CITI FIELD, QUEENS, NY.─ Johan Durán ha llegado a un nuevo escenario de su carrera en las Grandes Ligas.
El lanzador dominicano, dueño de una de las rectas más impresionantes del béisbol actual, se ha convertido en una pieza importante de los Filis de Filadelfia y afronta el tramo decisivo de la temporada con una meta claramente definida: llegar a la Serie Mundial y conquistar el campeonato.
Con una trayectoria que comenzó en 2022 con los Mellizos de Minnesota, Durán ha recorrido en pocos años un camino de crecimiento, aprendizaje y consolidación que lo ha llevado a convertirse en uno de los relevistas más reconocidos por la potencia de su brazo.
Su llegada a Filadelfia significó un nuevo capítulo en ese proceso.
Después de vivir sus primeros grandes momentos con Minnesota, incluyendo su debut en las Grandes Ligas y una participación en el Juego de Comodines de 2023, encontró en los Filis una nueva oportunidad para demostrar todo el potencial que posee.
“Ha sido una temporada bien buena, gracias a Dios. Se ha aprendido bastante. Hemos visto muchas altas y bajas y eso es algo que enseña mucho”, manifestó Durán durante una entrevista en Nueva York.
El dominicano reconoce que cada etapa de su carrera le ha dejado una enseñanza diferente.
Minnesota fue fundamental para su formación y para comenzar a entender las exigencias de competir al máximo nivel.
“Yo diría que progreso sería. Es algo que en verdad me ha ayudado mucho en mi carrera venir a Minnesota, a este equipo, que todos los años está peleando en los playoffs. Es algo que ayuda mucho en mi carrera”, explicó.
En su memoria permanecen momentos que considera inolvidables.
Entre ellos, naturalmente, su debut en las Grandes Ligas en 2022 y la experiencia de participar en la postemporada de 2023.
“Son muchos. Mi debut con ellos cuando debuté en el 2022, cuando fui al Wild Card con ellos también en 2023. Eso fue algo que en verdad compartí mucho con los muchachos y algo que nunca olvidaría”, recordó.
Aquella etapa le permitió conocer de cerca la intensidad de los partidos importantes y el significado de jugar cuando cada lanzamiento puede cambiar el destino de un equipo.
Hoy, en Filadelfia, Durán vive una realidad diferente. Ya no es solamente el joven lanzador que busca establecerse en las Grandes Ligas. Es un brazo de enorme responsabilidad dentro de un equipo que aspira a competir hasta el último día.
Para él, haber alcanzado esa posición representa un motivo de orgullo.
“Es algo grande. Para mí es un honor, un placer, algo que me llena de satisfacción haber podido llegar hasta este lugar donde he llegado gracias al trabajo y desempeño y yo diría que a la oportunidad que me ha dado Dios”, expresó.
Una velocidad fuera de lo común
Si existe una característica que identifica a Johan Durán sobre el montículo es la velocidad de sus lanzamientos.
El derecho dominicano ha desarrollado una recta capaz de alcanzar velocidades extraordinarias y sus registros alrededor de las 104 millas por hora se han convertido en una de las imágenes más llamativas de su actuación en las Grandes Ligas.
No se trata únicamente de una cifra. Para Durán, representa el resultado de un proceso que le ha permitido convertir una de sus principales herramientas físicas en un arma determinante desde el bullpen.
Cuando se le pregunta qué siente al saber que su velocidad se encuentra entre las más impresionantes de las Grandes Ligas, la respuesta surge de manera inmediata.
“Orgullo, orgullo y muchas emociones”, señaló.
Y agregó: “Es algo que en verdad me llena de emoción y satisfacción saber que pude lograr esa hazaña, porque eso es algo muy difícil. Pocos jugadores pueden hacer, pocos lanzadores. Es algo que en verdad me alegra mucho”.
El brazo de Durán se ha convertido así en una de sus principales cartas de presentación.
Pero detrás de la velocidad existe también una mentalidad que busca mantenerse enfocada en cada oportunidad y en cada partido.
