaba.
Después de su destacada actuación, el jardinero venezolano no dudó al responder si podía considerar este uno de sus mejores partidos.
“Claro, creo que sí. La verdad que sí. Estoy tratando de tomar todos los turnos como si fuera el último, tratando de llegar a base, porque sé que detrás de mí hay jugadores que pueden traerme a home”, explicó Chourio.
Su filosofía refleja perfectamente el estilo de juego que ha llevado a los Cerveceros hasta esta instancia.
Milwaukee no depende exclusivamente del batazo de largo alcance.
La organización ha construido una identidad basada en poner presión, correr, aprovechar oportunidades y obligar al rival a ejecutar perfectamente.
Chourio entiende que su responsabilidad comienza con llegar a las bases.
“Yo estaba listo. Estaba preparado y quería ganar hoy. Sabía que el juego de hoy era muy importante para nosotros y, gracias a Dios, pude tener un buen día y llegar a base varias veces para que pudiéramos salir con la victoria”, manifestó.
Uno de los momentos más interesantes de la conversación llegó cuando se le preguntó por Kobe Bryant, una figura cuyo nombre forma parte de su propia identidad deportiva.
Chourio fue nombrado en honor a la legendaria estrella de Los Angeles Lakers y reconoció que la disciplina y la mentalidad competitiva de Bryant son aspectos que intenta incorporar a su propio desarrollo.
“Kobe es uno de los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos. Tuve la oportunidad de leer parte de un libro sobre él y, definitivamente, su disciplina es algo que uno trata de tomar de los grandes”, señaló.
El venezolano no pretende compararse con Bryant, sino aprender de las características que hicieron extraordinario al exjugador de la NBA.
“Siempre trato de agarrar lo mejor de todos y llevar esas cosas a mi propio juego. Espero estar haciendo un poquito de eso”, agregó.
Esa mentalidad también explica la manera en que Chourio afronta los momentos de mayor presión.
Para él, cada aparición en el plato representa una nueva oportunidad de ayudar al colectivo, sin importar lo que haya ocurrido anteriormente.
Milwaukee ha construido precisamente sobre esa filosofía. Cada jugador cumple una función y la ofensiva intenta mantener el movimiento constante, obligando al contrario a defender durante todo el partido.
Chourio también destacó el papel de los aficionados, especialmente los venezolanos, que han acompañado al equipo y a sus compatriotas durante esta etapa.
“Los fanáticos siempre han sido excelentes con nosotros. Desde el primer día hemos sentido el apoyo que tienen para nosotros y lo sentimos especialmente en Venezuela”, expresó.
Ese respaldo tiene para Chourio un significado especial. Durante estos días ha podido observar en las tribunas camisetas de equipos de la pelota invernal venezolana, un recordatorio de que detrás de cada jugador existe una nación siguiendo sus pasos.
“Vi como cuatro o cinco camisas del equipo de Venezuela. La verdad que estoy muy contento de que todo esté muy bien y de sentir ese apoyo”, comentó.
Para el joven pelotero, ese cariño representa una motivación adicional en un escenario donde cada partido adquiere mayor importancia.
Sin embargo, Chourio dejó claro que la celebración debe ser medida. Milwaukee consiguió un triunfo fundamental, pero la misión todavía no está cumplida.
“Tenemos que mantener la misma mentalidad. Mañana es salir a ganar, jugar nuestro mejor béisbol y tratar de llevarnos el partido. Hemos sacrificado mucho durante toda la temporada, pero entendemos que el trabajo no ha terminado”, afirmó.
Esa última frase resume el pensamiento de un equipo que ha llegado hasta aquí convencido de que el éxito no depende de una sola estrella, sino de la capacidad de todos para ejecutar su función.
Chourio representa una de las piezas jóvenes más importantes de ese proyecto.
Su velocidad, energía, disciplina y capacidad para poner presión sobre la defensa rival encajan perfectamente en la identidad de Milwaukee.
Y mientras los fanáticos venezolanos continúan alentándolo desde la distancia, Chourio responde en el terreno con la misma filosofía que ha marcado su temporada: cada turno puede ser el último, cada oportunidad cuenta y cada jugador detrás de él puede convertir una simple llegada a base en una carrera decisiva.
Milwaukee todavía tiene camino por recorrer, pero mientras jugadores como Chourio mantengan esa mentalidad, los Cerveceros seguirán creyendo que el sueño puede convertirse en realidad.








