AGUSTÍN ZAPATA (ENVIADO ESPECIAL)
TROPICANA FIELD, Tampa, Florida.─ Rodney Linares, coach de banca de los Rays de Tampa Bay, terminó la noche satisfecho, orgulloso y convencido de que su equipo todavía tiene mucho que decir en esta Serie Mundial.
Después de una victoria dramática por 4-3 en entradas extras sobre los Cerveceros de Milwaukee, Linares resaltó la capacidad de los Rays para batallar hasta el último out, especialmente en un encuentro en el que estuvieron varias veces al borde de la derrota.
“Contento con el esfuerzo de los muchachos. Ellos batallaron hasta el final. Vinimos de atrás. Fue un juego difícil contra un tremendo equipo como los Cerveceros de Milwaukee”, manifestó Linares después del partido.
La victoria tuvo un significado especial porque Tampa Bay llegó a los últimos episodios enfrentando una enorme presión y con prácticamente todos sus recursos disponibles utilizados.
Sin embargo, el conjunto encontró la manera de mantenerse con vida y finalmente consiguió el batazo y las circunstancias necesarias para llevarse el triunfo.
Linares recordó que los Rays habían demostrado durante la temporada una capacidad especial para ganar partidos cerrados y remontar situaciones complicadas.
“Nosotros durante la temporada hemos ganado cuatro juegos diez veces, más de cuatro juegos diez veces en la temporada. ¿Por qué no once?”, preguntó con una sonrisa, dejando claro que la confianza continúa intacta.
Con el triunfo, Tampa Bay redujo la desventaja en la Serie Mundial y ahora necesita continuar ganando para acercarse a una remontada que parecía muy complicada después de los primeros partidos.
“Solamente nos faltan ganar tres juegos más para la Serie Mundial. Vamos juego a juego, vamos día a día”, afirmó Linares.
Uno de los momentos más delicados llegó cuando Milwaukee tomó ventaja de 3-2 y los Rays parecían nuevamente contra la pared.
Para entonces, el cuerpo técnico ya había utilizado prácticamente todo su bullpen.
“Yo creo que nadie estaba pensando bien, porque en el inning doce habíamos utilizado todos los lanzadores del bullpen”, explicó Linares al recordar la tensión de esos momentos.
Pero Tampa Bay volvió a responder. Un error defensivo abrió la puerta y los Rays aprovecharon la oportunidad para mantenerse con vida y posteriormente producir la carrera que terminó definiendo el encuentro.
“Sabíamos que esa entrada iba a empezar tirándole a Junior y, gracias a Dios, vino el error. Después del error vinieron los muchachos y respondieron”, relató.
La presencia de una numerosa fanaticada de Milwaukee tampoco pasó inadvertida.
Los seguidores de los Cerveceros hicieron sentir su presencia en el estadio, pero Linares reconoció el respaldo que han brindado durante toda la Serie Mundial.
“Ellos viajan para todos los lados. Son una fanaticada buena. Viajan a apoyar a su equipo. Estoy feliz y contento de que estén aquí, pero estoy más feliz hoy porque ganamos”, expresó.
En medio de la celebración, Linares también compartió un momento familiar al presentar orgullosamente a, Girardi Caminero, hermano de Junior Caminero, quien se encontraba junto a él.
“Yo estoy aquí con mi hijo Girardi Caminero, para que lo conozcan ahora, para que después no digan que cuando sea grande liga no dijeron nada. Mírenlo ahí”, dijo entre risas.
Pero más allá de la emoción de la victoria, Linares sabe que no hay tiempo para descansar demasiado. Los Rays tienen que regresar al terreno y continuar luchando.
“El plan es ganar todos los días. Ya de aquí para adelante no hay mañana”, sentenció.
La frase resume perfectamente el estado de ánimo de Tampa Bay después de una noche en la que el equipo se negó a rendirse.
Con el bullpen llevado al límite, una desventaja en la pizarra y la temporada pendiendo de un hilo, los Rays encontraron nuevamente la forma de sobrevivir.
“Los muchachos lo dijeron después del juego cuando tuvieron su celebración: aquí está todo el mundo disponible y vamos para encima”, concluyó Linares.
La victoria 4-3 no solamente mantuvo con vida a los Rays. También reafirmó la personalidad de un equipo que ha convertido las situaciones adversas en combustible para seguir compitiendo.
Ahora, como dijo Linares, el objetivo es sencillo: ganar mañana.