La reacción de los Filis
La temporada de los Filis tuvo momentos complicados durante su desarrollo.
El conjunto tuvo un comienzo en el que debió realizar ajustes importantes antes de encontrar nuevamente el camino competitivo que lo ha mantenido en la lucha por la postemporada.
Para Durán, esos altibajos forman parte de una temporada larga y exigente y no necesariamente estaban vinculados exclusivamente a los cambios realizados en el equipo.
“Yo digo que hubiera o no hubiera un cambio de mánager, yo digo que iba a pasar. Eso se veía venir ya. Los muchachos estaban haciendo sus ajustes”, sostuvo.
A su juicio, el principal problema fue que esos ajustes tardaron un poco más de lo esperado.
“Lo único que el ajuste fue un poquito lento. Perdimos muchos juegos al principio, pero gracias a Dios los muchachos se repusieron de nuevo y ganamos muchos juegos y estamos aquí para la pelea de nuevo”, explicó.
Esa capacidad de recuperación es precisamente la que mantiene viva la ilusión dentro del conjunto de Filadelfia.
Paso a paso hacia octubre
Durán no quiere adelantarse a los acontecimientos. Aunque la meta final está en su mente, entiende que para llegar a la Serie Mundial primero hay que superar cada obstáculo que aparezca en el camino.
Su filosofía es sencilla: concentrarse en el presente.
“Nosotros deseamos ahora mismo llegar a la Serie Mundial y ganarla. Ahora mismo estamos paso por paso, día a día”, afirmó.
Y explicó su manera de afrontar el momento decisivo de la campaña:
“Tenemos que enfocarnos en el presente y no en el futuro, porque el futuro no se puede controlar. El presente sí”.
Con esa mentalidad, los Filis se preparan para enfrentar el tramo más importante de la temporada.
Para Durán, cada partido tiene un valor especial y cada actuación desde el montículo representa una oportunidad para acercarse al objetivo.
El sueño de devolver el trofeo a Filadelfia
Filadelfia conoce perfectamente lo que significa celebrar un campeonato.
Los Filis conquistaron la Serie Mundial en 2008 y desde entonces el recuerdo de aquella celebración permanece como una referencia para la organización y sus seguidores.
Durán sabe que repetir aquella hazaña no será sencillo.
“Yo sé que hay mucha competencia, yo sé que todos los equipos son buenos”, reconoció.
El dominicano, sin embargo, mantiene una filosofía de respeto hacia todos los conjuntos de las Grandes Ligas.
“Yo siempre lo he dicho y siempre lo digo, que para mí en Grandes Ligas no hay equipo malo. Todo el equipo está en Grandes Ligas por algo. Todo el jugador que está en Grandes Ligas está por algo. Aquí todo el mundo es bueno”, manifestó.
Pero inmediatamente dejó claro que confía plenamente en las posibilidades de su equipo.
“Yo sé que nosotros tenemos el material y el potencial para poder llegar a donde queremos llegar”, afirmó.
Esa confianza resume el momento que vive Johan Durán. El dominicano ha pasado de ser un joven lanzador que buscaba establecerse en las Grandes Ligas a convertirse en una de las piezas de poder de un equipo que tiene aspiraciones de campeonato.
Su evolución ha sido constante. Minnesota le abrió las puertas de las Grandes Ligas, le permitió vivir su debut y conocer la intensidad de la postemporada. Filadelfia le ha ofrecido un nuevo escenario para continuar creciendo y asumir mayores responsabilidades.
Ahora, el reto es mucho más grande.
Johan Durán quiere que su poderoso brazo sea parte de una historia de campeonato.
Quiere contribuir desde el montículo, lanzar con la misma determinación que lo ha llevado a alcanzar velocidades extraordinarias y ayudar a los Filis a recorrer el difícil camino hacia octubre.
El mensaje del dominicano es claro: no mirar demasiado lejos, concentrarse en el presente y competir cada día.
Porque para llegar a la cima, primero hay que conquistar cada paso del camino.








